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Concentración a las 18h en protesta por la sentencia de La Manada

26 de abril de 2018. POR

Con una mezcla de decepción, indignación, vergüenza e incredulidad, y con una convocatoria de protesta para esta misma tarde a las 18.00 horas frente a Delegación de Gobierno, han recibido las activistas cántabras la sentencia de La Manada, que reduce a abuso sexual y no ve violación el ataque que sufrió hace dos años una joven en Pamplona, según informa Eva Mora. 

Concentración para seguir la sentencia de La Manada

En concreto, la sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria condena a cada uno de los cinco acusados a nueve años de prisión por un delito de abuso sexual (un delito que no supone violación), entre otros delitos, según han podido seguir en tiempo real las activistas cántabras, que ya bajaran acciones para expresar su rechazo contra lo que ven como un caso claro de «justicia patriarcal».

La primera de ellas será a las seis de la tarde de hoy mismo, frente a Delegación de Gobierno.

«Si a estos no les condenan, ¿a quién van a condenar?», se preguntaban, incrédulas, las alrededor de 40 asistentes a la concentración convocada frente a la Delegación de Gobierno por los movimientos feministas, y que ven la sentencia como un caso claro de «justicia patriarcal». «Qué vergüenza de poder judicial», clamaban.

«HACE FALTA UN  8M MÁS FUERTE»

«Esperábamos justicia y lo que tenemos es lo de siempre, la justicia patriarcal», se lamentaba la activista Patricia Manrique, que incidía en que «la justicia no la ha creído» (a la víctima) y el resultado es que han «santificado» la violación.

La multitudinaria manifestación del 8 de marzo, en la Plaza del Ayuntamiento

Ana Bolado, de la Asamblea de Mujeres, aseguraba que la sentencia «responde a la cultura de la violación». «La Justicia en este país sólo protege a las muertas», recriminaba, tachando la sentencia de un «escarmiento» para las mujeres.

Kiara Brambilla, presidenta de ALEGA (la asociación que representa a gays, lesbianas, bisexuales, transexuales…) y miembro de MUJOCA (asociación de Mujeres Jóvenes de Cantabria, calificaba el fallo de “horrible”: “da miedo denunciar, que te pase cualquier cosa, porque encima estás sola, te tienes que enfrentar a la sociedad y te consideran culpable”.

Y Marta Seror, científica muy implicada en la organización del 8 de Marzo en Cantabria hablaba de la “rabia”, además de “empatizar” con la víctima, insistía en preguntarse que “qué más necesitan” en  la justicia para “que se condene por violación”, e instaba a “otro 8M, pero con más fuerza”.

UN «REVÉS» PARA EL MOVIMIENTO FEMINISTA

En el plano político, Verónica Ordóñez, diputada de Podemos en el Parlamento de Cantabria, recalcaba que «claro que creemos que esta mujer ha sido violada» y expresaba su preocupación por lo que puede suponer tanto para la víctima como para otras mujeres que sufran agresiones sexuales. Tachaba la sentencia, «blanda», de «revés» para las mujeres y el movimiento feminista.

Desde IU, su coordinadora Leticia Martínez mostraba su «decepción» porque «se perpetúa la cultura de la violación». «Ya no sé que tenemos que sufrir las mujeres para que se considere violación», recriminaba.  El mensaje que transmite esta «mierda de sentencia», añadía Sara Gómez de Equo, es que «lo mejor es que lo arreglemos en casa» y que las mujeres sufrirán «un escarnio en el juicio».

 

LA SENTENCIA

La sentencia les condena por abuso sexual continuado, pero les absuelve del delito de agresión sexual (violación), así como del delito contra la intimidad por haberlo grabado y del hurto del móvil (por el que sólo se condena a uno de los miembros de La Manada). Los acusados tendrán que indemnizar a la víctima con 50.000 euros.

El fallo se emite al entender que no hubo violencia sino que los hechos se produjeron al obtener el consentimiento de la víctima prevaliéndose los responsables de una situación de superioridad manifiesta que coartó la libertad de la víctima. El prevalimiento implica una condición de superioridad, pero no violencia.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra ha contado con el voto particular (es decir, contrario al de los demás miembros del tribunal) de un magistrado, pero no en el sentido de considerarlo agresión, sino, al contrario, de abogar por la absolución.

El tribunal ha asumido lo que decían las defensas, que la víctima no mostró dolor ni sufrimiento durante el ataque.

La sentencia contradice el criterio del Ministerio Fiscal, que sí veía la agresión (la diferencia entre agresión y abuso es que haya violencia e intimidación) y pedía 22 años de prisión para cada acusado. La fiscal consideraba que ante la superioridad física y numérica de los atacantes, a la víctima (18 años de edad en el momento de los hechos) no le quedó más opción que «someterse», sin que además tuviera mucho más margen de maniobra en el reducido espacio del portal al que la llevaron entre todos.

Policías locales que declararon en el juicio consideraron que hubo vejaciones y humillación a la víctima. Y los médicos y psicólogos que la atendieron después, cuando estaba en estado de shock, sostuvieron que sus síntomas eran los mismos que los que tienen las víctimas de violaciones.

El abogado de la víctima ya ha anunciado recurso, también los acusados. Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Pamplona ejercían la acusación particular.

Desde las acusaciones se remitían al vídeo en el que se ve como fue agarrada del pelo o no se introdujo el pene en la boca por sí misma, sino que lo hicieron ellos, abriéndole la boca.

El nombre de La Manada es el que ellos mismos se daban en un grupo de Whatsapp en el que había alusiones constantes a las violaciones, grupales, y a las drogas para anular la voluntad de las mujeres: “¿Llevamos burundanga? Tengo reinoles tiraditas de precio. Para las violaciones”.

SENTENCIA RECIBIDA ENTRE PROTESTAS

A la concentración acudían ciudadanas, representantes de movimientos feministas en Cantabria y políticas como la diputada de Podemos Verónica Ordóñez o la coordinadora de Izquierda Unida Cantabria, Leticia Martínez, y Sara Gómez, de Equo.

Con carteles con el lema «Yo si te creo», uno de los lemas que más se ha oído en las manifestaciones del 25 de noviembre y en la multitudinaria del 8 de Marzo, y que alude a los cuestionamientos del testimonio de la víctima.

Tras digerir la noticia, han comenzado a gritar «Basta ya de justicia patriarcal», y han cortado el tráfico en el centro de Santander. Después, se han disuelto y emplazado para las seis de la tarde, mientras se piensan nuevas acciones de protesta.

NOTICIA EN ACTUALIZACIÓN

 

 


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