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Memorias de un refugiado

9 de junio de 2015. POR

(Este es un artículo escrito por alumnos de un instituto francés, que cuentan, para un trabajo de su clase, en español, la historia de Juan Montiel, tío de su profesor, el cántabro Rodolfo Gómez)

Durante la Guerra Civil (1936-1939), existió un gran exilio conocido como la Retirada. Fue el exilio de los españoles a Francia el 9 de febrero de 1939 para huir de los bombardeos y de las tropas de Franco. Cerca de 500 000 personas cruzaron la frontera en 3 días.

Juan Montiel formó parte de este grupo y pasó la frontera por Mollo. Él es un libertario español que nació el 2 de septiembre de 1920 en Málaga en la calle Carrera de Capuchinos. Su padre era sombrero y su madre sastre, ambos eran anarquistas. Juan era un chico normal que ayudó a sus padres ya que a sus 14 años, dejó los estudios para trabajar en una farmacia.

Juan Montiel

Juan Montiel

El 7 de febrero de 1937 Juan y su familia comenzaron su exilio.

Un día, llegó corriendo a casa un vecino alarmado, que era militar, para decirles que tenían que coger lo imprescindible y salir de allí porque los fascistas iban a entrar en la ciudad.

Así, salieron de la ciudad por el lado opuesto y el padre de Juan Montiel requisó un coche de caballos para salvar a su familia.

Primero, dejaron Málaga para ir a Barcelona pasando por Almería y Alicante. En Barcelona, se incorporó a filas como soldados sanitario, pero al final se libró por los pelos de participar en la Batalla del Ebro en donde Juan Montiel perdió a tres amigos. Fue la batalla más sangrienta y más larga de toda la guerra.

Más adelante, llegaron a Argeles pasando por Mollo. Los gendarmes les registraron, les quitaron la cartera y a su padre le quitaron la pistola.

Fue un momento difícil para la familia porque tuvieron que separarse. En efecto, los gendarmes separaban a los republicanos de los franquistas, y a las mujeres de los hombres. Su padre y él perdieron de vista a su madre y a su hermana.

Después, fueron llevados a un campo de concentración en la ciudad de Barcarès, que luego llamaron campos de internamiento, aquel campo se parecía a una prisión para los exiliados.

EN ARGELÉS SUR MER

 

Luego, el 27 de septiembre de 1939, fueron llevados a un campo nuevo en Argelès sur Mer.

La vida en este lugar fue más difícil porque primero, recibieron un tratamiento violento por parte de los guardias que les decían: “Allez! Allez!” para que avanzaran mientras les pegaban con la culata del fusil si andaban despacio.

Los exiliados tenían una mala alimentación pues comían lentejas todos los días y debido al viento, la arena se metía en el plato.

Además, los que eran castigados, los aislaban, les daban pan y agua y les cortaban el pelo al cero.

A pesar de estas condiciones, Juan Montiel vivió un momento de felicidad porque encontró a su madre y a su hermana después de haber sido separados de ellas durante 3 meses. Fue gracias a una mujer que les señaló la localización de su familia. Para poder ir a verlas, se infiltró en un grupo de trabajadores que iban a arreglar las barracas en el campo de mujeres con riesgo de ser sorprendido por los guardias y ser castigado.

En los campos, Juan aprendió que la solidaridad entre las personas no era una palabra vacía. Él y sus compañeros descubrieron la necesidad de ayudarse, de intercambiar sus experiencias, sus hazañas de la guerra…

A Juan, el exilio le hizo madurar muchísimo. Fue un viaje iniciático porque aprendió a ver las cosas de otra manera. Comprendió que el instinto de supervivencia le hace a uno hacer cosas que no haría en otras situaciones.

EL SEGUNDO ACTO DE JUAN MONTIEL

Cuando vino a Toulouse, tuvo la impresión de volver a nacer de nuevo, de empezar otra vida. Después del campo de concentración, el 25 de junio de 1940, Juan Montiel decidió ir a Toulouse porque allí había unos 50 000 refugiados y formó parte de un grupo teatral, en el que la militante anarquista Federica Montseny colaboraba, que se llamaba «Grupo Artístico Iberia», como actor y como director artístico.

Entre otras, representó más de 70 obras de autores variados en el teatro Espoir, ubicado en la rue du Taur, en Toulouse.

El Tenorio refugiado

El Tenorio refugiado

Su actividad se encuadraba dentro de las numerosas actividades culturales realizada por el colectivo de exiliados libertarios en Francia, al amparo de la CNT.

Quizás, la representación más célebre fue el drama-cómico: Don Juan Tenorio “el Refugiao”, interpretado y dirigido por Juan Montiel.

Consiste en una adaptación del Don Juan de Zorrilla realizada por el emigrante valenciano de Pedralba, Juan Mateu, que era emigrante económico.

Todo ocurrió un día en el que Juan Montiel le pidió adaptar el libro a la realidad de los exiliados de Toulouse.

Durante varios meses se reunieron en su casa para dar a conocer a Juan Mateu la situación en la que vivían los exiliados y diversas anécdotas.

Este tipo de teatro estaba hecho para un público nostálgico y supuso un revulsivo.
La organización del grupo teatral era colectiva, los actores nombraban a un director artístico y entre todos elegían la obra que iba a ponerse en escena. Después de cada representación se reunían para comentar los pormenores de la misma sin cobrar nada por ello.

Todo lo que se recaudaba en cada representación se canalizaba, a través del SIA (solidaridad internacional Antifascista), para ayudar a la “España oprimida” o a compañeros exiliados en situación precaria.

En nuestros días, Juan Montiel participa en conferencias sobre los exiliados y ha aparecido en TVE en el programa Informe Semanal además de colaborar en diversos reportajes y documentales.
Juan Montiel no se considera anarquista sino libertario. Esta afirmación se trasluce en la redacción de la obra, Don Juan Tenorio “el refugiao”

 
Escrito por: Sabrina NATTERO  y Manon LINISE, en colaboración con Juan Montiel
Alumnas de PL05 (Primero de bachiller, sección literaria) Instituto de las Arenas (Lycée des Arènes- Toulouse)


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