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La Cocina Económica destapa las vidas que cuentan

29 de diciembre de 2016. POR

‘Vidas que cuentan’ es un libro que narra las historias ocultas de aquellos que han debido recurrir a la Cocina Económica de Santander para poder subsistir.

Son 19 relatos de personas a quienes la vida les ha tratado mal y que ahora mismo necesitan recurrir a esta institución solidaria que sacan adelante las Hijas de la Caridad junto a los voluntarios de los que disponen.

Este libro de relatos muestra la crudeza con la que a veces se ceba la vida con los seres humanos, y su lucha por mantenerse a flote.

Este libro de relatos muestra la crudeza con la que a veces se ceba la vida con los seres humanos, y su lucha por mantenerse a flote.

Su directora, Sor Evelia, dirige a un grupo de trabajo que entrega desinteresadamente su tiempo en atender a todo el que necesita alimento, refugio, apoyo, formación y, en definitiva, el sostén cotidiano necesario para optar a un futuro digno.

La idea del libro surgió de un grupo de voluntarios cercano a La Cocina Económica, que a principios de año comenzó a plantearse la manera de ayudar a la institución mediante un programa de valorización social, de visibilización de situaciones y personas abocadas a la marginalidad más invisible.

De allí salieron las 19 historias reales que narran la vida de 19 vecinos que necesitan de la ayuda de La Cocina Económica para superar momentos personales de marginalidad muy duros. Cada relato está ilustrado con dibujos que artistas y creadores han aportado desinteresadamente a la causa, al igual que los escritores de las historias y el propio editor del libro.

LOS FONDOS VAN ÍNTEGRAMENTE A LA COCINA ECONÓMICA

La idea no es solo dar voz a estas personas, demostrarles que sus vidas cuentan, sino también recaudar fondos para que la Cocina Económica pueda seguir ayudándoles a ellos y a muchos otros.

El libro cuesta 15 euros y puede adquirirse en la propia Cocina Económica, en el puesto que ésta tiene en el mercadillo navideño de Santander y en la Librería Estudio.

Los 19 relatos  han sido escritos por parte de voluntarios que se han sentado y han hablado con usuarios de la Cocina Económica, invisibilizados y expulsados del sistema, y han plasmado en el papel su historia.

Los protagonistas de estas historias son tan diferentes como las vidas que han llevado. Entre ellos hay personas africanas que han llegado en pateras tras un intenso y peligroso viaje, ciudadanos del este de Europa e incluso españoles, que son más reticentes a que se les reconozca.

“No todo el mundo ha querido participar porque es muy difícil poner palabras a estas heridas”, asegura una de las escritoras voluntarias, Dominique Gaviard. “Y claro, ha sido hurgar en su privacidad y poner a la luz momentos muy duros”

Ella ha puesto palabras a la historia de Yannick Justino, un joven camerunés de 23 años, cuyo relato se titula 11.564 porque asegura que al final en eso se ha convertido, en un número más. Él tuvo que huir de su hogar para evitar las venganzas por temas de herencias y comenzó un largo viaje que le ha traído a Santander, donde asegura sentirse muy solo.

“Más allá de las heridas materiales entre comillas o psicológicas que pueden ser más o menos profundas, todo es falta de amor”, insiste Dominique, que asegura que hay “un telón de fondo común a los relatos, que es o la droga, alcohol, violencia”.

“Cada relato tiene su peculiaridad y su particularidad. Cada ser es especial pero todos caen en esta dificultad”, matiza, tras presentar el libro que reconoce que ha tocado su parte más emocional. “Llegué a estar mal todo el fin de semana tras escuchar la historia de Yannick”, asegura.

Además, en su caso se añadió el problema del lenguaje, pues el joven no hablaba más que el dialecto de su tierra, ni siquiera francés como ocurre en muchas zonas de Camerún. “Es frustrante ver que quiere contarte algo pero lo tiene que decir casi sin palabras”, insiste Dominique.

“HAY HISTORIAS MUY DIFÍCILES Y MUY DURAS”

Otra de las voluntarias que ha participado en el libro es América Fernández Sagol que cuenta la historia de Ahmed, un joven de origen africano que ha pasado por muchos procesos dolorosos a sus 33 años.

Rechazado por su familia por acabar con su matrimonio concertado, Ahmed no puede comunicarse con la persona más importante de su vida, que es su madre, a quien su padre le ha prohibido volver a hablar con él. Su experiencia en España ha sido dura e injusta.

América considera que estas personas “han sido muy generosas contando su vida” y que “ha sido muy duro para todos ellos”. “Hay historias más sencillas, quizás, de gente más joven, inmigrantes que han venido buscando una vida mejor”, relata. “Pero hay historias verdaderamente muy difíciles y muy duras” de contar.

Todas ellas están recogidas en este libro, ‘Vidas que cuentan’, que busca demostrar que estas personas no son simples números si no seres humanos con una dura historia detrás, con ganas de empezar de cero y que merecen una oportunidad para lograrlo.


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