Manuela Cobo Ruiz, luchadora incansable
Una noticia triste y difícil de asumir para nuestra delegación de Santander: nuestra querida Loli ha fallecido.
No fue una voluntaria más: desde su juventud estuvo en Manos Unidas, siendo una pionera y mujer de una gran vitalidad en nuestra delegación.
Loli fue para todos nosotros un ejemplo de lo que significa vivir Manos Unidas. Su vida no se basó en grandes discursos, sino en actos sencillos de bondad y servicio. Fue un constante «sí» a los más necesitados sin esperar nada a cambio.
Recordamos el entusiasmo que ponía en todo lo que hacía, los mercadillos, la organización de guardias, las celebraciones que realizaba la delegación… Con una capacidad para realizar varias tareas a la vez y siempre atenta a que todo saliera bien. Mujer luchadora, en cada gesto, Loli nos demostraba con su hacer diario el amor que sentía, hacia la labor que realizamos.
Su legado es las semillas que puso en todos nosotros, que plantó en nuestros corazones y un ejemplo de perseverancia.
Hoy, a pesar de la pena elevamos una oración de gratitud. Damos gracias a Dios por el don de haberla conocido y compartir muchos momentos a su lado en su vida. Que su ejemplo nos inspire a servir con alegría.
Loli nunca olvidaremos tu sonrisa, generosidad y vitalidad. Te vamos a echar mucho de menos.
CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE
Esta pérdida ha coincido con uno de los momentos más fuertes en el año de la entidad, miemro de la Coordinadora Cántabra de ONGDs: durante esta última semana en Cantabria, la delegación regional de Manos Unidas ha desarrollado de forma activa su campaña anual contra el hambre, que en esta edición se ha articulado bajo el lema «Declara la guerra al hambre», una llamada a entender el hambre no solo como una carencia material, sino como una forma de violencia estructural ligada a la pobreza, la desigualdad y la falta de derechos básicos.
La campaña fue presentada públicamente en Santander y contó con la participación del misionero Serafín Suárez Hidalgo, que compartió su experiencia tras más de tres décadas de trabajo en Zimbabue, donde ha impulsado proyectos educativos y comunitarios en contextos de extrema precariedad.
En sus intervenciones, el misionero puso el acento en cómo el acceso a la educación, a una alimentación digna y a infraestructuras básicas puede cambiar radicalmente la vida de comunidades enteras, subrayando que el hambre no es una fatalidad inevitable, sino el resultado de injusticias estructurales que pueden y deben combatirse. Este enfoque es precisamente el que vertebra la campaña de este año, centrada en promover una ciudadanía activa frente a las causas profundas de la pobreza.
A lo largo de la semana, la campaña recorrió distintos municipios cántabros mediante charlas en centros educativos, encuentros abiertos a la ciudadanía y actos de sensibilización en localidades como Santander, Torrelavega, Los Corrales de Buelna y San Vicente de la Barquera. Estas actividades se completaron con los momentos centrales de cada edición: el Día del Ayuno Voluntario, celebrado el viernes, y la colecta solidaria del fin de semana en parroquias de toda la región, destinada a financiar proyectos de cooperación al desarrollo en países empobrecidos.
Más allá de esta movilización anual, la delegación de Cantabria canaliza de forma continuada los fondos recaudados hacia proyectos de cooperación internacional centrados en garantizar derechos básicos y fortalecer comunidades vulnerables. Desde Santander se han apoyado iniciativas de acceso al agua potable y gestión comunitaria de recursos hídricos en zonas rurales de Ecuador, programas de seguridad alimentaria en Haití orientados a mejorar la producción agrícola y la nutrición familiar, y acciones de educación rural y formación agropecuaria en Mozambique, que ofrecen oportunidades de futuro a jóvenes de entornos empobrecidos.
La cooperación impulsada desde Cantabria también ha respaldado proyectos integrales en comunidades indígenas del Chaco paraguayo, donde se trabaja de forma conjunta en alimentación, agua y educación como ejes de desarrollo, así como iniciativas en países como India, Benín, Madagascar, Ruanda o la República Democrática del Congo, centradas en el empoderamiento de mujeres, la protección de la infancia vulnerable, la atención sanitaria básica y la lucha contra la desnutrición.
Parte de estas actuaciones se financian exclusivamente con las aportaciones solidarias recogidas en Cantabria, mientras que otras cuentan con cofinanciación pública a través de programas municipales de cooperación internacional, lo que ha permitido ampliar proyectos en países como Bolivia, Mozambique o Haití. Este trabajo sobre el terreno se complementa con una intensa labor de educación y sensibilización en la propia región, con talleres escolares, charlas ciudadanas y actividades sobre consumo responsable, justicia social y desigualdad global.
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