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Las escolleras servirán a Elena García-Botín para ‘sacar’ de su finca un camino público

24 de noviembre de 2018. POR

La línea azul marca el límite máximo de la marea; la línea roja la servidumbre de tránsito (dentro de la finca privada) y la verde delimita la zona de protección. Image: elaboración propia a partir de planos del proyecto de la Demarcación de Costas

Una de las consecuencias de la construcción de las escolleras de La Magdalena es que Elena García-Botín (exdiputada de Alianza Popular y en la Junta Directiva Nacional del PP hasta 2014) podría sacar de su finca un camino que por la Ley de Costas, hoy, debería ser público.

Este camino se denomina zona de servidumbre de tránsito, que según la Ley de Costas se establece seis metros hacia el interior desde la línea máxima de marea (que en esa zona de la Magdalena, junto al Balneario, es el muro de la propiedad) y según los planos atraviesa el jardín de su casa, a escasos metros de su piscina como ha podido cotejar EL FARADIO.

Las escolleras de la Magdalena están suspendidas de forma temporal e indefinida, al aceptar el nuevo Ministerio para la Transición Ecológica (que cambió tras la moción de censura de junio) la petición del Parlamento de Cantabria, con la única oposición del Partido Popular, tanto en la cámara autonómica como en el Ayuntamiento de Santander, promotor de la actuación, que presiona para que se retomen las obras.

Por una parte, el proyecto para la estabilización de las playas de la Magdalena y Los Peligros encargado en 2006 al Grupo de Ingeniería Oceanográfica y de Costas (GIOC) contemplaba como alternativa más viable la construcción de los dos espigones, frente al Balneario y de prolongación del aparcamiento de Los Peligros, con lo que se ganarían hasta 40 metros de arena seca según los expertos ligados al proyecto.

Ganar metros al mar supondría alejar la línea de marea máxima del muro de la propiedad de los García-Botín y Pérez-Maura, y en consecuencia, a futuro sacar la línea de servidumbre de tránsito de su parcela, que atraviesa en la actualidad según el deslinde del término municipal de Santander del 21 de diciembre de 2007.

Los deslindes, acometidos desde la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, estaban previstos desde la Ley de Costas de 1988 pero no se habían acometido hasta entonces. El de Santander, desde el límite con Santa Cruz de Bezana hasta la Playa de los Peligros, se publicó en el BOE el 24 de enero de 2008 – una década antes del inicio de las obras de las escolleras-.

En los planos del deslinde se establecen claramente las zonas del dominio público marítimo-terrestre: el límite máximo de marea, la zona de servidumbre de tránsito (un camino que por ley tiene que ser de acceso público) y que se ubica a seis metros de la línea máxima de marea, y la zona de protección.

Plano elaborado, con las escolleras superpuestas, a partir de la documentación del proyecto de Costas.

La casa de los García-Botín está fuera de este último límite, pero la piscina no, como se ve en los planos (la línea verde marca la zona de protección).

SE PUEDE PEDIR UN NUEVO DESLINDE

También según la Ley de Costas, se puede pedir una nueva delimitación, un nuevo deslinde, en el caso de que haya alteraciones que modifiquen esos límites.

Así, si la playa gana cuarenta metros de arena seca como se plantea en el proyecto, se desplazaría la servidumbre de tránsito hacia el sur, hasta hacerlo salir de la finca privada.

Como ya publicó EL FARADIO, el informe del Arquitecto Jefe del Servicio de Urbanismo del Ayuntamiento de Santander, Eugenio Neira, cuestionaba la alternativa elegida por Costas, también apuntaba que los terrenos ganados al mar se tendrían que incorporar al planeamiento urbanístico municipal.

El informe fue ratificado por la Junta de Gobierno Local en agosto de 2013, presidida entonces por Iñigo de la Serna, con la actual alcaldesa, Gema Igual, en su equipo de Gobierno.

UNA SENTENCIA REVELA EL INTERÉS PRIVADO POR LAS ESCOLLERAS

En el inicio de las obras, el 25 de enero de este 2018, la directora general de Sostenibilidad de la Costa y del Mar (Ministerio de Medio Ambuente), Raquel Orts, junto al jefe de la Demarcación de Costas, José Antonio Osorio y la propia alcaldesa de Santander, aseguraron que la infraestructura era garantía de seguridad de las edificaciones del entorno.

Pero la propia Ley de Costas que aprueba la mayoría absoluta del PP en mayo de 2013 establece que es la propiedad privada la que tiene que construir estas infraestructuras de defensa, aunque para ello tengan que invadir el terreno público.

Así fue en el caso de Elena García-Botín, que recurrió el canon establecido por la construcción privada en la playa de una escollera para defender el muro de su casa, tras el temporal del 2 de febrero de 2014. El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria estimó parcialmente su demanda, por lo que la familia evitó el pago de 800.000 euros en 15 años.

Elena García-Botín es la prima del difunto Emilio Botín, ahijada de Emilio Botín padre. Fue diputada de Alianza Popular y hasta otoño de 2014 permaneció en la Junta Directiva Nacional del PP. Sus hijos son descendientes del político de la Restauración, Antonio Maura (cinco veces presidente del Consejo de Ministros durante el reinado de Alfonso XIII) y herederos de la naviera Pérez y Cía, una de empresas que más facturan del país.

Uno de ellos, Ramón Pérez Maura, es director adjunto de ABC, el buque insignia del Grupo Vocento al que pertenece El Diario Montañés. En ambos periódicos ha defendido el proyecto de las escolleras y ha criticado a los movimientos de protesta.

12 AÑOS DE CONTEXTO

De la fecha del deslinde, unos días más tarde, es también la famosa consulta que invoca el Ayuntamiento de Santander, en la que participaron 166 personas, con una pregunta que contraponía la playa de arena «como en los últimos años» a una «playa de roca» en La Magdalena. La encuesta fue suministrada a la Demarcación de Costas por el GIOC de la Universidad de Cantabria el 2 de febrero del año 2008.

El PP ya había intentado modificar la Ley de Costas en el año 2011, previo a las elecciones de noviembre conocidas como las del ‘Tsunami del PP’, con su mayoría en el Senado y a pesar de que no contralaba el Congreso, todavía con Gobierno del PSOE  (Zapatero).

Del principio de esa administración (2004) es la política de hacer cumplir la Ley de Costas de 1988, con Cristina Narbona como ministra de Medio Ambiente, a través de los deslindes para frenar la especulación urbanística de la época en la costa, sobre la que alertaban en especial los movimientos ecologistas.

Más contexto: como recordaba el abogado Javier Gómez-Acebo (activista contra las escolleras) esta semana en La Vorágine, una sentencia de Tribunal Supremo del año 2013 resolvió que la piscina del periodista Pedro J. Ramírez en Mallorca, que había sido invadida por activistas en el año 2005, era de uso público porque estaba en el dominio público.

Volviendo a Santander, en la legislatura 2007-2011, justificado como una medida enmarcada en las políticas de movilidad sostenible De la Serna presentó la pasarela ciclista que daría servicio desde Los Peligros hasta el Balneario de La Magdalena, pasando junto al muro de cierre de la parcela privada de los García-Botín y Pérez-Maura.

Con la medida se habilitó un tránsito sobre la playa, pero dentro de la zona inundable por la marea y no, como marcaba el deslinde, por dentro de la finca privada.

En aquella época proliferan en las localidades costeras este tipo de instalaciones, hasta el punto de que se añade a la Ley de Costas una disposición adicional que contempla  que los paseos inaugurados entre la entrada en vigor de la Ley en 1988 y la contrarreforma de 2013 se entenderán a todos los efectos como línea interior de la ribera del mar y que el Estado podrá desafectar los terrenos situados al interior.

Sin embargo, la propia disposición añade que no se considerarán instalaciones que no hayan supuesto alteración del terreno, como pasarelas o caminos de madera o sobre pilotes.

EXPLICA LAS CONTINUAS REPOSICIONES DE LA PASARELA

Iñigo de la Serna y su concejal de Obras, César Díaz, en agosto de 2010 || Foto: Ayuntamiento de Santander

El Ayuntamiento de Santander nunca ha retirado esta pasarela cuando se acerca el otoño, a pesar que se ha tenido que reemplazar todos los años porque se la han llevado los sucesivos temporales.

Como recordaba con un recorrido de fotografías históricas Gómez-Acebo en La Vorágine, “en Santander al agua le gusta bañarse en el Balneario”, en especial con la confluencia de temporales y mareas equinocciales de otoño y primavera. De hecho apuntaba que el último relleno de arena está a punto de desaparecer estos días.

“En los municipios sensatos se desmontan los paseos en invierno”, criticaba, al tiempo que manifestaba la “duda de si ese acto de mala gestión de los intereses generales puede ser constitutivo de alguna infracción”, porque “si la pasarela se la va a llevar de todas todas la marea, la culpa la tiene el que, sabiéndolo, no la quita”.


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