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“Tenemos heredada una educación alimentaria que hay que modificar”

8 de febrero de 2018. POR

A raíz del polémico reportaje del programa Salvados sobre la producción de la industria cárnica en España, que ha reflejado que la producción en nuestro país es intensiva, comparándola con el modelo de producción en las granjas ecológicas, el debate ha resurgido en la calle.

En Cantabria hemos apreciado cómo los colectivos que abogan por una alimentación segura y saludable crecen cada vez más y extienden sus mensajes.

Aumenta el fomento del consumo de productos ecológicos.

Lo hemos visto con el surgimiento de movimientos como Slow Food, que aboga por una alimentación más pausada y cuidada, contraria a la manida comida rápida, o con el nacimiento de la Cooperativa Siete Valles de Montaña, que apuesta por la ganadería tradicional, sin el uso de elementos químicos en el trato a los animales y a los pastos, que ayuda a conservar, y que también pretende luchar contra la despoblación del medio rural al permitir el mantenimiento de estas actividades.

También hay cada vez más actividades como la Bioterruca, una feria sobre la sostenibilidad y la ecología que este año celebrará su tercera edición; o un cambio de actitud en las instituciones, con la creación de la marca ‘Alimentos de Cantabria’, que busca potencia el consumo de productos locales, con los cortos circuitos de distribución.

El Gobierno de Cantabria también fomenta la producción ecológica de carne y leche, a través de programas de ayuda o de creación de espacios de diálogo como la Mesa Láctea.

Ahora, el objetivo del debate es llegar a la educación, y no hablamos de la que se imparte en los colegios, sino la que tenemos interiorizada todos nosotros. De ella hablaba esta semana en La Vorágine el asesor alimentario, Javier Martín, que alerta de que “tenemos heredada una educación alimentaria que hay que modificar”, ya que “estamos acostumbrados a hacer ciertas pautas en nuestras comidas, educados para trabajar en fábricas o industrias, pero ahora mismo somos una sociedad muy global y no todos necesitamos lo mismo. Hay que priorizar el ritmo de vida de cada uno”.

Martín considera que el cambio debe venir “desde la base”, para así lograr que la producción cambie de forma global. “Lo importante no es comer cualquier cosa sino comer bien”, defiende, alegando, por ejemplo, que se pueden instalar pequeños “huertos ecológicos” en todas partes. “Todos en nuestra casa tenemos un poquito de espacio, bien en vertical u horizontal, para plantar alguna cosa. No digo tener en casa unos animales pero sí que productos que podamos tener de manera cotidiana”. En su opinión, “eso disminuiría el producto masificado y ganaríamos en calidad”.

LOS HOSTELEROS SE INVOLUCRAN

Una escena del documental ‘Tus desperdicios y otros manjares’. FOTO: Objetivo Family.

Dentro de colectivos como Slow Food cuentan con el apoyo de hosteleros cántabros, como el grupo Deluz, manejado por los hermanos Zamora. En más de una ocasión, Lucía Zamora ha destacado ante nuestro medio que este tipo de alimentación es “muy perjudicial para la salud”, en especial para la de los más pequeños.

Frente a esto, ella habla de otras formas de gestión de alimentación, más basadas en productores locales, en modos de producir que respeten el medio ambiente, en un consumo más lento. “Seguimos reivindicando y apostando por otra forma de producir que es más sostenible para el mundo, para el mundo rural de Cantabria”, defiende.

EL CÁNTABRO RICHARD ZUBELZU PREPARA UN DOCUMENTAL SOBRE LA DESIGUALDAD EN LA ALIMENTACIÓN

Dentro del debate alimentario conviene recordar que no todo el mundo puede permitirse una alimentación saludable que, en muchos casos, es más cara que el consumo habitual.

Para dar visibilidad a estas personas y a alternativas que se presentan para combatirlo, el cineasta cántabro Richard Zubelzu, a través de la productora Objetivo Family, está rodando el documental ‘Tus desperdicios y otros manjares’.

El documental pretende generar en el espectador una reflexión sobre nuestra sociedad consumista y los desequilibrios que se producen con la cantidad de comida que se desperdicia en contraposición con la insolvencia alimentaria de millones de personas en España.

Zubelzu, que está teniendo un gran reconocimiento por su documental, ‘Fuera de juego’, sobre la invisibilidad del colectivo LGTB en el fútbol, está entrevistando a diferentes colectivos como el Banco de Alimentos o Mensajeros por la Paz, o también recabando la opinión del Ministerio de Alimentación.

“En el documental queremos destacar la diferencia entre aquellos que pueden ir a un restaurante y gastarse 500 euros en una comida y aquellos que solo tienen 5 euros para la compra”, asegura en una entrevista en EL FARADIO DE LA MAÑANA (Arco FM, 103.2).

“También vamos a tocar el tema de ‘Ni de las migas’, que es un colectivo que, por principios, recoge la comida que se tira sin estar caducada a los contenedores. A veces incluso organizan cenas con ella”, añade. Un movimiento que cuesta que se implante en España, donde hace un par de años la legislación se modificó para multar con 700 euros a aquellos que recojan comida de la basura.


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