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Revilla se vale del traje institucional para desmarcarse del PSOE en precampaña

4 de noviembre de 2015. POR

Ha convocado de urgencia a una rueda de prensa que no estaba prevista, después de leer en la prensa el malestar del socio de Gobierno (PSOE) por su valoración de la entrevista con Mariano Rajoy en La Moncloa.

Al PSOE no le ha gustado esta reunión. No le ha gustado que haya sido en precampaña electoral, con el presupuesto cerrado y las cortes disueltas. Y no le ha gustado que Revilla haya salido encantado del trato recibido con Rajoy, dando por buenas las promesas verbales de un candidato a la reelección en las próximas Elecciones Generales.

Pero sobre todo no le gusta que Revilla se sitúe en la equidistancia en esta campaña electoral. Y parece un hecho que el presidente regional no volverá a pedir el voto para el PSOE, como lo hizo en su día para Zapatero.

No sólo porque dijera que Rajoy gana en las distancias cortas, algo que ha relativizado hoy – no es difícil, tratándose del presidente del plasma, que no atiende a la prensa y que lee todos los discursos-, sino porque además se lleva bien con Albert Rivera y habla bastante con Pablo Iglesias.

Porque, de fondo, los cuatro partidos que mandan en las encuestas de las Generales se vuelven locos por los votos de Revilla en las últimas autonómicas. El PP cree que algunos volverán; el PSOE quiere hacer valer que son socios en el Gobierno; Podemos está entregado desde el día después de las autonómicas y Ciudadanos también cree que tiene algo que rascar.

“NO ESTOY ABDUCIDO POR RAJOY”

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Revilla con Rajoy en La Moncloa.

“No estoy abducido por Rajoy, no soy tonto del todo”, ha aclarado Revilla, antes de situarse fuera del marco general preelectoral: “Esto responde a que estamos en campaña, cuando se trata de repartir leña y de decir que cada uno es el mejor”.

Y en ese terreno, en términos de credibilidad, Revilla considera que tiene la ventaja de que él, el PRC, no se presenta a las elecciones.

Por eso, aunque no tiene porque creerse a pies juntillas las promesas de Rajoy. Recuerda tener “la espalda llena de cicatrices” y a Pepiño Blanco; si al PSOE no le ha gustado su valoración del encuentro con Rajoy, menos le gustará que pronuncie las palabras mágicas del hundimiento socialista en Cantabria, las de su exministro de Fomento.

El caso es que Revilla justifica la reunión, porque existe la posibilidad de que Rajoy revalide la Presidencia del Gobierno de España y entonces podrá exigirle que cumpla sus compromisos. Por tierra, mar y aire (televisión, radio y pancartas en Madrid), porque “sabe que yo no soy enemigo fácil”.

Como presidente de Cantabria, ha defendido la necesidad de mantener relaciones institucionales con el Gobierno de España y de reivindicar inversiones en una región que depende del Estado, porque “si Madrid no echa una mano esta tierra no sale adelante”.

Todo después de los malos datos datos del paro, sin proyectos de obra pública a la vista y el primer ERE de la temporada de otoño en una empresa de la construcción, ASCAN (74 trabajadores despedidos). “Es un desierto de inversión pública”, ha lamentado, algo que imputa al Partido Popular.

Y con ese traje institucional recién estrenado, ha anunciado una próxima reunión, la segunda que ha solicitado desde que regresó a Peñaherbosa: será con el Lehendakari vasco, Iñigo Urkullu, el 18 de este mes de noviembre en Cantabria.

Un encuentro “tan importante como el de Madrid”, en el que se hablará del tercer carril de la autovía a Castro Urdiales o de un tren de 30-40 minutos Santander-Bilbao.

Precisamente el tren a Bilbao, que el denostado Pepiño Blanco priorizó para Cantabria, en un momento de aquellas tensiones de hace dos legislaturas, por encima del “empecinamiento” de Revilla con el AVE por Palencia.


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