SODEPAZ impulsa en Haití un proyecto agrícola para combatir la inseguridad alimentaria y apoyar a familias desplazadas

La iniciativa cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Santander y se centra en mujeres y comunidades rurales de la región de Grand’Anse
Tiempo de lectura: 4 min

La organización cántabra SODEPAZ, miembro de la Coordinadora Cántabra de ONGDs, ha puesto en marcha en Haití un nuevo proyecto de cooperación internacional centrado en el fortalecimiento de la producción agrícola en comunidades rurales afectadas por el desplazamiento forzado y la crisis de inseguridad. La intervención se desarrolla desde enero en la tercera sección comunal de Haute Guinaudee, en el municipio de Jérémie, departamento de Grand’Anse.

La iniciativa está cofinanciada por la Oficina de Integración y Cooperación Social del Ayuntamiento de Santander y cuenta con la participación como socio local de la Fondation Nouvelle Grand’Anse (FNGA), una organización sin ánimo de lucro creada por profesionales haitianos y con sede en Décadé.

El proyecto se dirige a familias desplazadas por la actual situación de violencia e inestabilidad sociopolítica en el país, así como a hogares de acogida en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de restaurar sus medios de vida a través del apoyo a la agricultura de emergencia. Se prevé una duración de un año.

SODEPAZ, una trayectoria de cooperación internacional

SODEPAZ (Solidaridad para el Desarrollo y la Paz) es una organización no gubernamental nacida en 1987 con el objetivo de promover la solidaridad internacional y los derechos humanos desde una perspectiva crítica, feminista y transformadora. Con sede en Cantabria, ha desarrollado proyectos de cooperación en América Latina, África y Oriente Medio, combinando intervenciones humanitarias con acciones de sensibilización y educación para la ciudadanía global.

Entre sus áreas de trabajo destacan la soberanía alimentaria, el derecho al agua, la economía solidaria y el fortalecimiento del tejido social y comunitario en contextos de vulnerabilidad. Además, participa activamente en redes estatales e internacionales de cooperación y movimientos por la paz, y mantiene un fuerte vínculo con iniciativas sociales locales.

Inseguridad alimentaria en Grand’Anse

La zona de actuación, Grand’Anse, enfrenta de forma recurrente niveles críticos de inseguridad alimentaria, alcanzando fases 3 (Crisis) o incluso 4 (Emergencia) según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF). Estas categorías implican que los hogares presentan graves deficiencias en su consumo de alimentos, con tasas elevadas de malnutrición aguda y necesidad de recurrir a estrategias extremas como la venta de bienes o el endeudamiento para sobrevivir.

En particular, se detectan altos índices de malnutrición en mujeres y niñas y niños, motivados por dietas poco variadas, el limitado acceso a servicios sanitarios y la escasez de agua potable.

A pesar de ser una zona con potencial agrícola, Grand’Anse depende en gran medida de alimentos importados —como arroz o trigo— más económicos que los producidos localmente, debido a la sobrevaloración del gourde (la moneda nacional) y a las políticas de importación que desincentivan el cultivo autóctono.

Mujeres desplazadas y prevención de violencias

Además del refuerzo a la producción agrícola, el proyecto incorpora un enfoque de género orientado a fortalecer las capacidades locales de las mujeres desplazadas, con el propósito de reducir su vulnerabilidad frente a la violencia de género y promover formas de solidaridad comunal.

La intervención busca también generar resiliencia en estas comunidades, asegurando el acceso a necesidades básicas ante un contexto de crisis alimentaria, inseguridad y tensiones sociopolíticas.

Contexto haitiano

Haití atraviesa desde hace años una situación de inestabilidad estructural, marcada por la debilidad institucional, la violencia de bandas armadas y desastres naturales frecuentes. Según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), más de cinco millones de personas —casi la mitad de la población— necesitan asistencia humanitaria urgente.

La zona de Jérémie y en particular la región de Grand’Anse han sido especialmente vulnerables tras el terremoto de 2021, y siguen siendo una de las áreas con menor acceso a servicios básicos del país, según datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

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