Villafufre, escenario del acto que reúne más de 11.240 alegaciones contra los polígonos eólicos Astillero I y II
El encuentro, que reunió a más de medio centenar de personas con el frío y el viento marcando la mañana, sirvió para la entrega simbólica de las alegaciones populares, para visibilizar el trabajo técnico y jurídico desarrollado en los últimos meses y para mostrar una oposición social amplia y transversal a unos proyectos que afectan a numerosos municipios del interior de Cantabria. Como se expresó durante el acto, «estas firmas no son sólo números: son casas vividas, montes recorridos, pueblos vivos».
Las alegaciones han sido canalizadas a través de Territorio Cántabro, y las de carácter técnico han sido compartidas con la Mancomunidad de los Valles Pasiegos y con los ayuntamientos de Miera y San Roque de Riomiera.
Villafufre contó con la presencia de vecindad de distintos valles, representantes municipales y medios de comunicación. Un portavoz de la plataforma, Miguel Ángel Carbonell, señaló que «estos proyectos son auténticos catálogos de promesas vacías y argumentos falaces, construidos para justificar un expolio que se disfraza de transición energética».
Las alegaciones técnicas ponen el foco en impactos concretos y medibles. Advierten de una incoherencia en las previsiones acústicas, ya que Astillero I, con más aerogeneradores, presenta estimaciones acústicas inferiores a las del polígono Benavieja, situado en la misma zona y con menos máquinas. Más de 400 edificios residenciales quedarían a menos de 200 metros de la línea de alta tensión proyectada en municipios como Penagos, Villaescusa y El Astillero.
Además, cerca de 200 cabañas incluidas en el Catálogo de Cabañas y Cabañales se sitúan a menos de un kilómetro de los aerogeneradores, con una afección directa al modo de vida tradicional pasiego. Los propios Estudios de Impacto Ambiental reconocen riesgos para la salud humana asociados a vertidos accidentales, gestión de residuos y al uso de sustancias peligrosas en instalaciones eléctricas, como el hexafluoruro de azufre (SF₆), así como impactos sobre la biodiversidad, incluida la afección a especies protegidas como el milano real.
En el manifiesto leído en Villafufre se afirmó que «no existe transición justa que pase por destruir territorios vivos». Frente a un modelo presentado como verde, la plataforma denunció una implantación que fragmenta hábitats, altera paisajes culturales y convierte valles habitados en zonas de sacrificio. La lectura se cerró con palabras de Joaquín Araujo: «hemos comprobado mil veces que las montañas son las últimas farmacias del alma; allí, en lo elevado, nacen las primeras fuentes de lo esencial: el agua y el aire».
A ritmo de música y coplas compartidas, que pusieron palabras sencillas a un rechazo colectivo que atraviesa valles y generaciones: «Lo hemos dicho muchas veces, lo diremos muchas más: que ni estas ni otras tierras las vais a sacrificar», cantaron.
Los proyectos Astillero I y Astillero II, promovidos por Green Devco Energy 10, S.L.U. y Green Devco Energy 8, S.L.U., prevén una potencia instalada de 90 MW y 66,5 MW respectivamente, mediante un total de 35 aerogeneradores del modelo Vestas V163-4,5 MW. Según los anteproyectos sometidos a información pública, las torres alcanzan los 113 metros de altura, con rotores de 163 metros de diámetro y una altura máxima a punta de pala de 194,5 metros, e incluyen infraestructuras comunes de evacuación —subestaciones y líneas eléctricas— que afectarían a los municipios de Liérganes, Penagos, Miera, San Roque de Río Miera, Villafufre, Santa María de Cayón, Saro, Villaescusa y El Astillero.
Como se recordó en Villafufre, este acto no marca un final, sino una advertencia: la oposición ciudadana sigue organizada, atenta y dispuesta a defender un territorio habitado, vivido y con memoria.
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