Traidor

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Al hilo de la aparición en los papeles de Epstein de cierta información acerca la relación que este mantenía con Choimsky, Chris Hedges escribe en uno de sus últimos artículos:

“No espero mucho de políticos, magnates corporativos, rectores de prestigiosas universidades, filántropos multimillonarios, celebridades, realeza u oligarcas. Viven en burbujas narcisistas y hedonistas que alimentan su egolatría y depravación moral. Pero sí esperaba mucho de intelectuales como Noam Chomsky y no me convencen en absoluto el montón de excusas que su esposa Valeria —Noam sufrió un derrame cerebral grave en junio de 2023 y está incapacitado— ha publicado para justificar su relación con Jeffrey Epstein”

Según Valéria, ella y Noam fueron «excesivamente confiados» y esto los condujo a un «mal juicio». Un mal juicio, eso sí, que les facilitó mucho las cosas pues, gracias a él, la pareja tuvo ocasión de disfrutar de muchos privilegios, la posibilidad de socializa con todo tipo de personajes influyentes en grandes cenas celebradas en la mansión de Epstein, de vuelos en su jet privado (apodado el Lolita Express, una referencia literaria a la explotación sexual de niñas que Noam habría reconocido) y ayudas financieras sin contar con los viajes al rancho de Epstein oel uso gratis de uno de los apartamentos que el repugnante depredador tenía en Nueva York. Así que no, nada de milongas Valeria, nada de “nosotros no sabíamos nada, no presenciamosnunca ningún comportamiento inapropiado por parte de Epstein o de cualquier otro».

De acuerdo con las confesiones de la misma Valeria, tras el segundo arresto de Epstein en 2019, ella y Noam «cometieron la imprudencia de no investigar a fondo sus antecedentes». ¡No me digas! ¿Imprudencia? ¿de verdad? La mujer de Chomsky no se corta un pelo y concluye su alegato expresando su «solidaridad irrestricta con las víctimas» o sea, la misma fórmula que repiten a toro pasado todos los sinvergüenzas de esa enorme pandilla.

Siempre admiré a Noam Chomsky. Siempre me pareció un gran intelectual y por eso, y porque hasta donde yo sé era un hombre de principios, estoy completamente segura que no era ni tan pasivo ni tan crédulo como se empeña en decir su esposa. ¡Por supuesto que Chomsky sabía del abuso infantil por parte de Epstein! Todos lo sabían. Pero, ni a él ni a los demás, les importó una higa.Fue así como Chomsky se convirtió en un asqueroso traidor. Él conocía muy bien, porque la había estudiado, la naturaleza depredadora de la clase dominante, la crueldad de los capitalistas, la desvergüenza impune de los ultrarricos empeñados en convertir a los más vulnerables,especialmente niñas y mujeres, en objeto de mero consumo.
Chomsky – dice Hedges – no se dejó nunca engañar por Epstein. Se dejó seducir. Y el precio de esta seducción será para siempre una mancha terrible, imborrable e imperdonable y, lo que es peor, un legado embarrado. No hay que olvidar que la clase dominante nunca ofrece nada gratis. NUNCA. Cuanto más te acercas a estos vampiros, más te esclavizas, Nuestro papel no es socializar con ellos. Es destruirlos.

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