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Los días de sur que rolan de Zamora a Crespo con “la misma visión” de “cuidar Santander”

27 de noviembre de 2018. POR

Son días de cambios en Días de Sur, el emblemático establecimiento santanderino en la calle Hernán Cortés, que ya ha oficializado el cambio de propiedad, de sus fundadores, los hermanos Zamora, al hostelero santanderino Carlos Crespo, de sitios con solera como el Solórzano, en Peña Herbosa, y el Riojano, en el Río de la Pila, además de varios negocios en Madrid en alianza con el cocinero Paco Quirós, del restaurante Cañadío.

Los hermanos Carlos y Lucía Zamora, con Carlos Crespo (en el centro), dándole el relevo en Días de Sur

Un relevo pactado que permitirá mantener el nombre, la decoración y la identidad de Días de Sur, y para el que los Zamora pensaron en Crespo, a quien ven como un “ejemplo” en la ciudad por la forma que ha tenido de mantener la identidad de negocios con historia que ha asumido, como los clásicos Riojano y Solórzano (muy popular para los domingos de vermús), a los que suma ahora Días de Sur, en Hernán Cortés (en en local que ocupó la histórica Bodega Bringas).

Para el ‘nuevo’ Días de Sur, local que ya era histórico en Santander, Carlos Crespo deja claro que cuando surgió la oportunidad, no lo dudó, porque era un sitio que ya le gustaba y por el que mostró interés. “La esencia es que Días de Sur este vivo y funcionando. Voy a seguir un poco lo que ellos venían haciendo, dando desayunos, comidas, cenas…, con los mismos proveedores, algunos platos históricos…”, contaba el nuevo propietario, en una entrevista conjunta con su predecesor en EL FARADIO DE LA MAÑANA de ARCO FM (103.2).

El motivo del cambio es que el grupo Deluz, de los hermanos Zamora, y del que forma parte Días de Sur, va a centrarse en nuevos proyectos, como la asesoría gastronómica a Britany Ferrys, –un barco de 1.200 personas, cinco restaurantes…– para que cuente con proveedores locales y ecológicos.

“Ahora hay un momento social importante de transformación donde las grandes empresas se dan cuenta que ya no sirven por si solas, sino que tienen que apoyarse en pequeños productores en en esa diversidad”, explica Carlos Zamora una de las ramas, la de consultoría, del grupo, que más refleja una filosofía de contacto con su entorno más directo y la búsqueda de la transformación social (plasmada en iniciativas como la cooperativa ganadera Siete Valles de Montaña o el Café Angélica.

“Para nosotros Días de Sur han sido once años muy bonitos, ha sido un poco como la universidad, porque nos hemos formado, de hecho la mayoría del equipo, los ciento y pico o más que han pasado por ella, ha sido un poco donde todos nos hemos formado, juntos hemos aprendido”, comentaba Carlos Zamora.

A ambos les une la “misma visión” de “cuidar”: “cuidar los espacios, cuidar la ciudad…”, manteniendo los elementos que desde la hostelería construyen también la historia local, señalaban.

El otro punto en común es que ambos han llevado Santander a Madrid. El grupo Deluz tiene en la capital establecimientos como La Carmencita, Celso y Manolo, La Vaquería Montañesa o Café Angélica, en los que se hacen guiños a la historia local y del entorno. Y Crespo es responsable de locales como La Primera (en plena Gran Vía), La Maruca o La Bien Aparecida, todos con nombres que evocan en Santander.

“Venimos de un entorno competitivo, porque en Santander se come bien, entonces en Madrid esto se nota, y nos va bien, porque somos muy exigentes con nuestra propia historia”, coincidían en señalar ambos sobre su aventura madrileña. .

 


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