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Incendios: “Muy mala intención” por encima del beneficio

20 de febrero de 2019. POR

En Cantabria, la gran parte de los incendios forestales se producen en invierno, concretamente en el mes de febrero, con la llegada del viento sur, caliente, seco y fuerte que favorece su propagación.

Otro de los datos que es importante analizar es que una gran mayoría de estos fuegos son intencionados pero que, según datos estadísticos del Ministerio de Medio Ambiente, menos de un 10% de los incendios de los últimos años fue provocado por una persona pirómana, es decir, con una patología diagnosticada.

El Pico Giniro, de Villacarriedo, se ha visto arrasado por hasta cinco focos diferentes.

Generalmente, estas situaciones dramáticas suelen estar relacionadas con la quema incontrolada de matorral para ampliar las zonas de pasto y la eliminación de arbustos y zarzas. Pero, incluso esta explicación tiene sus puntos incomprensibles para muchos. Es el caso de Javier, ganadero de la tabulación Sat La Sarnilla, de Tezanos, una pequeña pedanía de Villacarriedo, que defiende que, con las autorizaciones y control de la Administración para las quemas controladas, no se entiende que haya ganaderos pueden tener necesidad de subir al monte a meter la mecha por sí mismos.

“Hoy en día no tiene sentido que un ganadero vaya a prender fuego al monte. No sé si son cabezas retorcidas”, especula, aunque él admite que pide permiso para cortar cualquier árbol. “Teniendo la oportunidad de hacer quemas controladas y desbroces, ¿por qué hacerlo fuera de la ley?”.

Insiste en que los trámites para pedir una limpieza son sencillos. “Vas al Ayuntamiento, rellenas un papel y funciona muy rápido y muy bien. Claro que no van a venir cuando tú quieras ni te van a hacer lo que tú quieras pero un año te lo arreglan de un modo y al siguiente de otro. Yo solo he tenido que solicitarlo una vez pero me fue de cine.

APUNTA A “VENGANZAS” O “MALAS INTENCIONES”

Aunque es crítico con algún mantenimiento de los montes de utilidad pública que gestionan ayuntamientos y Juntas Vecinales a través de la Consejería de Medio Rural, cree que la situación “funciona mejor que en otras partes de Europa”.

Javier, en su tabulación de más de 300 reses.

“El año pasado la parte de atrás del monte Giniro se desbrozó, otra parte se quemó de forma controlada e incluso se echó abono químico. Todo gratis, con coste cero para el ganadero. Hay unas empresas privadas, subcontratratadas mediante subasta por el Gobierno, y funciona perfectamente”, insiste.

Es por ello, que le cuesta creer que haya ganaderos detrás de esos incendios. “Yo puedo entender, aunque personalmente no lo comparto, que se queme una sierra donde va a haber aprovechamiento de los pastos, ¿pero los bosques?”.

En su opinión, estos incendios se deben más a “malas intenciones” o incluso “venganzas”, y apunta al malestar que se generó entre muchos antiguos propietarios de fincas con la Ley de Montes del año 2003. “Hay gente que lleva años protestando porque lo que tenían, se lo repartieron en los años 40 y eran particulares pero que con la nueva ley de montes es de utilidad pública”, comenta. “Yo conozco gente que tenía una finca heredada del padre plantada de eucaliptos, que ha ido a pedir permiso para talar y se han encontrado que ahora es una zona protegida. Y muchos no lo entienden, se grillan y la lían”. En su opinión, es lo único que se explica que se quemen pinares. “No son ganaderos ni son colillas que se caen, es alguien que ha ido de mala intención por hacer mal”.

Javier, que lleva toda la vida viviendo del ganado y actualmente cuenta con una tabulación de 300 cabezas, ve casi inevitable que los Valles Pasiegos ardan cada año. “Es una tierra que se ha forjado a fuego. Yo siempre lo he visto, pero lo que no es normal es que se queme bosque con arbolado”, insiste; “ahora está todo muy salvaje”.

GELÍN, ALCALDE DE VILLACARRIEDO: “LO QUE LES GUSTA A CUATRO ES USAR MUCHO EL MECHERO”

De un modo muy similar piensa Andrés, nombre ficticio de un cazador de la zona occidental, que destaca que hay más mala intención que deseo de beneficio pues “se están quemando zonas en las que hace mucho tiempo que no sube el ganado”.

Andrés apunta a que muchos de los casos también son “gente por hacer daño, por maldad, que ni le va ni le viene pero igual no pueden hacer una actividad o les han multado y arrasan”. “El ser humano tiene reacciones muy dispares. Somos peores que los animales, si ellos hablaran nos iban a llamar de todo”, señala, pidiendo un mayor control de las administraciones públicas sobre los montes. “Se están perdiendo muchos caminos y cada vez está muriendo más. Si no está limpio, es más fácil que arda”.

Ángel Sáinz, alcalde de Villacarriedo, señala hasta donde llega la extensión de la zona quemada.

En la zona de Vega de Pas también están ardiendo montes, pinares y bosques que no usan los ganaderos, tal y como cuenta el alcalde de Villacarriedo, Ángel Sáinz, Gelín, que el jueves vio arder el pico Giniro desde cinco puntos diferentes.

“Quiero que quede muy claro que los ganaderos de este valle no son los que hacen estos incendios”, recalca ante todo. “Nadie quita que no haya algún ganadero que lo haga pero el 90% de ellos no lo hacen porque saben lo que hay, porque también viven de los montes de utilidad pública y conocen las consecuencias de lo que pueden tener con ellos. Desde que existen las subvenciones de la Comunidad Europea, los ganaderos perciben una cantidad de dinero por las hectáreas que tienen de pastos, y yo creo que ellos se dan cuenta de que si quitas hectáreas a montes de utilidad pública les afecta”.

En su opinión, estas causas podrían venir por otro tipo de ganaderos, más centrados en el ganado destinado a la carne, o, simplemente, “a cuatro es usar mucho el mechero y eso repercute en todos los demás”

JAVIER, HISTORIADOR: “HAY QUE IR CONTRA EL GANADERO DE MALA INTENCIÓN QUE ESTÁ CAUSANDO UN PERJUICIO AL GANADERO DE BUENA INTENCIÓN”

El historiador Javier Gómez Arroyo, procedente de Vega de Pas, lamenta también que la “cultura del fuego” está “amparada” por las costumbres de toda la vida aunque, por desgracia, se llevan a cabo con “mucho menos cuidado y cabeza” que antaño. “Ahora se quema con muy mala baba”.

Gómez Arroyo cuenta que, durante el siglo XIX, ya se extendió el conocimiento de que las quemas nunca deben hacerse con el viento sur, por lo que no cabe ninguna ignorancia al respecto en un fuego que se va de las manos. “Hay que ir contra el ganadero de mala intención que está causando un perjuicio al ganadero de buena intención”, insiste.

Javier Gómez Arroyo observa la devastación de la zona..

En su opinión, la solución pasa por un mayor control preventivo y de limpieza de las administraciones públicas. “Estas medidas son las que fallan porque los servicios antiincendios y la guardia civil se juegan la vida por tratar de apagar estos fuegos. Creo que lo que debía de haber es, sabiendo los pronósticos del tiempo, tener una mayor vigilancia de esos falsos o descabellados ganaderos”.

Y también cree imprescindible concienciar a la ciudadanía para hacer entender que los montes son una responsabilidad de todos. “Hay que frenar ese egoísmo e individualismo, que a la persona que tiene un terreno donde se sabe que mete cierto tipo de ganado vigilarle y tenerlo controlado para que no pueda incendiarlo”.

“LA GENTE NO TIENE NI IDEA DE LO QUE ES TRABAJAR CONTRA EL FUEGO”

La guardia civil y, sobre todo, las cuadrillas antiincendios han trabajado incansablemente durante estos días para sofocar las llamas. Durante las jornadas previos ha habido también un trabajo de control y prevención que aún se mantiene, pendientes del cambio de la meteorología. Gelín destaca la labor del SEPRONA y la movilización de la Guardia Civil o la UME. “Esto cuesta mucho dinero y se le tiene que hacer entender a la gente de los pueblos que el que vengan aquí las unidades militares de Zaragoza o León supone muchísimo dinero, que es de todos”.

También Gómez Arroyo recalca “el valor tan grande” de las cuadrillas de incendios. “Les ves tomarse un descanso y no pueden acabarse ni un bocadillo porque tenían que volver a salir corriendo”.

También Javier, que más joven tuvo que enfrentar al fuego para evitar que se acercara a sus cabañas, pone en valor su trabajo. “La gente no tiene ni idea de lo que es trabajar contra el fuego. Un cambio de viento hace que no solo te pueda quemar sino asfixiar y los que trabajan directamente con ello no sabes el mérito que tienen”.

Sin embargo, desde estas zonas siguen percibiendo que las políticas autonómicas y nacionales están un poco desconectadas de ellos y piden que se tenga más en cuenta a las personas que viven de estas tierras quemadas. “Lo mejor sería que las Juntas Vecinales se encarguen constantemente de los montes y permanezcan en contacto con los ganaderos, que se lleguen a acuerdos y consensos”, solicita Javier.


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