Santander gastó más de 18.000 € en el «no desfile» de renos

Fundación Franz Weber censura el empleo de este tipo de licitaciones por insistir en un uso animal extemporáneo, el contrato menor de servicios es la dinámica habitual de las administraciones para estas actividades. La actividad no se pudo desarrollar por la lluvia aunque el adjudicatario parece haber cobrado la totalidad del contrato.
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La Fundación Franz Weber ha denunciado esta mañana que el Ayuntamiento de Santander pagó 18.143,95 € por la actividad de desfile de renos del pasado mes de diciembre, que ni siquiera se realizó por motivos meteorológicos.
Esta licitación se quedó a tan solo 5 € del límite legal fijado para los contratos menores de servicios (15.000 €) sin IVA por lo que los naturalistas advierten una práctica sistemática para intentar sortear otro tipo de mecanismo administrativo.

De hecho la persona adjudicataria habría repetido idéntico precio en otros tres contratos con el Ayuntamiento de Ourense, el Ayuntamiento de Villanueva del Pardillo y el Ayuntamiento de Entrambasaguas. En otros se queda a tan solo 35 € del límite, como el caso del Distrito de Chamberí, dependiente del Ayuntamiento de Madrid.

Este contrato supone gastar cientos de euros por cada minuto de cabalgata, que en el caso de Santander ni siquiera se habría realizado por las condiciones meteorológicas. Es decir, el Gobierno local gastó miles de euros por tener a unos renos en un corral durante varias horas.

Este contrato difícilmente pueden justificarse con un retorno positivo: el debate sobre el uso de animales en este tipo de convocatorias se inclina hacia su sustitución y aquellos municipios que todavía lo contratan ven resentida su imagen pública.

La Fundación Franz Weber recuerda que la calidad de los espectáculos con animales contratados es muy pobre, con recreaciones y acompañamientos que contrastan con el importante número de felicitaciones y el impacto que recibieron las cabalgatas (sin animales) a lo largo de la geografía española.

A ello se suma otra cuestión: el Ayuntamiento de Santander puede apostar por actividades, incluso con menor coste económico, que no incorporen el uso de seres vivos en entornos totalmente alejados de su realidad natural, transitando por asfalto, entre griterío y música, que podrían causar reacciones adversas.

La empresa contratada no se trata de un parque zoológico ni de un espacio de conservación, sino de una especie de negocio circense que oferta paseos sobre estos animales, despedidas de solteros o conciertos en el mismo espacio donde permanecen cautivos los mismos.

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