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Salvar La Magdalena advierte de que con el segundo espigón también harán falta rellenos

18 de febrero de 2019. POR

Protesta contra los diques de La Magdalena

La plataforma Salvar La Magdalena, que se opuso a la construcción de las escolleras en esta playa levantados por el Gobierno central por petición del Ayuntamiento de Santander con la justificación de evitar la pérdida de arena, se reúne este martes para decidir sus próximos pasos, en un momento en que se está pendiente de lo que le pida el Gobierno de Cantabria al Estado sobre el proyecto, paralizado.

La asamblea será a las 19.30 horas en La Vorágine, y en ella intervendrán Carlos García, Adán Musi de ARCA, Alberto Dominguez de Ecologistas en acción; Eduardo Manzanares, Aurelio González Riancho, Manuel Zúñiga, Ángel Chamizo y Domingo Lastra del Grupo Alceda; Arturo Lastra y Javier Gómez Acebo, independientes.

Previamente, sus representantes se han reunido con el delegado de Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga, para pedirle que traslade sus propuestas al Ministerio para la Transición Ecológica. Zuloaga ha asegurado que el Ministerio tendrá en cuenta esta «tercera vía» respaldada por el movimiento ciudadano, después de que el Ayuntamiento de Santander haya pedido finalizar las obras y de que el Gobierno de Cantabria, según ha adelantado el delegado de Gobierno, se decante por pedir la reversión tal y como lo solicitó en su momento el Parlamento.

El colectivo también ha registrado en Delegación del Gobierno un escrito acompañado de dos informes técnicos que avalan su intención de mantener la playa sin necesidad de construir espigones, uno obra de la doctora en Arquitectura, Paisajista y Urbanista Miriam García y otro del profesor titular del Departamento de Geología de la Universidad de Oviedo Germán S. Flor.

PIDEN SEGUIR CON RELLENOS

La plataforma plantea continuar con la reposición de arena procedente del dragado de la zona del Mareógrafo, área que “viene incrementando sus sedimentos en los últimos años” y que según el Instituto de Hidráulica, “es causa de la mayor erosión que se produce en la ensenada”.

Así, han asegurado que esta medida, que se ha realizado en los últimos años, tiene un coste medio de 40.000 euros, cantidad “contenida y asumible” en un normal mantenimiento de las playas y que correría por cuenta de la Demarcación de Costas.

La Plataforma Salvar la Magdalena ha considerado que esta solución “no implica afección al entorno ni grandes desembolsos” y sirve para resolver en su origen las causas que desencadenan el problema planteado.

Por otro lado, han considerado que de no ser totalmente efectiva esta solución, se podrían implementar otras medidas adicionales “de menor impacto” que la construcción de los espigones, tales como pequeños arrecifes artificiales hundidos , elementos de arenas confinadas en geotextiles y otras propuestas “más blandas”, de carácter “más integrador” y en consonancia con los valores, estructura y dimensiones del entorno.

El CEDEX emplaza a nuevas mediciones en primavera y alerta de riesgos en muros

EL ESPIGÓN NO EVITA LA EROSIÓN EN LA PLAYA

El colectivo, tras analizar el informe del CEDEX, ha concluido que el espigón construido “no funciona” en su misión de evitar la erosión en las playas de La Magdalena y “tiende a provocar mayores riesgos”.

Cadena humana sobre la escollera en una de las protestas (marzo 2018)

En detalle, apuntan a que en el sector Magdalena-Bikini se acumula gran cantidad de arena en el lado este del espigón, lo que podría restar arena de la zona del Campo de Polo, con el “consiguiente riesgo de erosión y descalce del muro”.

Por otro lado, consideran que, en la zona Magdalena-Peligros, la difracción del oleaje en el espigón “provocará una erosión significativa” en el entorno del Balneario, pudiendo provocar grandes daños en muros y cimientos de las edificaciones existentes. Para evitarlo, aseguran que el CEDEX advierte de que “se deberán realizar aportes externos de arena”.

También creen que la construcción del segundo espigón previsto en la zona de Peligros “en nada cambiará la situación provocada por el primero y se mostraría irrelevante”.

Además han mostrado su disconformidad con la alteración en el espacio de la Ensenada de La Magdalena, en cuanto a corrientes asociadas a procesos erosivos-sedimentarios que no están contemplados en el proyecto y cuyos efectos sobre el hábitat y especies de interés comunitarios que deben ser protegidos “son imprevisibles”.

De modo que la Plataforma Salvar La Magdalena advierte de que si se construye el segundo espigón se deberán realizar aportaciones de arena, ya que “no contribuiría a evitar la erosión”.

Así, consideran “poco razonable el impacto y los efectos negativos que causan los espigones” si además se va a tener que hacer reposiciones periódicas de arena.

PLATAFORMAS CIUDADANAS Y ECOLOGISTAS RECHAZAN QUE LA MESA DE LA BAHÍA EXCLUYA LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Por otra parte, y en línea con la opinión de colectivos como Ecologistas en Acción o el Concejo Abierto de Santander, varios colectivos han criticado que las plataformas vecinales no estén incluidas en los primeros pasos para la creación de un plan para la gestión integral de la Bahía de Santander, convocada la semana pasada por el Instituto de Hidráulica Ambiental.

Imagen área de la Bahía de Santander

“Valoramos positivamente la propuesta del Instituto de Hidráulica de establecer una Mesa de Gestión Integral de la Bahía, pero recordamos que no es admisible que esta mesa se componga únicamente de cargos institucionales”, advierten en un comunicado DEBA — la Plataforma en Defensa de la Bahía– (formada ARCA, Ecologistas en Acción Cantabria, Cantabria Nuestra, Tajamar, Amigos del Casetón) y el Concejo Abierto de Santander, integrado por distintos colectivos vecinales de barrios de Santander.

A su juicio, “la exclusiva composición de cargos instituciones, garantiza la repetición de los enfoques y errores que desde siempre se han venido aplicando en la bahía y el encubrimiento de los ya cometidos en el pasado: visión parcial y unilateral de cada administración, predominio de las actuaciones que pretenden beneficios cortoplacistas, incapacidad crónica de coordinarse entre ellas, y una falta absoluta de visión de conjunto de las demandas actuales que la sociedad hace de la bahía, destinadas a armonizar los usos y conflictos que se producen en su entorno, de tipo ecológico, portuario, industrial, urbanístico, marisquero, paisajístico, residencial y turístico”.

Desde el “respeto y reconocimiento a los cualificados profesionales de diversos campos que trabajan en el IH”, apuntan a la “preocupante orientación y tendencia que este instituto ha venido adoptando en los últimos años en la gestión costera en Cantabria”, enumerando casos como el “gigantesco” dique de abrigo el puerto deportivo de Laredo, las escolleras de la Magdalena…

Para ellos, el IH, al que tachan de “empresa privada”, lo que acaba haciendo es “ingeniería clásica pura y dura sin la menor consideración de los efectos sobre el ecosistema y paisaje”.

Pero recuerdan que al ser la bahía el ámbito en el que se concentra la mayor parte de la población de Cantabria, ”la iniciativa lógica para formar y convocar la mesa le corresponde a la administración regional: no a un instituto privado, por muy prestigioso que este sea”.

Y se remiten a la “experiencia” y las sentencias judiciales, que “han demostrado que las administraciones públicas no siempre actúan en defensa de los intereses generales de la población y con criterios de desarrollo sostenible y equilibrado”.

Comentarios

  1. pepe

    Si han conseguido algo con este proyecto es que pierda toda la fe en los ingenieros de caminos… creo que un pescador de la bahía o un paseante de Reina Victoria puede tener más criterio que ellos, visto el fracaso clarísimo de la primera escollera cutre.


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