«Vamos a por todas»: el feminismo apela a la unidad

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La ya histórica manifestación del 8 de Marzo en Santander por el Día Internacional de la Mujer ha finalizado en la Plaza del Ayuntamiento, para concluir con la lectura del manifiesto en el que se apelaba a la fuerza, y en especial a la unidad, del movimiento feminista frente al auge global de los mensajes de intolerancia y machismo.

En él se recordaba el éxito de la anterior cita y la ambición de la lucha «colectiva» por la igualdad, enumerando sus distintos motivos, desde la carga de los cuidados hasta las violencias o los problemas en el mercado laboral.

Lectura del manifiesto

«Unidas» era una de las palabras más repetida en el manifiesto, que leían mujeres de distintos colectivos (por ejemplo, una chica sudamericana aludía a los mensajes contra la discriminación racial, reclamando la derogación de la Ley de Extranjería o el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjerías –CIEs– además de al fenómeno del machismo global

Un manifiesto muy transversal, con alusiones a que no se tipifican judicialmente las agresiones sexuales como violaciones, a la necesidad de una educación sexual en las aulas o la defensa de los servicios públicos, con referencias al legado del feminismo (desde las sufragistas hasta las primeras sindicalistas o las luchadoras contra la dictadura franquista), además de reclamar la articulación de un modelo económico que ponga a la economía al servicio de las personas y no al revés.

Sus sucesivas intervenciones eran interrumpidas por aplausos del público. Detrás de las mujeres que lo leían en el escenario instalado en el Ayuntamiento, un grupo de mujeres portaban una pancarta con el  lema «Si nosotras paramos, se para el mundo».

Y se ha reivindicado la aprobación de una ley LGTBI que defienda este colectivo de los delitos de odio –es una ley que se había prometido para esta legislatura y que no podrá aprobarse por una acumulación de retrasos del propio Gobierno y la petición final de decenas de comparecencias que impiden su aprobación–

«Nos queremos vivas, libres, combativas y rebeldes», lanzaba el manifiesto, que concluyó con gritos de «Ni una menos, vivas nos queremos» y vivas a la lucha feminista global y el aviso de que «la lucha será feminista o no será».

Las manifestantes llegaban a la plaza del Ayuntamiento entre gritos de «Yo si te creo», «Nosotras parimos, nosotras decidimos» o «Estamos hasta el culo de tanto machirulo», y antes de la lectura hacían «una sentada por las asesinadas».

A su llegada, les recibía un Ayuntamiento cuya fachada se había iluminado del color morado del feminismo, y en el que lucía una pancarta con el lema. «¡Viva el 8 de Marzo!».

El «rugido» del feminismo supera el anterior 8M con una manifestación «histórica»

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