Vecinos de Santander demandan más participación en las decisiones urbanísticas

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Existe una demanda, un pálpito, un ansia de participación en las decisiones que se toman en materia urbanística, que todavía hoy se adoptan a espaldas de los ciudadanos, si bien es necesario un mayor ‘músculo’ en el movimiento vecinal.

Los bancos, las zonas de juego infantil, los espacios para los mayores o las casas en que vivimos, son sólo algunas de las manifestaciones más palpables de los efectos sobre la vida diaria del urbanismo.

Así lo expusieron santanderinos que asistieron este sábado a la asamblea vecinal convocada por EL FARADIO en la Plaza de San Martín para hablar sobre participación y urbanismo tras la anulación del PGOU y el relevo en la Alcaldía de Santander con Gema Igual en sustitución del ahora ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

Asamblea con miembros de la plataformitis en San Martín

Asamblea con miembros de la plataformitis en San Martín (Foto: Carlos A.)

 

Un acto que sirvió para reivindicar la participación ciudadana “real” en las decisiones urbanísticas, que es la principal tesis de ‘Expulsados. Santander, la transición urbanística pendiente’, un libro de investigación premiado cuya publicación será posible si logra 200 apoyos y que puede reservarse desde este enlace.

Al acto asistieron una treintena de personas, entre los que había vecinos de barrios afectados por proyectos urbanísticos (El Pilón, Prado San Roque, el nieto de Amparo), así como miembros de la plataforma DEBA, el Concejo Abierto, la asociación ecologista Arca, el movimiento de movimientos Cantabria No Se Vende y el concejal de Santander Sí Puede, Antonio Mantecón, entre otros.

EXPERIENCIAS DE PARTICIPACIÓN: ENTRE EL MÚSCULO Y LAS TRABAS

En la asamblea se mostraron experiencias concretas de participación vecinal en proyectos:

-Desde Torrelavega, el ingeniero técnico Aitor Lobato, miembro de ACPT (Asamblea Ciudadana por Torrelavega, partido vecinal con representantes en el municipio, explicaba el proceso colectivo de diseño de la plaza en la zona de la Quebrantada que sustituirá al transformador eléctrico de Viesgo en Lasaga Larreta.

Durante meses, se recogieron opiniones de los propios vecinos, de quienes surgió la idea de trabajar en ese proyecto de forma colectiva que se presentará ante el Ayuntamiento.

En su intervención, Lobato incidió en que este proceso se ha visto favorecido por la existencia de un movimiento vecinal organizado y en las redes de apoyo entre colectivos que se dan en Torrelavega, tanto en el conjunto de la ciudad como en esa zona concreta, donde los vecinos llevaban años luchando contra el transformador eléctrico que les causaba muchas molestias..

-Y en Santander, la arquitecta Clara del Cerro explicó que ella y sus compañeros han sido adjudicatarios de un microespacio (pequeñas intervenciones urbanas, en este caso, una plaza) en la calle Fernando de los Ríos.

Pese a que no era una condición fijada desde el Ayuntamiento como prioritaria en la adjudicación del pliego, este equipo apostó por dar protagonismo a los vecinos, para lo que impulsó una serie de entrevistas y recogida de opiniones en el barrio, cuyas sugerencias irán incluidas en el diseño final, que empezará a materializarse este verano.

Los asistentes al acto contrapusieron esta actitud a la de otros microespacios como el del Barrio Pesquero, y también llamaron la atención sobre que muchas veces los diseños de las plazas o parques no incluyen necesidades reales de sus usuarios, como los niños o los mayores.

También se abundó en el miedo entre colectivos e instituciones a que sus activistas estén “politizados” simplemente por defender posturas contrarias al equipo de Gobierno, así como en como estos colectivos críticos son excluidos de los procesos (tal y como sucedió en la senda costera).

O LO HACEMOS O NOS LO HACEN

También estaba Jesús Antonio Molinero, arquitecto y miembro de DEBA, quien insistió en la “oportunidad única” para una definición colectiva, entre todos, del modelo urbanístico en la capital que se abre en Santander con el nuevo escenario en cuanto se materialice la anulación del Plan General de Ordenación Urbana por parte del Tribunal Supremo, advirtiendo de que si no lo hacen los ciudadanos, lo harán los políticos u otros intereses.

Los participantes expusieron sus opiniones y escucharon propuestas concretas de participación

Los participantes expusieron sus opiniones y escucharon propuestas concretas de participación

En este sentido, los periodistas Oscar Allende y Guillem Ruisánchez pusieron como ejemplo precisamente el lugar en el que se desarrollaba el acto, la Plaza de San Martín, que se ejecutó porque así lo propuso en las alegaciones al Plan General de Ordenación Urbana una empresa, el Grupo SADISA (ASCAN).

El Ayuntamiento admitió esa alegación y ASCAN acabó levantando allí ellos mismos la plaza –a costa de eliminar la antigua bolera– que además contribuyó a revalorizar un zona, el Promontorio de San Martín, en la que tienen propiedades e intereses, materializados en un convenio urbanístico con ventajas especiales para los propietarios, frente a otras acciones en otros barrios.

Esa es precisamente la línea de investigación en que trabajarán tras obtener el I Premio de Investigación de Libros.com y Ctxt, proyectos de difusión nacional: el análisis de las alegaciones al Plan General de Ordenación Urbana para evidenciar como se rechazaron las sugerencias vecinales mientras que sí que se aceptaban los planteamientos de las empresas beneficiadas.

PRÓXIMOS ACTOS

La nómina de actos de presentación de ‘Expulsados. Santander, la transición urbanística pendiente’ continuará hasta el fin de la campaña de crowdfunding: la semana próxima habrá una mesa redonda en la Librería Gil sobre la reconstrucción de Santander tras el incendio, y el domingo 20 de noviembre (aniversario de la muerte de Franco) un recorrido por el centro de la ciudad para conocer ‘in situ’ cómo se desarrolló, en una cita que concluirá con la actividad de las Gildas.

Será, pues, una semana para conocer la teoría y la práctica de como tras el incendio de Santander de 1941, el régimen franquista pudo desarrollar en la ciudad sus visiones del urbanismo, que pasaban por el asentamiento de nuevas élites a costa de la expulsión de los habitantes tradicionales, en un modelo que continúa en la actualidad.

El libro puede apoyarse desde este enlace.

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