Primera condena contra Liberbank por las preferentes en la Audiencia Provincial

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Caja Cantabria

Las preferentes, de las oficinas a los juzgados y subiendo

(AMPLIACIÓN) Las condenas judiciales a Liberbank, el banco del que forma parte la antigua Caja Cantabria, van convirtiéndose en algo cada vez más serio, ya que empiezan a pasar de los juzgados de Instancia a consolidarse en órganos superiores de la Administración de Justicia.

Como la Audiencia Provincial de Cantabria, que acaba de emitir la primera sentencia que se conoce al respecto y en la que, en respuesta a un recurso de Liberbank contra una condena previa de otro juzgado, rechaza sus argumentos y la mantiene en los mismos términos.

En este caso, el banco deberá devolver 20.000 euros a una ama de casa que no fue informada adecuadamente de las condiciones y particularidades de este complejo producto financiero, colocado como plazo fijo y que acabó reteniendo los ahorros de miles de cántabros.

El fallo, al que ha tenido acceso EL FARADIO, es importante porque anticipa por donde pueden ir el resto de respuestas a los recursos presentados por Liberbank.

Y, porque, en consecuencia, puede tener un efecto disuasorio sobre nuevos recursos que estuviera pensando plantear Liberbank, que podría empezar a pensarse como mejor opción la búsqueda de acuerdos con los afectados y evitar así tener que llegar a la celebración del juicio.

Mordaza Liberbank

Los preferentistas denuncian intentos de Liberbank de «amordazar» sus protestas

No ha sido un buen día para Liberbank en los tribunales: al frente puramente económico se suma otro, el que afecta a las libertades, ya que el banco presidido por Manu Menéndez estaba denunciando a los afectados que protestaban en las oficinas en las distintas acciones organizadas desde este colectivo.

Como el carbonero real, Román, denunciado por depositar carbón en las oficinas las pasadas navidades y por llevar mensajes contra Liberbank, que ha sido absuelto en otra sentencia, consultada por este periódico digital, en la que se hace una defensa de la importancia de las protestas sociales en una democracia.

O Ana, de Cabuérniga, que ha vuelto a ganar un juicio en ese sentido contra Liberbank, que, en otro de los casos similares que se seguía en Los Corrales de Buelna ha optado, directamente, por no acudir a la vista, con lo que se ha emitido sentencia a favor del afectado.

Y eso que parecía que iba a ser una buena semana para Liberbank, el banco del que forma parte la antigua Caja Cantabria, tras conocerse algo poco usual: una sentencia favorable a sus intereses.

En concreto, se trataba de un fallo del Juzgado de Primera Instancia número 7 de Santander que rechazaba que la entidad presidida por Manu Menéndez tuviera que pagar 541.000 euros a una familia por la venta de varios lotes de participaciones preferentes.

Con todo, la sentencia, de alguna forma, viene a confirmar toda la trayectoria judicial de las preferentes, el producto financiero colocado como ahorro y que luego acabó reteniendo los ahorros de miles de cántabros,

Porque, en este caso, se da la razón al banco argumentando que el elevado número de emisiones (una veintena) alejaba a sus suscriptores del perfil de ahorradores medios en el que se encuadran la mayoría de los afectados, acercándolo más al de inversores.

Todo mientras a nivel nacional continúan las acciones judiciales contra otras cajas y bancos por la emisión de preferentes y otros productos financieros: este mismo miércoles un juzgado de Madrid admitía a trámite una demanda colectiva promovida por la asociación ADICAE en la que 3.500 personas reclamaban contra Bankia por sus preferentes, mientras, de forma paralela, se siguen produciendo nuevas sentencias en Valores Santander, el producto del Banco Santander que muchos comparan con las preferentes.

NO SE PUEDE CRIMINALIZAR LAS PROTESTAS

Pero es que el conflicto judicial de Liberbank tiene otro (múltiples, en realidad) frente abierto, que afecta ya a cuestiones básicas relacionadas con las libertades de manifestación y protesta: dándole la vuelta a la situación, era el banco el que estaba llevando a juicio a los afectados por las preferentes con la excusa de las protestas que vienen desarrollando en sus oficinas y los mensajes que lanzan en ellas.

En ese campo, la antigua Caja Cantabria no está corriendo mejor suerte: los jueces empiezan a coincidir en un criterio, el de pensar que los afectados por este producto financiero no calumnian a la entidad cuando hablan de estafa.

Es lo que le ha pasado a Román, el ya famoso carbonero real: el banco le había denunciado por una protesta, a principios de año, en la que, dentro de la línea de sus protestas creativas, los afectados depositaban carbón en oficinas y ante empleados o directivos que hubieran vendido preferentes.

Carbón Liberbank

Cuando te portas mal, te traen carbón

El banco entendió que el uso de carteles alusivos a la “estafa” podía suponer una injuria hacia su reputación y que la propia protesta en realidad perseguía coaccionar al banco y a sus empleados.

No piensa lo mismo el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Torrelavega, que ha absuelto a Román en una sentencia, a la que ha tenido acceso El Faradio, en la que se rechaza que se tenga que “criminalizar” estas acciones.

Además, advierte de que las protestas sociales son “una forma genuinamente democrática de expresar el descontento” por parte de los ciudadanos.

Y en este caso, se dirigían contra una entidad que ha desarrollado prácticas “perniciosas” hacia un “importante” grupo de personas,

Para que unas protestas sean consideradas coacciones, lo que tiene que suceder es que se coaccione de alguna forma la voluntad de alguien, y, en este caso, arrojar carbón y los carteles no tenía el efecto de conseguir la devolución del dinero, pues es algo que se está acometiendo también desde la vía judicial. Y, en todo caso, se incide en que los propios manifestantes limpiaron luego las oficinas.

La otra acusación, la de injurias por el uso de la palabra estafa, se rechaza, con el argumento de que se hace referencia a un sentimiento por lo sucedido con sus ahorros y no a una terminología legal que el carbonero real desconoce al no ser experto en leyes.

Y en la misma línea, otra de las afectadas, Ana (60 años, parada de larga duración, residente en Cabuérniga), acaba de recoger la tercera (de momento) sentencia a su favor por este mismo motivo, por exhibir en sus actos de protesta carteles contra el banco.

En este caso, Liberbank insistía recurriendo los fallos previos, pero distintos juzgados de Torrelavega y el juzgado de Paz de Cabuérniga vienen a coincidir en sostener que la acusación de estafa hacia una entidad financiera con la que ella y otros muchos afectados mantienen un conflicto que ha supuesto la pérdida de sus ahorros no es delito ni excede los límites de la libertad de expresión. Otra cosa sería si el mismo mensaje lo lanzara otro ciudadano, pero en este caso, se les considera legitimadas para lanzar estos mensajes.

Y en la tercera de las sentencias, sobre un caso de Los Corrales de Buelna, el de Ernesto, que protestaba en representación de sus padres, mayores, el banco no ha comparecido al juicio, limitándose  a remitir un escrito en el que aseguraba amoldarse a lo que decidiera el juez, de modo que se ha dictado sentencia absolutoria al acusado, para el que se pedían multas económicas.

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