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Los afectados por las hipotecas ganan la batalla de la imagen

9 de febrero de 2014. POR

Lo que antes era una sensación que reflejaban algunas encuestas, se ha transformado hoy en una realidad que se puede comprobar con datos.

Desde que a finales del año 2012 el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirmara que los desahucios irrumpían por primera vez en la lista de los diez principales problemas de los ciudadanos, la sensibilización social no ha dejado de crecer.

Las acciones desarrolladas en todo este tiempo por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) convirtieron lo que hasta entonces se vivía como un drama personal en una preocupación global. Los desahucios entraron en la agenda política y mediática y se empezaron a plantear soluciones más o menos útiles.

PAH en Liberbank

La PAH ocupó esta semana una oficina de Liberbank y la entidad reaccionó reuniéndose con ellos y ofreciendo soluciones a casos de desahucios

En una semana en la que se han llevado a cabo distintas reivindicaciones para evitar que se produjeran nuevas ejecuciones hipotecarias en Cantabria, se confirma que la PAH ha ganado la batalla de la opinión pública. El apoyo ciudadano a este movimiento fuerza a las entidades financieras a negociar. Los bancos, que hasta ahora ponían serias dificultades a los afectados, han empezado a firmar códigos de buenas prácticas para proteger su imagen.

«Estamos notando que las acciones les hacen daño porque la opinión pública entiende las protestas y comparte las reivindicaciones. La sociedad está muy sensibilizada, tanto en los casos de desahucios como con las preferentes», confirma uno de los miembros de la plataforma que actúa en Santander. «Lo que nos queda claro es que no quieren líos y evitan el enfrentamiento», asegura este activista.

PAh en el Santander

Activistas de la PAH con afectados por desahucios

Reuniones al más alto nivel, alquileres sociales, daciones en pago, renegociaciones de deuda o firma de códigos de buenas prácticas hipotecarias son algunos de los avances que la PAH ha conseguido arrancar a entidades como el Banco Santander, Bankia o Liberbank –la compañía en la que está integrada la antigua Caja Cantabria– en los últimos días.

Precisamente, la oficina de esta entidad en Cazoña fue ocupada como fórmula para visualizar la situación actual de la plataforma con respecto a Liberbank.

A partir de ese momento, según confirman desde la PAH de Santander, sus mandatarios han mostrado «mejor disposición y mayor interés por llegar a acuerdos».

«Las facilidades que han planteado desde la entidad están directamente relacionadas con la ocupación. De hecho, estaban un poco molestos y nos lo hicieron saber en la reunión que mantuvimos con ellos. Ya hemos dejado claro que era la única opción que quedaba: no nos hacéis caso y esto es lo que pasa», explica uno de los activistas que participó en la protesta.

Miembros de la PAH en la capital de Cantabria reconocen a El Faradio que, hasta ahora, la entidad con la que había más problemas y menor capacidad de negociación era la propia Liberbank y lo achacan al «caos» que existe como consecuencia de su reorganización interna. «No sabían ni quién mandaba. Esperamos que este sea un buen punto de comienzo», remachan.

MOVILIZACIÓN Y ALERTA

pahbancosantander

Acción de la PAH en la sede central del Banco Santander

Pese a los avances, ya que no se están llevando a cabo órdenes de lanzamiento y el panorama «está calmado», desde la PAH de Santander invitan a mantener el mismo grado de movilización. Todos los martes llegan nuevos casos hasta las  asambleas de asesoramiento colectivo que celebran en el Centro Cívico María Cristina.

«La situación va a ir a peor en cuanto empiece a subir el Euribor. Teniendo en cuenta que los sueldos están bajando y que la tasa de paro se mantiene, va a haber muchísima gente que no podrá pagar de aquí a unos meses», alertan. El problema, en su opinión, no está solucionado ni mucho menos.

Como ejemplo recuerdan que el Banco Santander, entre otros, no está desahuciando, pero sí se está quedando con las casas. Es decir, no obliga a la justicia a que los inquilinos salgan de las viviendas, pero tarde o temprano se acabará produciendo el desahucio.

«Está muy parado porque hay mucha sensibilidad en la sociedad, pero el problema sigue ahí larvado. En cuanto suban las hipotecas, nos enfrentaremos a una avalancha de casos», insisten.

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