81 niños saharauis veranean en Cantabria: “En los campamentos es insoportable”

“Antes venían hasta 10.000 niños y, hoy en día, hay unos 4.000 en toda España. Hay muchos niños en edad de venir que se quedan en casa porque no hay familias suficientes”
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Este año han llegado a Cantabria 81 niños y niñas saharauis que veranearán en Cantabria hasta su vuelta a casa, en el mes de septiembre.

Las asociaciones que participan en el programa ‘Vacaciones en Paz”, una iniciativa humanitaria que este año cumple su 25 aniversario en la comunidad autónoma, Cantabria por el Sáhara y Alouda Cantabria, han llevado a cabo una fiesta de bienvenida en la plaza Porticada de Santander.

Algunos de los niños saharauis que llegan a pasar el verano a Cantabria.

Allí, las familias han aprovechado la presencia de los pequeños para denunciar la situación en la que viven con sus familias en los campamentos de refugiados en Argelia.

“El verano en los campamentos es insoportable”, ha relatado María, chica saharaui que colabora con Cantabria por el Sáhara. “Estas asociaciones ayudan mucho a las familias, psicológicamente, económicamente y a todo el pueblo saharaui”, ha agradecido.

Sudani, que lleva viniendo cuatro años, asegura que su estancia en Cantabria es muy diferente a lo que debe vivir en el Sáhara, especialmente por el calor. De sus veranos en Cantabria, asegura que le gusta “todo”, y cuenta que, generalmente, en su día a día desayuna y “después vamos a casa de mi abuela para comer allí e ir a la playa y luego dar un paseo”.

Las familias involucran a los pequeños dentro de sus núcleos como un miembro más de la familia. Que se lo cuenten a Amaya, madre de Astillero que lleva acogiendo desde 1996. Su primera niña fue, precisamente, la madre de Nana, que este año es el tercero que pasa en su casa.

“Me gustaría que mis padres y hermanas pudieran venir también porque allí hace mucho calor y mi padre está trabajando al sol”, cuenta la pequeña.

Niña saharaui.

Amaya cuenta que en los últimos años ha bajado considerablemente el número de familias de acogida. “Antes venían hasta 10.000 niños y, hoy en día, hay unos 4.000 en toda España. Hay muchos niños en edad de venir que se quedan en casa porque no hay familias suficientes”, lamenta.

Una situación que el presidente de Alouda (que significa ‘el retorno’ en saharaui), Ángel Oria, achaca a la crisis económica y a la falta de responsabilidad de las administraciones. “Con la crisis económica, hubo una paulatina reducción porque las familias no tenían suficientes recursos económicos para aceptar a un hijo más en casa”, cuenta, aunque señala que, durante este tiempo, se ha llegado a eliminar gran parte del dinero destinado a Cooperación.

“Eso ha provocado que, si antes había niños y niñas que salían entre los 8 y las 12 años, se ha reducido ese arco de años y ahora salen con 10 años porque los de 8 y 9 no pueden salir”, revela.

Estos niños son la tercera generación que nace y vive en los campamentos de refugiados de Argelia, donde se les acogió hace 43 años después de que, en febrero de 1976, España saliera del Sáhara, que era entonces colonia española, y la dejó en manos de Marruecos y Mauritania, mediante los llamados Pactos de Madrid, que la ONU ha declarado ilegales.

“La población huyó de las bombas hasta Argelia, donde llevan más de 40 años en campos de refugiados y, después de 43 años, muchos de aquellos que salieron huyendo ya han muerto y muchos han nacido allí”.

RECEPCIÓN EN EL PARLAMENTO

Previamente, el Parlamento de Cantabria ha abierto sus puertas para recibirlos a ellos y a sus familias de acogida temporal que participan en el programa ‘Vacaciones en Paz’.

Por la mañana, ha habido una recepción en el hemiciclo del Parlamento donde su presidente, Joaquín Gómez, ha dirigido unas palabras de bienvenida a los presentes, especialmente para subrayar el admirable compromiso de las familias cántabras con los niños.

Desde la tribuna de oradores han intervenido Benna y Sudani, de 12 y 13 años de edad, para narrar las duras condiciones de vida en los campamentos de refugiados que habitan. “Poca comida, mucho calor y carencia de atenciones médicas, sobre todo por falta de material”, ha relatado Benna. Ambos reivindicaron “el derecho de los niños saharauis a vivir sin miedo y ser libres en su país”.

La voz de las familias han estado representada por una madre de acogida que ha reivindicado la esperanza de despertar en la opinión pública, desde actos institucionales como éste, un conflicto olvidado.

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