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Orulisa: “Seguimos la tradición en la elaboración pero adaptando el tipo de consumo”

10 de Enero de 2017. POR

En Orulisa, la empresa de producción de orujo que ha ganado el Premio de El Faradio Espíritu Crítico en la categoría de Iniciativa, solo confían en que el 2017 sea tan bueno como el año que acaba de pasar.

El pasado 2016, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España le concedió uno de los Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales, y consiguió numerosos reconocimientos en concursos internacionales.

Isabel García Gómez, de ORULISA

Isabel García Gómez, de ORULISA

“Ha sido un reconocimiento muy importante para nosotros, muy reconfortante y motivador”, asegura Isabel García, actual propietaria de Orulisa en una entrevista a EL FARADIO DE LA TARDE. “Cuando estás al frente de un proyecto como este, que nos ha llevado tanto trabajo, y que es un producto muy potente y tiene arraigo pero venderlo fuera de aquí es más complicado; es reconfortante porque somos muy pequeñitos y hay que ir haciendo las cosas muy bien para que al final esto funcione”.

Es el resultado del trabajo de Isabel García, la tercera generación de esta familia de mujeres que han hecho del destilado del orujo un arte. Su abuela, Justina, siguió la tradición familiar y dejó a su hija y nieta el legado de sus antepasados.

“La receta es de mi abuela y de más generaciones”, insiste la actual propietaria de Orulisa. “Liébana es una zona en la que se ha destilado durante siglos. De hecho, se siguen utilizando las alquitaras de cobre, que son una herencia de siglos, y son los aparatos de destilación más antiguos, de la época medieval”.

Estas alquitaras se heredan de generación en generación, guardándose en las propias casas. Es el método tradicional de destilar el orujo que sigue usándose en Orulisa. “Se fermenta la uva, y ese pellejo que queda después de elabora el vino se destila y de ahí sale el aguardiente”.

“LA GENTE BUSCA CONSUMIR LO MÁS SANO POSIBLE”

“Yo creo que ahí está el reto, en seguir con la tradición en la elaboración y tipo de producto pero adaptarlo al tipo del consumo que la gente va solicitando y cambiando”, añade. La actualidad también requiere un gran trabajo de marketing, para vender el orujo de formas distintas, pero también la imaginación para elaborar “cócteles diferentes, actuales y divertidos”.

Isabel García cuenta que el consumidor ahora demanda una bebida con menos de grado de alcohol y las bebidas menos azucaradas, porque la gente tiene un consumo más controlado del azúcar. “Creo que la tendencia es ser más consciente de lo que estamos consumiendo y haciéndolo de mejor manera. La gente busca consumir lo más sano posible y que haya sido producido de la manera más sostenible”.

El reto de Orulisa también consiste en prestar una gran atención a la exportación. “Es muy complicado porque somos un producto muy poco conocido fuera de aquí. Otras bebidas a los que nos podemos comparar, como la Grapa italiana o el Pisco peruano, tienen un trabajo ya hecho durante muchos años y son conocidos y tienen muchas oportunidades”, revela Isabel García.

También relata las dificultades que tiene su bebida, al ser de alta graduación, ya que muchos países tienen el comercio intervenido y otros tantos ponen medidas restringidas para este tipo de productos.

Ahora mismo tienen un gran frente abierto en el mercado asiático. “Ellos están acostumbrados al destilado de cereales que tienen poco olor y sabor, y cuando prueban el aguardiente les gusta porque encuentran sabor a fruta, a uva, que les recuerda a viñedos, a Europa, al capitalismo y el lujo que está entrando en sus países”, asegura la propietaria de la destilería, que está trabajando desde hace años en Japón. “A los asiáticos les encantan los productos que den muestra de estatus”, añade.

30 AÑOS DE NEGOCIO

El orujo, uno de los tesoros de Liébana (Foto: NOS VAMOS)

El orujo, uno de los tesoros de Liébana (Foto: NOS VAMOS)

Precisamente este 2017 en Orulisa están de aniversario. Este año hace 30 años de la primera cosecha que salió al mercado, que se presentó en FITUR, en la feria del turismo de Madrid. “Fue mi madre, Carmen Gómez, promotora, impulsora y alma máter, la que se echó la manta a la cabeza y la que montó la destilería con todos los problemas de la época”, recuerda Isabel.

Además, cuando España entró en la Unión Europea en 1986 había normativas para que la destilación se llevara a cabo en unas condiciones y controles sanitarios a los que las empresas españolas tuvieron que adaptarse.

Orulisa fue la primera destilería que se instaló en España adecuadamente. “Hubo que adaptarse a eso, poner las alquitaras en un sitio donde se pudieran adecuar. Se fijaron, y a través de canales de acero inoxidable, van a un depósito precintado y controlado por aduanas”. En su destilería tienen un total de 24 alquitaras, que son réplicas exactas de las que tenían sus familia antaño.

Esas mismas alquitaras eran las que usaban la mujer rural que era Justina, y que inició la tradición familiar del destilado de orujo y, con mucho esfuerzo, sus descendientes pusieron en marcha la primera destilería legal de aguardiente de orujo en Cantabria.

La abuela está presente hasta en el nombre, con una marca que ha buscado modernizar su legado y llevar el orujo a experiencias distintas. Justina de Liébana es una de las marcas de Orulisa.

Su licor está presente en los mejores restaurantes de Cantabria, como el ANNUA, el Cenador de Amós, o el UMMA; y otros tantos en toda España. “Normalmente entramos en sitios donde los sumilliers son gente joven y abierta a probar cosas nuevas”.

Para este 2017 tienen preparado un calendario de actividades aprovechando el Año Jubilar en Liébana que Isabel confía en que “será una oportunidad muy buena para toda la región porque espero que haya mucha afluencia de gente”. Para ello tienen preparadas promociones o acciones de coctelería para dar a conocer aún más su producto.


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