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La Vorágine, uno de los canales de la indignación, celebra su quinto aniversario

22 de mayo de 2018. POR

El pasado 24 de abril se cumplieron cinco años desde que comenzó a andar el proyecto de La Vorágine, una asociación y librería crítica y alternativa ubicada en ese Barrio del Buen Vivir que son las calles Cisneros con Magallanes.

Sin embargo, no será hasta este sábado que sus responsables por fin puedan soplar las velas por el primer lustro de este proyecto,  al que muchos ven como “un espacio de acogida” y un “canal de indignación”.

El espacio de ‘La Vorágine’.

Todos ellos han estado, hasta ahora, inmersos en diferentes actividades como la Feria del Libro como para poder pensar en celebraciones y fiestas como la que tendrá lugar el sábado, a las 20.00 horas, en El Café de las Artes.

Una de las responsables, Carmen Alquegui, ha hablado para El Faradio, donde ha rememorado los inicios de este espacio, en el momento más álgido de la crisis económica y al calor de los movimientos sociales surgidos tras el estallido ciudadano del 15M.

“Es complicado hacer una valoración desde dentro pero sí que es verdad que nos hemos dado cuenta de que muchos lo ven como un espacio de acogida”, confiesa Alquegui, que percibe en los cómplices y amigos del proyecto que lo ven “más que como un punto de encuentro”, ya que se ha usado de “semilla” para personas y movimientos que comenzaban a consolidarse, que luchan por derechos y libertades o por la memoria colectiva.

“En todo este tiempo hemos conseguido traer voces que hasta ahora igual no tenían espacio en esta ciudad”, se congratula la activista, que revela que en estos cinco años se han llevado a cabo más de 700 actividades, tanto en la librería como en otros espacios relacionados.

“ES NUESTRA CASA”, ASEGURAN MÚLTIPLES COLECTIVOS SOCIALES

Puedes preguntar a diferentes colectivos y movimientos que tienen a La Vorágine como su sede o que incluso han surgido gracias a ella y la respuesta siempre será la misma.

Es un “espacio consolidado y de referencia”, una “casa” y una “sede” para aquellas agrupaciones ciudadanas que no tengan espacio propio para reunirse.

“Es nuestra casa”, manifiesta Manuel Corbera, de la Asamblea Cántabra por las Libertades y contra la Represión, Libres. “Están muy implicados en el proyecto y la mayoría de nosotros participamos y colaboramos con La Vorágine siempre que podemos”.

Charla en La Vorágine

Isabel Tejerina, del mismo colectivo, asegura que se trata de un “referente en Santander de cultura crítica y alternativa y de defensa de democracia y libertades”, a los cuales agrade que “hemos tenido siempre las puertas críticas, en un espacio amable y apartidista”.

Pasaje Seguro, que se creó para defender los derechos de los refugiados tras la crisis humanitaria en Siria, también ha encontrado en La Vorágine su espacio de reunión. “Es una fórmula que antes no existía”, cuenta Emmanuel Gimeno, que valora que “todo el mundo piense en este lugar” porque “es el espacio del centro que podemos usar todas las personas sensibilizadas con el tema de los refugiados”.

También aquellos que se niegan a dejar atrás la memoria han tenido lugar en La Vorágine. De hecho, el colectivo Desmemoriados surgió por el encuentro de dos proyectos: La Vorágine y Presos Con Causa.

Después, Desmemoriados tomó “autonomía propia”, cuenta su portavoz, Carolina Hernaiz, que aprecia que “hay vasos comunicantes constantes entre los miembros de ambos colectivos”.

“Creo que para todas las personas próximas es un espacio de encuentro, donde se puede compartir, debatir y escuchar, donde hay rozamiento que permite que surjan cosas”, manifiesta Hernaiz que cree que La Vorágine  “era un proyecto necesario”, un “lugar apátrida” que, además, “está permitiendo que surjan otros proyectos y además se mantengan” al permitir “tejer redes” con otros colectivos y personas.

Hay más colectivos, ahora más más desactivados al haber logrado parte de sus reivindicaciones, que también encontraron su lugar en este espacio crítico. Hablamos de la plataforma Ciudadanía contra la exclusión sanitaria, cuyo coordinador, José Antonio Sanchez Raba, cree que este proyecto “ha sido y sigue siendo algo totalmente necesario”. “Es un referente en Cantabria, que tiene que apoyarse y potenciarse porque es un espacio de libertad” que “contribuye a canalizar la indignación”.

LA VORÁGINE SIGUE CRECIENDO

Acto de homenaje en La Vorágine a los inmigrantes fallecidos.

Dentro del proyecto de La Vorágine han surgido diferentes alternativas y espacios que han llenado de color el espectro social, político y ciudadano como Militancias, el Barrio del Buen Vivir y, por supuesto, la Surada Poética.

“La Surada es un espacio consolidado y de referencia”, se enorgullece Alquegui, que aprecia el crecimiento tan grande que ha tenido este encuentro de poesía crítica. “Antes nos la veíamos y deseábamos para encontrar gente y ahora es un aluvión de personas dedicadas a la poesía que podemos mostrar a toda la ciudad”, asegura.

“Nos dimos cuenta de que podíamos incidir en la ciudad, habitando de poesía en diferentes espacios de Santander, con carpas de circo en la Magdalena o Gamazo”, recuerda.

Como nuevo proyecto, ahora están impulsando la Escuelita de Desaprendizaje Político, uno de los proyectos más pequeños de La Vorágine que busca volver a aprender “cosas que nos han impuesto que deben ser así”.

Se trata de una escuela de verano que tendrá lugar del 27 al 30 de junio y que trata el tema de “Descolonizar europea” y que plantea “paradigmas para pensar(nos) en común.

Entre los invitados a la Escuelita de Desaprendizaje Político estará Sayak Valencia, que hablará de necropolítica y transfeminismos desde una perspectiva decolonial; Montserrat Galcerán Huguet, que hará un repaso de decolonialidad en/desde la bárbara Europa; Palmar Álvarez-Blanco, que tratará el tema de las resistencias audiovisuales al relato hegemónico y Paco Gómez Nadal, del colectivo La Vorágine, que se centrará en la raza y la racialización: el arma no tan secreta del capitalismo eurooccidental.

LA FIESTA DE CELEBRACIÓN

Sin embargo, la fiesta de cumpleaños es su proyecto más cercano en el tiempo y que ya han retrasado demasiado.

El aforo del Café de las Artes es limitado, por lo que han sacado una serie de entradas que se pueden adquirir en La Vorágine y por la página Entradium.com.

Han preparado una celebración dedicada a las utopías, con Antonio Orihuela, amigo y colaborador gracias a la Surada Poética y que, junto a Ramón Maruri han escrito sobre ‘Utopías y Distopías del siglo XVIII, poetas distópicos’. También tendrán al grupo de música y baile flamenco Al Aire (Lucía Serrano & Dani Peña) y un concierto final con Joe Ventisca y los Huckleberries


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