75 especies de aves nidifican en Santander según el último atlas de la ciudad realizado por SEO/BirdLife
Más de 360 horas de censo y 900 kilómetros recorridos a pie por parte de un equipo de seis ornitólogos profesionales han sido necesarios para conocer el estado actual de las aves nidificantes del municipio de Santander.
Los muestreos de campo se realizaron a lo largo de la primavera de 2023 y 2024, para la actualización de la estrategia de biodiversidad de Santander en el marco del proyecto Santander Capital Natural, coordinado por el ayuntamiento y del que SEO/BirdLife es socio, con el apoyo con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
Entre los resultados destaca la confirmación de la reproducción de 75 especies de aves. «La riqueza de aves nidificantes en Santander se puede considerar relativamente alta, teniendo en cuenta la pequeña extensión del municipio de Santander, así como la intensa transformación del territorio y la gran expansión urbanística», explica Nacho Fernández, coordinador del Atlas de las Aves Nidificantes en Santander en SEO/BirdLife.
La campiña de Santander, un lugar excepcional para las aves
30 de las 75 especies de aves nidificantes viven en el ámbito agrario periurbano, principalmente en las áreas de campiña de Cueto, San Román o el entorno de Peñacastillo. En estas zonas, donde todavía se dan usos tradicionales, el mosaico formado por praderas de siega, setos arbustivos y parcelas de pastoreo favorece la presencia de especies como el zarcero políglota, el mochuelo común, la curruca cabecinegra, el pardillo común o la golondrina común.
También hay que destacar el número de especies vinculadas al ambiente forestal, con 18 especies identificadas, con ejemplos como el gavilán común, el alcotán común, el herrerillo común o el reyezuelo listado. Y, otras, asociadas al medio urbano, como el gorrión común, los vencejos común y pálido o la paloma bravía. Sin olvidar la presencia de aves acuáticas ligadas a los humedales e incluso algunas aves marinas y rupícolas.
Sin embargo, la pérdida de hábitat debido al abandono de usos tradicionales y a la expansión urbanística suponen amenazas para las aves, que han podido ser en parte responsables de la desaparición del gorrión molinero o el bisbita campestre como especies nidificantes. Así como de la reducción del área de distribución en un 56% de las especies reproductoras, principalmente aquellas aves ligadas a la campiña, respecto a los datos recogidos en un estudio similar realizado por SEO/BirdLife hace dos décadas.
Un termómetro para medir la naturaleza
Conocer el estado de conservación de las aves ayuda a valorar como les afectan los cambios que se producen en un territorio y así poder establecer medidas para hacer frente a las amenazas. Únicamente conociendo de antemano la presencia de especies de aves nidificantes, se podrá actuar para su protección. Por ejemplo, saber si un edificio cuenta con nidos de aves, como el vencejo o la golondrina, antes de acometer obra, ayudará a su conservación. Así como tener en cuenta la necesidad de contar con arbolado urbano de gran porte, para proteger a una especie tan emblemática en Santander, como ocurre con el autillo europeo.
«Este atlas, realizado con un amplio grado de detalle, ayudará detectar las afecciones a las aves de iniciativas urbanísticas y de ordenación del territorio en el municipio de Santander», explica Felipe González, delegado de SEO/BirdLife en Cantabria.