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Carrera hacia la paz, ante una herida abierta

16 de septiembre de 2016. POR

Santander corre por la paz. Santander y la sociedad, corren por Siria, este domingo 18 de septiembre, desde el Palacete del Embarcadero a La Magdalena (una ida y vuelta de unos 7,2 kilómetros). Una carrera que cuenta ya con 900 inscritos y se prevé llegar a los 1.000.

Esa misma distancia a recorrer a pesar de que pueda parecer nimia o escasa, bien puede ser una alegoría de la carrera diaria por salvar la vida, que realizan los cientos de miles de refugiados sirios que huyen de la guerra civil que asola su país desde 2011, al calor de la mal llamada “Primavera Árabe”.

Bombardeos en Siria

Bombardeos en Siria

Siguiendo con las actividades programadas en torno a la carrera este sábado 17, desde las 12 de la mañana, Oscar Allende moderará una mesa redonda sobre el conflicto en la librería La Vorágine.

Entre los ponentes se encontrarán representantes de los colectivos Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio, Amnistía internacional y la plataforma civil Pasaje Seguro & Cantabria con las personas refugiadas.

Todo ello para concienciar a la sociedad de una guerra que cumplido un lustro, muestra unos índices/datos de espanto: cerca de 325.000 muertos, casi millón y medio de refugiados, población interna desplazada, ejecuciones sumarias tanto por fuerzas pro-gubernamentales, como por la mal llamada “oposición armada moderada” y un nuevo grupo integrista, heredero de las tácticas de Al Qaeda, pero más brutal -si cabe-, nacido a raíz de la invasión angloestadounidense de Irak en Marzo de 2003: el autoproclamado “Estado Islámico” o DAESH.

Si la guerra afgano-soviética fue la crisis humanitaria de fin del siglo pasado por antonomasia, junto al caos o implosión de Yugoslavia, hoy, Siria es sin duda el reflejo del fracaso de la ONU y Occidente ante los conflictos de Oriente Medio, herederos del pacto Sykes-Picot de 1916, que cumpliendo el mismo cien años, sigue dando quebraderos de cabeza diarios a los estadistas y politólogos.

¿Cómo se ha llegado a éste límite, donde la violencia que va desde Damasco a Aleppo llega a los televidentes del globo a cada hora?

Tras la caída de los presidentes autócratas de Túnez y Egip-to, Ben Alí y Hosni Mubarak, Occidente se planteó que un líder como Bashar Al Assad, único gobernante árabe que guardaba amistad con el Irán chií de los ayatolás y el Hezbollah libanés en lo que desde Teherán se denominó “Eje de Resistencia” (aunque sólo en base a una ayuda pragmática), bien podía abandonar el poder y así estabilizar el caos regional y templar los ánimos en Irak (donde el 90% de la insurgencia extranjera llegaba desde la antigua patria Omeya).

A raíz de los sucesos en diversas ciudades del país acaecidos desde Marzo de 2011 -en los cuales la policía y el ejército reprimieron con fuego real múltiples manifestaciones que exigían de modo pacífico el fin del régimen, junto a la tortura de varios niños grafiteros en la campiña de Damasco-, EE.UU., la UE y la Liga Árabe exigieron el fin de la violencia y la renuncia del poder a Bashar Al Assad.

En diciembre de 2011, varios desertores de las Fuerzas Armadas, crearon el Ejército Libre Sirio, dando paso a un conflicto armado civil.

Dicho grupo, en principio pro-democracia y secular fue apartado de la primera línea de combate e informativa por varios grupos integristas que coparon las ayudas subrepticias de armamento y medios técnicos recibidas a través de las monarquías petroleras del Golfo Arábigo, Turquía y suministradas por EE.UU., repitiéndose sin duda el error afgano de los años 80 del siglo pasado.

Hasta 2014, el régimen del clan Assad fue perdiendo cada vez más y más territorio, pero los anteriormente conocidos (una vez más) como “combatientes por la libertad”, mostraron su rostro a través del fundamentalismo más primigenio, que llegó a su momento álgido con la llegada del DAESH a la ciudad de Raqqa y establecimiento del Califato Global -aunque éste se proclamaría en Mosul, Irak en Julio de ese año-.

La ofensiva militar encabezada por EEUU, Francia, Jordania, Arabia, Egipto y Reino Unido, no sólo empeoró el caos bélico, también añadió un nuevo factor: ya no había refugiados internos, o que huían a los países árabes vecinos.

Ahora una masa de refugiados temerosos de la presencia integrista desde el Levante a la antigua Mesopotamia, huía despavorida hacia Europa. Donde el viejo continente, a través de sus gobernantes, en 2015 mostró su lado más inhumano, xenófobo y filo fascista repudiando desde mínimos de refugiados a acoger por los países miembros de la UE, a un acuerdo público con la Turquía del despótico Tayyip Erdogan para las conocidas como “devoluciones en caliente”.

La intervención rusa y el agotamiento de las fuerzas en conflicto, junto a un alto el fuego (otro de tantos) suscrito esta vez por Moscú a Washington (en un guiño directo a la Guerra Fría) parecen plantear un posible acuerdo de todas las partes en busca de una salida negociada para finalizar el conflicto (eso si, dicho tratado no fue aceptado por muchas milicias).

¿Qué hacer?

Informarnos día a día. Y no perdernos ninguna de las actividades que se realizarán este fin de semana y a lo largo de la semana en Santander. Puede sonar a escaso. Pero para esas almas itinerantes, es un mundo. Demos voz…a los sin voz. (Inscripciones aquí)


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