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Algunas claves sobre la intervención en Siria

19 de septiembre de 2015. POR

||por MARIANO LÓPEZ DE MIGUEL, historiador||

La intervención en ‪Siria‬ no responde a una vorágine humanitaria ni nada similar. Ya desde tiempos de la administración Nixon es considerada la joya de la corona para los USA, más incluso que Egipto. Su posición estratégica,así como su puzle multiétnico juega a favor de intereses de no menos de 15 estados. Debería añadir con respecto al presidente del país que “un león siempre es un león” (Assad: león en árabe). Rusia no desea la intervención por riesgo a perder su única base en el Mediterráneo –la de Tartus-.

El factor religioso fue espoleado por los países del Golfo como casus belli. No nos llamemos a engaño. Sunníes y chiíes han convivido en paz desde la “revolución correctiva de 1970”. Otra cosa es que la secta alauita de los Assad controle los resortes del poder.

Pero lo mismo hizo Saddam con el clan de Tikrit…y eran sunnitas. Lo sencillo sería echar un vistazo a «Estados fallidos» de Chomsky y las últimas publicaciones de Robert Fisk. O más fácil: deberíamos usar el sentido común.

Con respecto a Irak, debemos decir que no existía Al Qaeda como tal, sólo un grupo llamado integrista en la región del Kurdistán.

Sería la invasión ilegal lo que daría la entrada a grupos desde A. Saudí. Estamos a 2015 y…con ‪Siria‬ ocurrió igual. Aún con la guerra candente, nada se dice de la llegada masiva de emigrantes a la isla de Kos, en Grecia, menos aún de las condiciones en las que son tratados.

Luego está el gobierno ultra de Gruevski en Macedonia, lanzando gases lacrimógenos a gente que no tiene nada y sólo desea comenzar una nueva vida.

Por último Erdogan, presidente de Turquía pone el grito en el cielo, cuando no hace mucho, volvió a bombardear a kurdos del norte de Iraq. Todo muy «humanitario».

Los líderes de ésta “Nuestra Europa”, tan cristianos, católicos-apostólicos-romanos ellos…deberían recordar a Mateo 25, 35: «Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis…» Ahí lo dejo.

No puedo terminar sin añadir una de las múltiples historias que esta guerra nos trajo. Apo Atam era un kurdo de Irbil. Profesor de árabe, pedagogo y arqueólogo aficionado. Murió el año pasado en la ofensiva del norte de Iraq. Tenía 63 años, pero su edad no le impidió tomar las armas para defender a toda la población su gente.

No murió en un tiroteo, ni nada similar. Ni capturado. Él sabía que Muslim Turkmani un ex coronel de los temibles servicios secretos de Saddam y ahora emir del ISIL, se ocultaba en las montañas de Sinjar. Fue a darle caza.

Atam fue rodeado por varios integristas, Turkmani le dijo «Eres hombre muerto». El viejo profesor respondió «Estamos todos muertos, tú y yo».

Al instante siguiente, detonó la carga explosiva que llevaba consigo. La aviación iraquí se echa como victoria que fueron ellos quienes acabaron con una célula de integristas. Pero no. Fue un ex pedagogo, cansado de matanzas y quien hizo el sacrificio extremo

Otro hecho terrible fue el terrible asesinato de Khaled Assaad, jefe de arqueología en la ciudad de Palmira, en Siria, a manos del ISIL, a lo que hubo que que añadir algo peor. La ignorancia manifiesta de algunos. Entre ellos, no pocos académicos.

 

Se hablaba de que todo ello se basó en que el islamismo reniega de toda iconografía y que por ende su bestialidad implica destruir todo yacimiento de era anterior al profeta.

Nada más lejos de la realidad. Diferenciemos. Existe el islamismo (como se puede ver en la República Islámica de Irán, en Pakistán, donde no pocos partidos islámicos están en el parlamento, o el AKP turco).

Otra cosa es el integrismo, que principalmente bebe de las fuentes de petrodólares dirigidas por Arabia Saudí. Este mismo, el reino de la casa de Saud, es integrista, no islamista. Su jefe de estado es un al-Malik (rey). De ser islámico, el dirigente máximo de la nación debería ser un clérigo versado en el Corán o doctor de ley islámica (Shari’a), tal cual es Ali Khamenei, en Irán.

Ni Irán, ni Comoros o Mauritania, por nombrar regímenes islámicos han destruido ninguna reliquia preislámica.

En Teherán hay un instituto arqueológico de fama mundial, encargado de catalogar todo tipo de obras, desde la época de Ciro el Grande, a la invasión/conquista árabe, mantenimiento de sinagogas, iglesias armenias y la ciudadela de Persépolis.

Lo que ha hecho el ISIL asesinando a este hombre, destruyendo Nimrut…ataca todo principio cultural y ético, siendo criticado por no pocos muftíes, ulema, etc. Y ha sido A. Saudí la principal destructora de herencia cultural incluso islámica, como un fuerte-madrasa de época Otomana en 2002.

Nada se dijo. Silencio que acaba con culturas, gentes y presenta un futuro terrible en todos los aspectos.

Mariano López de Miguel es historiador y máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Cantabria, experto en conflictos de Europa del Este (Ucrania, Balcanes y Antigua Yugoslavia), Cáucaso (Chechenia, Abjasia y Georgia) y Oriente Medio (principalmente todo lo englobado dentro del conflicto Árabe-Israelí). Colaborador en diversas publicaciones y blogs. Sitio web/Blog personal: http://pasadoreciente.wordpress.com.

Publicaciones: «La Génesis del Fundamentalismo Islámico y el auge de los movimientos islamistas globales: los casos de Egipto y Argelia, 1979 – 2001″. Publicación: AEDOS, revista eletrônica de circulação semestral do Corpo Discente do Programa de Pós-Graduação em História da Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS).


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