Amnistía Internacional mantiene las concentraciones quincenales de los jueves en denuncia de la situación en Gaza

El colectivo de defensa de los derechos humanos pide el fin de la ofensiva israelí, mientras sobre el terreno continúan las muertes y la emergencia humanitaria
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Amnistía Internacional Cantabria ha convocado una nueva concentración este jueves 15 de enero a las 19:00 horas en la Plaza del Ayuntamiento de Santander para reclamar el fin de los ataques del Gobierno de Israel sobre la población palestina en Gaza. La acción forma parte de las movilizaciones que el colectivo viene realizando los primeros y terceros jueves de cada mes desde el inicio de la escalada bélica.

Según ha explicado la organización, se trata de «un momento crucial» que exige mantener la presión pública ante lo que califican de “genocidio” por parte del Estado de Israel contra el pueblo palestino.

La concentración pretende visibilizar el sufrimiento de la población civil y exigir el cumplimiento del derecho internacional humanitario, frente a la tentación de que la amplia repercusión mediática internacional que tuvo el fin de los bombardeos diarios lleve a pensar que en Gaza ya no haya muertes diarias ni una emergencia sanitaria de primer nivel, acuciada por el invierno.

Situación actual en Gaza: crisis prolongada y consecuencias del conflicto

Diversos organismos internacionales coinciden en que la situación en Gaza constituye una catástrofe humanitaria sin precedentes recientes.

Amnistía Internacional ha señalado en informes recientes que las acciones del Gobierno de Israel en la Franja encajan en varios de los actos prohibidos por la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, entre ellos la matanza de miembros de un grupo, la causación de daños graves físicos o mentales y el sometimiento deliberado de la población a condiciones de existencia que conducen a su destrucción física total o parcial.

En este sentido, la organización de derechos humanos sostiene que no se trata únicamente de daños colaterales derivados de una operación militar, sino de una política sostenida en el tiempo que incluye bombardeos masivos sobre zonas densamente pobladas, la destrucción sistemática de infraestructuras civiles y la imposición de un bloqueo que impide el acceso regular a alimentos, agua potable, medicamentos y combustible. Amnistía Internacional subraya que estas prácticas han afectado de forma directa a la población civil, en especial a menores, personas mayores y mujeres embarazadas.

Por su parte, la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para las personas refugiadas palestinas, ha alertado de que más del 80 % de la población de Gaza se encuentra desplazada, viviendo en refugios improvisados, escuelas o tiendas de campaña, muchas de ellas bajo condiciones extremas de hacinamiento y sin servicios básicos. La agencia ha denunciado además ataques contra instalaciones claramente identificadas como civiles, incluidas escuelas y centros que servían como refugio, así como la muerte de personal humanitario durante los bombardeos.

UNRWA ha advertido de que la escasez de alimentos ha alcanzado niveles críticos, con amplias zonas de la Franja situadas en escenarios de inseguridad alimentaria extrema. La interrupción de los sistemas de agua y saneamiento ha provocado un aumento de enfermedades infecciosas y gastrointestinales, mientras que el colapso del sistema sanitario impide atender adecuadamente a la población herida o enferma. Según Naciones Unidas, la combinación de hambre, enfermedad y desplazamiento forzoso ha colocado a Gaza al borde de una hambruna generalizada.

Además, informes de expertos independientes de Naciones Unidas han señalado que el patrón de conducta observado —ataques indiscriminados, destrucción de viviendas, bloqueo de ayuda y declaraciones públicas deshumanizadoras— refuerza la existencia de una posible intención genocida. Estos elementos han sido citados como base para exigir responsabilidades a nivel internacional y para reclamar la activación de los mecanismos de justicia previstos en el derecho internacional.

Las organizaciones humanitarias insisten en que el mantenimiento de estas condiciones de vida, incluso tras los anuncios de alto el fuego, prolonga el sufrimiento de la población civil y profundiza los efectos irreversibles sobre varias generaciones. En este contexto, colectivos como Amnistía Internacional reclaman no solo un alto el fuego permanente, sino también el levantamiento inmediato del bloqueo, la entrada sin restricciones de ayuda humanitaria y la rendición de cuentas por los crímenes cometidos.

En las últimas semanas se han registrado muertes por hipotermia, especialmente entre menores, debido a las bajas temperaturas y la falta de refugios adecuados. A ello se suma el aumento de enfermedades respiratorias en campos de desplazados masificados y con escasez de medicamentos. Las organizaciones humanitarias denuncian también la insuficiencia en la entrada de ayuda por las restricciones impuestas.

El Ministerio de Salud de Gaza ha señalado que más del 50 % de la población no tiene acceso a atención sanitaria adecuada, y que la situación empeora con cada día que pasa.


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