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	Comentarios en: La Vorágine se rearma para hacer pedagogía y contrapoder en tiempos de odio	</title>
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		Por: Fernando Diaz		</title>
		<link>https://www.elfaradio.com/2018/12/05/al-feminismo-le-tocara-volver-a-la-calle/#comment-7286</link>

		<dc:creator><![CDATA[Fernando Diaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Dec 2018 11:56:34 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Por una parte, estamos de acuerdo en que es lamentable e intolerable sufrir ataques por defender una determinada postura política, social o ideológica. Aunque en este escrito de El Faradio se hagan referencias reales más bien a épocas pasadas, no tanto a las actuales. En este sentido, no hace falta ponerse la venda antes de la herida. 
Y es que comparar a la ultraderecha (Blas Piñar, Fuerza Nueva, Cedade, etc.) de aquellos años (+- 70) con sus supuestos continuadores hoy no resiste un mínimo de análisis serio. Se nota que quienes lo hacen no vivieron aquel tiempo, y si  me apuras viven poco el actual, al no valorar de primera mano y confiar en consignas prefabricadas por los partidos grandes (actual partitocracia), la prensa a su servicio y los generalizados intereses centrados en mantener una población domesticada, acrítica, ñoña, buenista, idealista y, por tanto, muy manejable.  

Una cosa es, decía, sufrir y defenderse de elementos agresivos -cuando los hay-, y otra creer que uno está llamado a ´evangelizar´ el mundo en una misión sacrosanta e insustituible.
       “Nos tocará también a partir de ahora: esa pedagogía previa”.

El peligro está ahí, a la vuelta de la esquina, me refiero a caer en el dogmatismo consecuencia de la falta de autocrítica y en rechazar verificar tus posturas con la realidad.

Ahí tenemos al Psoe. Al poco de llegar al poder se retransmitió en directo por tv la llegada a Valencia de un barco de migrantes a la mayor gloria de su propaganda progre,  ´buenista´ e irresponsable. Muy pocos meses después vemos, por un lado,  cómo ha aumentado la llegada de pateras con el desbordamiento lógico de las instalaciones (efecto llamada). Y por otro lado, cómo esa misma acción de rescate privado en alta mar ha pasado a ser rechazada.  
Habrá que deducir de esta evolución que el Psoe ha pasado a ser un partido xenófobo, fascista y de ultraderecha. Rigurosas puede que no, pero hay que reconocer que las recetas posmodernas son prácticas, rápidas y fáciles de usar.  


 -“es tan importante la pedagogía, “para saber lo que suponen los movimientos fascistas, que no deberían poder presentarse a las elecciones por esos relatos de odio y de discriminación que tienen”. “Somos conscientes de que tenemos un papel a través de la organización en la calle, la pedagogía o desde el desaprendizaje de cómo participamos activamente en política también””.

Ejemplo práctico:

  -si somos veraces y realistas convendremos en que Vox no es un partido fascista, parto de la base de que conocemos el concepto “fascista”. Y también que no hay motivo para que no se presenten a las elecciones, de hecho, metidos en harina alguien podría pensar desde la frialdad del observador neutral que merece más la calificación de fascistoide quien quiere impedir el acceso electoral a aquellos que no piensan como él, aunque seguro que éste también sería un juicio superficial.

-Se dice que defienden “relatos de odio y de discriminación”. ¿Dónde? ¿Cuáles? 
¿La Ley de VG? 

¿estar en desacuerdo contigo es sembrar odio y discriminación? Considerar que el estar en contra de tus posiciones ideológicas ya implica un relato de “odio y discriminación” resulta cuanto menos llamativo y cierta dosis de hipersensibilidad, digámoslo así.  Incluso podríamos hablar de sectarismo y pura arbitrariedad al no ver que, sin ir más lejos,  en esa Ley se conculcan principios y derechos fundamentales para la mitad de la población (la presunción de inocencia, por ejemplo), lo cual no es precisamente un ejemplo de relato de conciliación, fraternidad, igualdad o solidaridad. Suena más bien a confrontación, agresividad y desigualdad.
Recuerdo que no estoy hablando de apreciaciones o de opiniones personales, sino de hechos fácilmente comprobables.

Partir de la base de que se practica la “pedagogía” política como vemos tiene sus riesgos y sus aristas, sobre todo cuando no se cuenta con el arsenal y la munición adecuada.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por una parte, estamos de acuerdo en que es lamentable e intolerable sufrir ataques por defender una determinada postura política, social o ideológica. Aunque en este escrito de El Faradio se hagan referencias reales más bien a épocas pasadas, no tanto a las actuales. En este sentido, no hace falta ponerse la venda antes de la herida.<br />
Y es que comparar a la ultraderecha (Blas Piñar, Fuerza Nueva, Cedade, etc.) de aquellos años (+- 70) con sus supuestos continuadores hoy no resiste un mínimo de análisis serio. Se nota que quienes lo hacen no vivieron aquel tiempo, y si  me apuras viven poco el actual, al no valorar de primera mano y confiar en consignas prefabricadas por los partidos grandes (actual partitocracia), la prensa a su servicio y los generalizados intereses centrados en mantener una población domesticada, acrítica, ñoña, buenista, idealista y, por tanto, muy manejable.  </p>
<p>Una cosa es, decía, sufrir y defenderse de elementos agresivos -cuando los hay-, y otra creer que uno está llamado a ´evangelizar´ el mundo en una misión sacrosanta e insustituible.<br />
       “Nos tocará también a partir de ahora: esa pedagogía previa”.</p>
<p>El peligro está ahí, a la vuelta de la esquina, me refiero a caer en el dogmatismo consecuencia de la falta de autocrítica y en rechazar verificar tus posturas con la realidad.</p>
<p>Ahí tenemos al Psoe. Al poco de llegar al poder se retransmitió en directo por tv la llegada a Valencia de un barco de migrantes a la mayor gloria de su propaganda progre,  ´buenista´ e irresponsable. Muy pocos meses después vemos, por un lado,  cómo ha aumentado la llegada de pateras con el desbordamiento lógico de las instalaciones (efecto llamada). Y por otro lado, cómo esa misma acción de rescate privado en alta mar ha pasado a ser rechazada.<br />
Habrá que deducir de esta evolución que el Psoe ha pasado a ser un partido xenófobo, fascista y de ultraderecha. Rigurosas puede que no, pero hay que reconocer que las recetas posmodernas son prácticas, rápidas y fáciles de usar.  </p>
<p> -“es tan importante la pedagogía, “para saber lo que suponen los movimientos fascistas, que no deberían poder presentarse a las elecciones por esos relatos de odio y de discriminación que tienen”. “Somos conscientes de que tenemos un papel a través de la organización en la calle, la pedagogía o desde el desaprendizaje de cómo participamos activamente en política también””.</p>
<p>Ejemplo práctico:</p>
<p>  -si somos veraces y realistas convendremos en que Vox no es un partido fascista, parto de la base de que conocemos el concepto “fascista”. Y también que no hay motivo para que no se presenten a las elecciones, de hecho, metidos en harina alguien podría pensar desde la frialdad del observador neutral que merece más la calificación de fascistoide quien quiere impedir el acceso electoral a aquellos que no piensan como él, aunque seguro que éste también sería un juicio superficial.</p>
<p>-Se dice que defienden “relatos de odio y de discriminación”. ¿Dónde? ¿Cuáles?<br />
¿La Ley de VG? </p>
<p>¿estar en desacuerdo contigo es sembrar odio y discriminación? Considerar que el estar en contra de tus posiciones ideológicas ya implica un relato de “odio y discriminación” resulta cuanto menos llamativo y cierta dosis de hipersensibilidad, digámoslo así.  Incluso podríamos hablar de sectarismo y pura arbitrariedad al no ver que, sin ir más lejos,  en esa Ley se conculcan principios y derechos fundamentales para la mitad de la población (la presunción de inocencia, por ejemplo), lo cual no es precisamente un ejemplo de relato de conciliación, fraternidad, igualdad o solidaridad. Suena más bien a confrontación, agresividad y desigualdad.<br />
Recuerdo que no estoy hablando de apreciaciones o de opiniones personales, sino de hechos fácilmente comprobables.</p>
<p>Partir de la base de que se practica la “pedagogía” política como vemos tiene sus riesgos y sus aristas, sobre todo cuando no se cuenta con el arsenal y la munición adecuada.</p>
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