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La iniciativa No+Precariedad llega a Cantabria

31 de enero de 2018. POR

Los afectados por la precariedad laboral están comenzando a unirse para reclamar que el final de la crisis económica no puede llevarse a cabo a costa de los colectivos más vulnerables y de la creación de un empleo de baja calidad.

De hecho, esta misma semana teníamos un dato más sobre el mercado laboral que reflejaba un informe de UGT, que revela que el año pasado se rubricaron en Cantabria más de 105.000 contratos de menos de siete días, el 41% del total y un 17% más que en 2016. Unos datos que, de hecho, triplican a los que había en el año 2009.

Las Kellys en una de sus protestas

Ante esta situación, el pasado 13 de enero se reunieron en Madrid miembros de diferentes colectivos en lucha para comenzar a rodar de forma conjunta a través de una iniciativa llamada No+Precariedad, nombre que es una clara declaración de intenciones.

Entre ellos se encuentran las denominadas Espartanas de Coca Cola, las mujeres de trabajadores de la fábrica de Fuenlabrada (Madrid) que se involucraron hace cuatro años en el campamento contra el cierre de la planta, los Estibadores, bomberos, o las Kellys, el colectivo que representa a las limpiadoras de piso subcontratadas en los hoteles, que recientemente contaban en EL FARADIO cómo son las condiciones en las que deben trabajar.

A ellos se han unido activistas del movimiento estudiantil, de la marea blanca en defensa de la sanidad pública, pensionistas, defensores del derecho a la vivienda y más personas procedentes de otros colectivos y territorios.

El objetivo era organizarse y extenderse a lo largo de todo el territorio nacional, con iniciativas en Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia, llegando finalmente a Cantabria, donde están llevando a cabo una serie de asambleas que se formalizarán en un acto este sábado a las 11, 3 de febrero, en la Sala Mauro Muriedas de Torrelavega.

No es casualidad que el movimiento tome forma en Torrelavega, donde el desempleo ha castigado con especial virulencia, aumentando así la necesidad de la población en recurrir a este tipo de trabajos.

La capital del Besaya tiene ya experiencia emprendiendo en la lucha de los movimientos sociales, ya que cabe recordar que fue allí donde nació la primera PAH de Cantabria.

En este acto participarán personas de diferentes colectivos y sectores para aportar su visión acerca de la precariedad que sufrimos cada día. La iniciativa también se sumarán a la convocatoria estatal del día 10 de febrero con una concentración a las 12:00 en la Plaza Mayor de Torrelavega.

LAS TRABAJADORAS DE LA DEPENDENCIA DENUNCIAN LA PRECARIEDAD DE SUS TRABAJOS

Trabajadores del sector de la dependencia

Recientemente el sindicato CNT ha denunciado la “explotación y precariedad” a la que están sometidas las asistentes de ayuda domiciliaria por parte de la empresa adjudicataria UTE QSAD, a quienes el ICASS ha subcontratado el servicio.

Este servicio cubre desde apoyo en la higiene personal o apoyo en la movilización dentro del hogar a la preparación de comidas y es esencial para mayores y grandes dependientes.

Ya el pasado año han protagonizado varias protestas, que comenzaron en el mes de febrero tras el despido de tres compañeras y que continuaron reclamando una mejora de sus condiciones laborales.

La mayoría de las trabajadoras del sector son mujeres, de una edad media de 55 años y cuya salud está siendo afectada también por el tipo de trabajo que realizan y las “paupérrimas” condiciones laborales que tienen en su día a día.

CNT ha denunciado que la empresa adjudicataria pretende hacer una nueva Modificación Sustancial de las Condiciones de trabajo al cambiar el sistema de turnos llamado 6/2 ( se trabajan seis días y se descansan dos) al 4/2 ( se trabajan cuatro días y se descansan dos) lo que en la práctica supone una reducción 22 días laborales al mes a 20 al mes.

Esto, según el sindicato, hará que se deban a la empresa de 1 a 4 días que podrá asignar en día de vacaciones o de descanso. Tampoco disfrutarán ya de la compensación de 14 festivos que se verán reabsorbidos por los descansos semanales, y la compensación de exceso de días al caer los descansos en domingo y lunes también desaparece. Además, la empresa se arroga la facultad de adelantar o atrasar la hora de entrada o salida de la trabajadora en hora y media.

El sindicato concluye que las trabajadoras acabará trabajando “más por menos” porque “lo que antes trabajábamos en 6 días lo deberemos hacer en 4, aumentando las horas diarias pero no así las horas en el contrato ni sueldo, y desconociendo qué repercusión tendrá en las cotizaciones a la Seguridad Social, con aumentos de desplazamientos y gastos de kilometrajes que no son prácticamente abonados”, explica Concepción Lastra, delegada sindical de CNT.

En la misma línea, hace unos días, el sindicato Trabajadores Unidos (TU), mayoritario en el centro, pidió al Gobierno de Cantabria que no caiga en la tentación de dárselo a “filibusteros” que quieran “enriquecerse” con este servicio.

La secretaria general del sindicato en Cantabria, Isabel Rodríguez, advertía, en una entrevista en EL FARADIO DE LA MAÑANA de ARCO FM (103.2 FM), que estos servicios están tendiendo a ser gestionados por empresas multiservicio, “la nueva burbuja”, y de que sus trabajadoras tienen una alta tasa de precariedad, sin horarios definidos, con salarios “de miseria” y con muchos problemas de conciliación de la vida laboral y familiar.

De hecho, destacan que la precariedad, que parecía normal en el sector privado, también ha llegado a lo público, donde comienzan a ver los contratos por días o semanas que se liquidan cuando llega el período de descanso del trabajador

MÁS CASOS EN CANTABRIA: TELEMÁRKETING, KELLYS…

Mucho estrés, apenas descanso y objetivos irrealizables son las condiciones que viven los trabajadores del Telemárketing.

En Cantabria, los conflictos por las condiciones laborales se han acrecentado en los últimos tiempos, en los que se ha despedido a trabajadores que organizaban huelgas o protestas, o en empresas que han cambiado convenios perjudicando a los empleados o con denuncias por acoso laboral.

Por ejemplo, el Mercadona del Polígono La Asprilla (Igollo de Camargo) ha sido el escenario de varias denuncias por presuntos incumplimientos del Estatuto del Trabajador y acoso laboral de la gerente contra el personal ante el Juzgado de lo Social.

Entre otras irregularidades en materia laboral denunciadas en este supermercado del gigante de la alimentación destaca el nivel de las vejaciones contra los trabajadores presuntamente cometidas por la gerente, con frases como “prefiero que me llaméis Hitler que ser la madre de todos vosotros”; “No pongas cara de lástima que pareces un perruco y no sé si pasarte la mano o darte una patada”; “que trabajas en una charcutería; no en la NASA”; “por lo que cobráis tenéis que estar agradecidos” o “toda esa gente que coge las reducciones de jornada son todos unos vagos que piensan que es mejor que se rompan la espalda sus compañeros”.

Precisamente, la negativa de la gerente a una reducción de jornada solicitada por una trabajadora, madre de un niño con discapacidad, le valió a Mercadona una demanda ante el Juzgado de lo Social, que finalmente acabó con un acuerdo entre la trabajadora y la empresa.

También se movilizaron los trabajadores del Telemárketing, también con trabajadoras mayoritariamente mujeres, que reclaman un convenio digno y la readmisión de los despedidos en Unitono (Centro Comercial Riamar).

Estos despidos estaban basados en que, según la empresa, los teleoperadores dedican demasiado tiempo en atender al cliente, superando los límites de minutos que les imponen.

El convenio de los trabajadores de Telemárketing no se actualiza desde el año 2014 y algunas empresas tienen el suyo propio, incluso más duro que en general. Los teleoperadores cobran poco más de 4 euros la hora y la nocturnidad se está pagando a poco más de un euro. Además de sufrir un gran estrés, los empleados afrontan problemas como la rotación laboral, que solo mantiene unos meses en el puesto a la gran mayoría.

También nos ha llegado la protesta de las Kellys, las denominadas camareras de piso que en el 70% de los casos, los hoteles tienen externalizados los servicios con el consiguiente cambio de categoría al quedar adscritas a empresas no reguladas, con otros convenios, que les han supuesto bajadas salariales de hasta un 40%.

También se les empezó a aplicar otras modalidades de contrato, que extendieron un modelo precario de contratos de obra y servicio (para funciones que son permanentes), de formación, de prueba con duración de un mes; y las condiciones laborales se han endurecido notablemente.


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