«Necesitamos reunirnos en sitios culturales y compartir lo que nos pasa y entender las cosas desde un lugar físico»
La obra revisita al personaje de Heidi, la afamada niña suiza que llegó a nuestros televisores hace décadas, pero no es la Heidi niña, sino la mujer que regresa a los parajes de su infancia. La obra está escrita por María Castillo, una autora, actriz y directora teatral torrelaveguense que ahora tiene la oportunidad de contar experiencias relacionadas con ella misma y con su entorno, que también es el nuestro. Para ella Cantabria se veía reflejada en esa serie de dibujos animados con un color tan verde y de montaña.
Juanfra Rodríguez es quien dirige la obra, interpretada por la propia Castillo junto a Pablo Escobedo y Juan Sanz. La escenografía es cosa de Fran Querol y el diseño de luces de Pancho Villar. El miércoles, a las 20:30, será la representación en el Teatro Municipal Concha Espina de Torrelavega, dentro de la programación del Festival de Invierno de la capital del Besaya.
Castillo dice que «elegí el personaje de Heidi como vehículo para contar cosas también muy mías y muy nuestras, en relación al entorno, este nuestro cántabro tan bonito, que yo identificaba tanto de pequeña con el que veía en la serie de dibujos animados, y que ha cambiado tanto y que está cambiando mucho, y cómo eso nos afecta, cómo nos sentimos conectados también a un entorno y quizá no le damos la importancia que tiene hasta que lo perdemos» en una entrevista concedida a EL FARADIO.
Heidi también crece como persona, pero se tiene que mirar a sí misma, por el camino vital que lleva y por encontrar que el sitio donde creció ya no es el mismo de antes. Esa vuelta a los orígenes puede ser en busca de una alegría que ya no es tan habitual y que es mucho más fácil de encontrar cuando somos niños.
La obra «habla de algo universal, como la pérdida, como la conexión con el mundo y la alegría, que creo que es fundamental para estar en la vida», revela Castillo, que admite que también puede haber algo de búsqueda en su interior al ponerse a escribir este texto. Pero pretende ser una reflexión sobre la salud mental, un tema que va saliendo a la luz en la sociedad, pero no tan deprisa ni naturalmente como cabría esperar tras la pandemia. De ahí la importancia del entorno, del físico y también del humano, el saber escucharse a uno mismo y saber escuchar a los demás. Nunca se sabe cuando vas a escuchar una llamada de ayuda. «El entorno es una cosa que nos sostiene más de lo que a veces nos damos cuenta y creo que tenemos que mirar un poco al otro y al entorno que tenemos y a la naturaleza y a las cosas sencillas con calma», dice la autora.
Ella misma afrontó también un regreso. Se marchó a trabajar a Madrid, pero la crisis financiera de 2008 cambió sus planes y aprovechó para volver a Torrelavega. Prefiere la vida aquí. Y cree que hay público suficiente para hacer todavía más cosas. Tanto en la capital del Besaya como en los pueblos. Piensa que, si en el Teatro Municipal Concha Espina se hicieran actividades todo el año, se seguiría llenando.
«Necesitamos reunirnos en sitios culturales y compartir lo que nos pasa y entender las cosas desde un lugar físico», afirma. Reivindica que no es lo mismo acudir a una experiencia cultural que llevarla a cabo desde el sofá de casa. Por eso dice que «el teatro ahora mismo es un acto revolucionario que tenemos que potenciar «, al igual que otras artes que tengan la virtud de reunir al público en un determinado lugar. Una de sus ideas con ‘En algún lugar estaremos bien» es que acabe pasando por diversos pueblos y que se incorpore, de alguna manera, el patrimonio cántabro.
«La gente necesita lugares de encuentro y necesita la cultura para tener esperanza y sobrevivir en un mundo que se nos está haciendo muy complicado». Y no sólo eso, también sentirse partícipe de la cultura. Y se ha inventado una versión diferente de Heidi para animar a los espectadores a acercarse.
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