El mundo del revés II: Refugiados

Tiempo de lectura: 5 min

Por JOSÉ ELIZONDO

Y las viejas familias cierran las ventanas, /afianzan las puertas, /y el padre corre a oscuras a los Bancos/y el pulso se le para en la Bolsa (…) / ¿Dónde estás, dónde estás?/Los campesinos pasan pisando nuestra sangre. / ¿Qué es esto?/-Cerremos, cerremos pronto las fronteras.

Versos realojados de Alberti para una mirada al refugiado desconocido del que solo conozco un rostro desgarrado contra el plasma de mi televisor, golpeándolo, una y otra vez,  para salir y cruzar al otro lado. A este lado de la valla, donde me encuentro.

Unos 360 kilómetros de alambradas y muros, incluidos los que separan Ceuta y Melilla de Marruecos y los  de  la parte francesa del Eurotúnel. Ya hemos superado los 155 del Muro de Berlín en  la que muchos analistas consideran la mayor crisis de refugiados desde la segunda Guerra Mundial y  la guerra de los Balcanes.  Y al otro lado de la pantalla su imagen golpeando, una y otra vez, una y otra vez. No puedo dejar de mirarla invadido por una  extraña sensación de miedo y dolor. /-Cerremos, cerremos pronto las fronteras. Y apago el televisor.

Refugiados en un mundo al revés

Refugiados en un mundo al revés

Salgo a la calle y recojo del suelo un viejo periódico usado donde aún se puede leer: “El gobierno húngaro envía 2000 policías para proteger la nueva valla construida para que no pasen los inmigrantes procedentes de Siria”  junto a una noticia local sobre la concentración de cientos de personas, manifestándose contra la violencia machista frente al Ayuntamiento bajo el lema: “Disculpen las molestias, pero nos están asesinando”. -¿Qué es esto?, me pregunto confundido /-Cerremos, cerremos pronto las fronteras. Dejo de leer y tiro el periódico al suelo.

¿Una imagen vale más que mil palabras? Una imagen donde la diferencia la marca el blanco y negro de antes y el color degradado del ahora.  Mujeres, hombres y niños  de todas las edades, familias enteras  caminando entre vías, deambulando por los caminos, amontonadas en improvisados campos de refugiados, se dejan literalmente la piel bajo recién estrenadas vallas de concertinas. Un futuro quizás menos prometedor de lo que las agencias de viajes y los anuncios de televisión prometen. Siguen los pasos de quienes antes hundieron los suyos en el fondo del Mediterráneo. Y sus imágenes hacen cola una detrás de otra en la tele,  las redes sociales, se repiten una y otra vez mostrando el drama, la tragedia humana de una primavera convertida en infierno donde ya solo crecen flores muertas en lugar de “brotes verdes”.

Y la jaula de cristal empieza a notar como sus pequeñas grietas se hacen más y más grandes. En un lado el miedo al contagio, y en el otro el miedo del contagiado. Pero siempre el Miedo. El miedo a que me quites el trabajo que no tengo, el miedo a que utilices los hospitales que se cierran, el miedo a que recibas la educación que me niegan. Es el miedo; el miedo a tenerte a las puertas de mi casa, porque tu imagen valdrá más que mis palabras.-Cuanto lo siento, si pudiera hacer algo, es una lástima pero la vida es así. Eso en el mejor de los casos. Una imagen vale más que mil palabras y no me queda crédito para acompañar mis silencios. Escondidas bajo el felpudo de “Bien Venidos”, puesto a la entrada de mi casa,  meto a  los inmigrantes, refugiados, excluidos, a todos aquellos que golpean contra mi jaula de cristal. ¿Qué es esto?/-Cerremos, cerremos pronto las fronteras. Y me encierro tras estas cuatro paredes. En lugar de timbre dejo un alambre de espino.

Un fantasma recorre la Europa de la libre circulación de personas convertidas en mercancías. Es el Miedo. No recuerdo exactamente cómo ni en qué momento llegó, pero cada vez hay más. Y de nuevo todo cuadra Humpty Dumpty. Las vallas de concertinas son para protegerme, las leyes que les niegan atención sanitaria son para que yo tenga sanidad (aunque no pueda pagarla), la deportación a sus países de origen es un acto de legalidad internacional,  las leyes mordaza son para protegerme de las palabras. Entonces ¿Por qué vienen?…y ya sabes la respuesta…

Llego tarde  a la casa donde vivo con mi abuela. Miro el buzón por si han contestado a la solicitud por la Ley de Dependencia. Nada;  hace ya tres años y aún no han contestado nada. Vivimos  juntos desde que el año pasado cerraran la residencia La Pereda donde estaba ingresada. La encuentro mirando en  la tele la misma imagen repetida una y otra vez. Unos niños llorando  rodeados de gritos, dolor, miedo e indefensión.- La verdad, no sé qué vienen a hacer aquí-, le digo mientras cambio de canal: – como si aquí no tuviéramos ya suficiente con lo nuestro, es una pena pero nada podemos hacer. Son ellos o nosotros. Y el gatopardo se cuela por la ventana y ronronea entre mis piernas. Lo acaricio. Lleva el bigote recortado. Una extraña sensación de “deja-vu” me envuelve por un instante. ¿Qué ves abuela? La digo mientras se vuelve a mirarme estupefacta.- ¿Acaso has visto un fantasma? La increpo de nuevo.- ¿Que qué estás viendo “buela”? Y mientras  una lágrima asoma por sus mejillas, con el mismo gesto de sorpresa y estupor,  de miedo y de dolor, contesta:

A nosotros hace 75 años hijo mío…A nosotros hace 75 años…

Miedo de no poder dormir/ Miedo de que el pasado regrese (MIEDO de Raymond Carver)

 

 

 

 

 

 

Mostrar comentarios [2]

2 Comentarios

  • marianella
    29 de agosto de 2015

    Las historias se repiten en frenetico espiral, la vida ocurre y las muertes sin que podamos pararlas.
    Hoy he tenido la horrible sensacion de la culpa rasgandome el alma, por haber pasado un buen rato, bailar con alegria, tomarme una cerveza con amigxs, mi humanidad partida al medio, mis pies al ritmo d la musica y el llanto golpeando las pestañas, ahora, a cada rato.
    Yo no se cual es la puerta de salida de emergencia de este infierno, yo no se cual camino, cual estrategia, que final a la luz de este tunel, pero necesitamos verla, por favor, necesitamos verla……

    • Jose Elizondo
      Jose
      30 de agosto de 2015

      Gracias «miradas» como la tuya Marianella, aún se ve…gracias…gracias…

Los comentarios de esta noticia está cerrados.

  • Este espacio es para opinar sobre las noticias y artículos de El Faradio, para comentar, enriquecer y aportar claves para su análisis.
  • No es un espacio para el insulto y la confrontación.
  • El espacio y el tiempo de nuestros lectores son limitados. Respetáis a todos si tratáis de ser concisos y directos.
  • No es el lugar desde donde difundir publicidad ni noticias. Si tienes una historia o rumor que quieras que contrastemos, contacta con el autor de las informaciones por Twitter o envíanos un correo a info@emmedios.com, y nosotros lo verificaremos para poder publicarlo.