La comunidad como refugio: ‘Rondallas’, el relato de Daniel Sánchez Arévalo sobre cómo sanar con música
El director de cine Daniel Sánchez Arévalo (Madrid, 1970) regresa al cine con ‘Rondallas’, estrenada el 1 de enero de 2026, un drama coral rodado en Galicia que recupera la memoria colectiva de un pueblo costero marcado por una tragedia marítima. El director, con profundas raíces cántabras —es hijo del ilustrador y Premio Nacional de Ilustración José Ramón Sánchez, natural de Santander—, vuelve así a uno de sus géneros más reconocibles: el retrato emocional de comunidades atravesadas por el dolor y el vínculo.
La película está producida por Bambú Producciones S.L., Mr. Fields and Fiends Cinema S.L. y Rondallas Movie A.I.E, con la participación de Movistar Plus+, RTVE y TVG, y la distribución de Beta Fiction Spain. El proyecto ha sido cofinanciado por la Unión Europea a través de la Agencia Gallega de las Industrias Culturales (AGADIC), con el apoyo del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), la Xunta de Galicia y la Diputación de Pontevedra.
La historia transcurre dos años después del naufragio de un barco pesquero que sacude a un pueblo gallego. En medio del duelo colectivo, varios vecinos deciden reactivar la rondalla local —una formación de música tradicional compuesta por personas de distintas generaciones— para participar en un concurso entre pueblos. Más allá del certamen, la iniciativa se convierte en un ejercicio de sanación emocional y reconstrucción comunitaria.
El reparto combina intérpretes habituales del cine de Sánchez Arévalo con figuras gallegas consolidadas, como Javier Gutiérrez, María Vázquez, Tamar Novas, Carlos Blanco, Xosé A. Touriñán, Marta Larralde, Lola López Rodríguez, Judith Fernández y Fer Fraga. La banda sonora original corre a cargo de Federico Jusid, y el equipo técnico incluye a Rafa García en la dirección de fotografía, Miguel Sanz en el montaje y Antonio Pereira en la dirección de arte.
Desde su estreno el pasado 1 de enero, Rondallas ha suscitado una recepción crítica mayoritariamente favorable. La prensa especializada ha valorado su capacidad para combinar el drama y la comedia con un enfoque emocional cercano al espectador, destacando el equilibrio narrativo entre los personajes y la música como motor de cohesión social. En El País se ha definido el filme como un “amable duelo colectivo a ritmo de folclore gallego”, resaltando cómo Sánchez Arévalo emplea la tradición musical como herramienta para la superación de la pérdida y la reconstrucción de la comunidad tras un naufragio.
Desde 20minutos se subraya el talento del director para hacer que el público se encariñe con el conjunto coral de personajes sin descuidar las distintas tramas individuales, con momentos medidos de drama y comedia que ayudan a mantener el interés a lo largo de la película. Los críticos han elogiado especialmente las actuaciones de María Vázquez, Javier Gutiérrez y el resto del reparto, destacando la química entre ellos y su capacidad para dar vida a personajes complejos y cercanos.
Otras críticas han apuntado que Rondallas plantea múltiples temas universales —como la soledad, la culpa y la superación personal— y que, aunque algunas subtramas podrían haberse profundizado más, es en la colectividad donde la película encuentra su mayor fuerza. La narrativa se apoya en la necesidad del grupo y de la comunidad para sanar, más allá de los conflictos individuales, reforzando la idea de que la música y la participación comunitaria actúan como puente hacia el bienestar emocional.
La crónica especializada de Heraldo de Aragón incide en que la película describe “la pesadumbre instalada y el camino hacia el recobramiento del ánimo”, presentando una evolución donde los habitantes de la localidad gallega afectada por la tragedia van recuperando el entusiasmo y el avance interior colectivo gracias a la recuperación de la rondalla. La música tradicional se convierte en símbolo de resistencia emocional y de vida compartida, trasladando al espectador una experiencia que combina energía folclórica con narrativa social.
SÁNCHEZ ARÉVALO
Daniel Sánchez Arévalo estudió Empresariales y Comunicación Audiovisual antes de completar un máster en Cine en la Universidad de Columbia (EE.UU.). Tras trabajar como guionista en series como Farmacia de guardia, Querido maestro o Hospital Central, debutó como director con Azuloscurocasinegro (2006), película por la que recibió tres Premios Goya. A esta le siguieron títulos como Gordos (2009), Primos (2011) —rodada en Comillas (Cantabria)—, La gran familia española (2013) y Diecisiete (2019), grabada íntegramente en escenarios cántabros como el Centro de Rehabilitación de Parayas y otras localizaciones del entorno rural.
Además de su labor como cineasta, ha desarrollado una carrera como escritor, con novelas como La isla de Alice, finalista del Premio Planeta en 2015. En sus obras, tanto literarias como audiovisuales, se aprecia una constante exploración de temas como la familia, la pérdida, la identidad y la adolescencia, tratados con un enfoque cercano y humanista.
A lo largo de su trayectoria, ha mantenido un compromiso activo con Cantabria como espacio creativo, rodando y visibilizando la comunidad en proyectos como ‘Primos’, grabado en Comillas.
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