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Ecologistas en Acción advierte de los efectos de los incendios forestales sobre la contaminación y la salud

19 de febrero de 2019. POR

El pasado sábado, los incendios forestales causaron picos de contaminación de partículas en suspensión (PM10) alarmantes, entorno a los 300 μ (microgramos)/m3 en las estaciones de medición situadas en la Bahía de Santander, provocados por la multiplicidad de focos y el viento sur dominante que arrastra el humo desde los valles más próximos hacia la costa.

El dato lo apuntaba Ecologistas en Acción, que pone así en el debate pública otra arista del fenómeno de los incendios forestales más allá de su impacto en el medio ambiente: sus efectos sobre la salud pública y sobre la contaminación.

La imagen (y el sonido) de los aviones cargando agua en la Bahía de Santander fue recurrente durante todo el fin de semana, junto al humo y el olor a quemado en las calles

 

“Los incendios inciden negativamente en la salud pública. La última oleada de incendios ha puesto de relieve un aspecto, que por menos conocido, no deja de ser preocupante, y es que empeoran notablemente nuestra salud”, señalan en un comunicado en el que suman este impacto a otros ya conocidos, como las situaciones dramáticas que se generan para viviendas y propiedades y los miles de hectáreas arrasadas por las llamas, el coste económico ambiental en términos de deforestación, la pérdida de suelo fértil, emisiones de CO2 y contribución al cambio climático.

Pero es que además, alertan, “se están alcanzando cotas intolerables en cuanto a los límites saludables del aire que respiramos en el área con mayor densidad de población, que es la Bahía de Santander”.

SE SUPERARON LOS UMBRALES

Labores de vigilancia en la zona de San Roque de Río Miera

Así, detallan que según la Ley de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera, existe un umbral de información a la población (un nivel de contaminantes a partir de los cuales una exposición de breve duración supone un riesgo para la salud de los sectores especialmente vulnerables de la población y que requiere el suministro de información inmediata y apropiada), y un umbral de alerta (un nivel de contaminación a partir del cual una exposición de breve duración supone un riesgo para la salud humana que afecta al conjunto de la población y que requiere la adopción de medidas inmediatas).

En concreto, la legislación vigente dice que el valor límite diario para la protección de la salud para partículas en suspensión (PM10) es de 50 microgramos/m3.

El pico de contaminación que se registró durante la mañana del sábado en la estación de medición de Cros (Maliaño) ha sido histórico, con cifras superiores a los 300 microgramos/m3 de partículas en suspensión.

Y las otras estaciones de medición del área de la bahía, situadas en Santander Estaciones, Santander Tetuán y Guarnizo, arrojaban cifras similares de partículas en suspensión.

“Aunque el episodio solo se produjo durante algunas horas, se genera una situación crítica para la salud pública si se mantiene en el tiempo, máxime cuando esa mañana del sábado se superó hasta seis veces el valor límite diario”, señalan.

NO SE ACTIVARON PROTOCOLOS

Fuego en el Saja (Foto: Guardia Civil)

El caso es que para Ecologistas en Acción el pasado sábado tanto el Gobierno autonómico como los Ayuntamientos del área de la Bahía “tendrían que haber activado el protocolo de información a la población para episodios de fuerte contaminación, por el riesgo para la salud que entrañaba para las personas más vulnerables a enfermedades respiratorias y el riesgo de actividades deportivas al aire libre”.

Si bien es cierto que el protocolo de 2006, de actuación del Gobierno de Cantabria en materia de información a la población ante concentraciones de contaminantes en el aire ambiente que den lugar a superaciones de los umbrales de información la población, no contempla otros casos que los de alta contaminación por dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2) y ozono (O3), la Dirección General de Medio Ambiente tiene que intervenir en situaciones como ésta, precisan.

Y añaden que aunque el protocolo de actuación del Gobierno de Cantabria haga solo referencia al umbral de información a la población para el caso del ozono – que se produce en Cantabria de forma mucho más esporádica- la reiteración de los incendios y su repercusión en la salud de la población aconsejan una actualización de los contaminantes a estudiar y de los valores límite de aviso e información a la población.

CONTAMINACIÓN Y SALUD

Efectivos de la UME extinguiendo incendios en Cantabria

Según el informe anual de calidad del aire realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA),la exposición prolongada a la contaminación atmosférica provocó la muerte prematura de 518.700 personas en 41 países de Europa en 2015, una cifra que en España ascendió hasta las 38.600.

En un reciente trabajo, que ha publicado la Revista de Pediatría de Atención Primaria, recogiendo datos del Hospital Niño Jesús de Madrid, entre 2012 y 2016, establece que la salud de la infancia es un reflejo casi exacto de la contaminación ambiental y que los picos de contaminación se corresponden con un aumento de ingresos hospitalarios de niños y niñas, lo que indica que las consecuencias en la salud se relacionan directamente con la variación de las condiciones ambientales.

En este sentido, Ecologistas en Acción también reclama a la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Cantabria que aporte información y facilite datos sobre ingresos hospitalarios y atención en urgencias de casos relacionados con problemas respiratorios durante el reciente episodio de incendios.


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