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Fuerzan a Bulnes a dar explicaciones por los sobresueldos en el ICAF

19 de diciembre de 2018. POR

La última vez que se reunió el Consejo de Supervisión del ICAF fue en septiembre, antes de que hubiera informe definitivo de auditoría de la Intervención General en el Instituto Cántabro de Finanzas (de febca 11 de octubre), el último chequeo de las empresas públicas del Gobierno de Cantabria que quedaba por trascender de la legislatura y que nos ha dejado sobresueldos y una tremenda confusión entre lo público y algunos intereses privados.

Y se había guardado con celo, con total seguridad para que no afectara a la negociación del Presupuesto del Gobierno PRC-PSOE con Ciudadanos, que, por cierto, de todo esto todavía no ha dicho esta boca es mía.

Y es que Félix Álvarez ya ha tenido que posturear demasiado – incluso corregir a su portavoz parlamentario- para dar por bueno sacar adelante las cuentas de un Gobierno que tiene a su consejero de Economía investigado – imputado- por SOGIESE. Por, precisamente, lo mismo que la Intervención ha detectado ahora en el ICAF: sobresueldos, salarios por encima de lo que marcan las sucesivas leyes de, precisamente, los presupuestos de Cantabria.

El Presupuesto lo elabora la misma consejería de Economía cuyo titular, Juan José Sota Verdión, preside también el ICAF. Y el del próximo año 2019 se debate para su aprobación (con esa previsible suma de PRC, PSOE y Ciudadanos) mañana a partir de las 9.30 horas en el Parlamento de Cantabria, donde se celebrará el último Consejo de Gobierno antes de Navidad, una hora antes, a las 8.30.

El plan era que no trascendiera la auditoría del ICAF antes de que estuviera aprobado el Presupuesto, pero EL FARADIO empezó a publicar los detalles anoche.

A las 12 del mediodía ya estaban sentados en la sala del Edificio de Piedra donde se celebran las reuniones todos los vocales del Consejo de Supervisión. Presidido por Juanjo Sota, el director gerente y otros miembros del ICAF se han encontrado con los representantes de los partidos políticos y de los agentes económicos y sociales.

Con la noticia de los sobresueldos en el ICAF volando de móvil a móvil desde anoche, cualquiera hubiera podido pensar que ese sería el motivo central de la reunión de lo que no deja de denominarse Consejo de SUPERVISIÓN.

Pero nada más lejos: ni siquiera estaba en el orden del día, que eso sí, llevaba sus propios presupuestos, los del ICAF, para el próximo año.

Así que, sin noticias del Informe de Intervención en el menú, se llegaba al turno de ruegos y preguntas, ese formalismo que no suele contraer demasiado riesgo en ámbitos donde suele funcionar el conocimiento tácito de las normas de comportamiento en la alta sociedad; salvo algunas veces.

Hete aquí que un consejero que había comentado a derecha e izquierda en la anterior reunión que ya lo iba a dejar ha creído conveniente tomar la palabra para anunciar verbalmente su dimisión.

¿Qué?¿Cómo?¿Quién? José Pepe Guerrero, el eterno tesorero del viejo PSOE destronado en Bonifaz, que ha dado por concluido su tiempo en el ICAF, donde ya ha dado todo lo que tenía que dar.

Y ha decidido dejar constancia verbal hoy, por si de paso a Sota se le atragantaba un poco más la víspera del gran día de presupuestos.

Esta pieza podría haberse titulado fácilmente Dimite un consejero del ICAF tras revelar El Faradio los sobresueldos, pero también ayer podíamos haber titulado Intervención encuentra el coño de la Bernarda en el ICAF. Y no sería menos cierto.

La dimisión de Guerrero es lo más irrelevante que ha ocurrido en el ICAF este miércoles. Sobre todo porque hasta la casa de Piedra se quedó de idem cuando al mismo le resbaló romper ese código no escrito en la cueva de los secretos de la autonomía y pedir explicaciones por una noticia que estaba en los medios de comunicación.

Nada que ver la dimisión con los sobresueldos, sostiene, que ya estaba decidida. Bastante más próxima la petición de explicaciones al hecho de que Sota, elegido por la anterior dirección del PSOE para recuperar el Edificio Macho, cambió de chaqueta tras el Congreso para mostrarse afín a la nueva dirección del PSOE de Pablo Zuloaga.

Llegado el momento el presidente del ICAF, que es el consejero de Economía, Sota, se levantó a por agua para dejar a Bulnes en solitario, rojo como un tomate. Quién iba a esperar la pregunta ¿Eh?

Superado el embarazo inicial, como quiera que las alegaciones las tienen frescas, Bulnes ha tomado la palabra para dejar algunas ideas sobre la mesa.

  • Que a él le subieron el sueldo, que no se lo subió él solito.
  • Que se lo subieron porque tenía mucho más trabajo, como ir a otro consejo de Administración, el de SOGARCA, un FOGASA pero regionalizado y de empresas. Y claro, había que compensar a Bulnes tamaño esfuerzo, el de tener que acudir como responsable económico-financiero en nombre del ICAF al lugar donde se dirimen los impagos en Cantabria. Nada que ver con lo suyo. Y nada que ver con lo que dice la Intervención, que sí ve más carga de trabajo entre los que no se han subido el sueldo.
  • Y una tercera idea-fuerza dejó caer uno habitual compareciente de los grandes pufos de los últimos gobiernos, del Racing a Ecomasa: que el pescado no está del todo vendido. Y ahí están las discrepancias que ha firmado Sota contra los propios interventores de la Consejería de Economía. Contra el documento que firma conforme el interventor general nombrado por él.

Y sin más, se ha levantado la sesión, con la confianza de que nada de esto tenga ni mucho menos la importancia de otros informes de intervención, como el del Servicio Cántabro de Salud. Con la seguridad de que “las cosas de Gelo” son las cosas de Gelo y que, por lo tanto, no tendrá demasiada repercusión en la Cantabria del todo atado y bien atado.


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