El IEO mejora el conocimiento sobre el impacto de la pesca artesanal en hábitats bentónicos del Cantábrico
Un equipo científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha avanzado de forma significativa en la evaluación del impacto que las artes de pesca pasivas —como el palangre, las nasas o las redes de enmalle— ejercen sobre los hábitats bentónicos del mar Cantábrico. Estos trabajos se han desarrollado en el marco de la segunda fase del proyecto IMPALHA, cuyos principales resultados se han presentado recientemente en una jornada técnica celebrada en Santander.
La mayoría de los estudios científicos que analizan el impacto de la pesca en los ecosistemas marinos se han centrado tradicionalmente en el arrastre de fondo. Sin embargo, son aún escasos los trabajos que evalúan los efectos que los artes de pesca pasivos, como el palangre, las nasas o los enmalles, ejercen sobre los fondos marinos. Con el objetivo de cubrir este vacío de conocimiento nace el proyecto IMPALHA, que busca mejorar la comprensión de las interacciones entre estos artes de pesca y los hábitats bentónicos, aportando información útil para la gestión marina.
«Los resultados de este proyecto son de gran utilidad para la elaboración de los planes de gestión de las áreas marinas españolas en las que coexisten hábitats bentónicos vulnerables y actividad pesquera», explica Antonio Punzón, investigador del Centro Oceanográfico de Santander del IEO-CSIC y responsable del proyecto IMPALHA II.
Durante esta segunda fase, el proyecto ha avanzado de manera notable en la caracterización y distribución espacial de las pesquerías artesanales, un trabajo desarrollado en colaboración con las comunidades autónomas de Cantabria y el Principado de Asturias. Esta labor ha permitido sentar las bases de una herramienta de alto valor tanto para la investigación científica como para la gestión pesquera, al mejorar el conocimiento sobre la localización y el alcance de estas actividades.
Asimismo, se han presentado los resultados de varios experimentos diseñados para evaluar el impacto de los artes de pesca estáticos —palangres, nasas y redes de enmalle— sobre distintos tipos de hábitats bentónicos. Estos ensayos aportan nueva evidencia científica sobre los efectos de estas artes, contribuyendo a una evaluación más precisa de su compatibilidad con la conservación de los fondos marinos.
La transferencia de conocimiento a los gestores y al propio sector pesquero ha sido otro de los ejes de IMPALHA II. En este contexto, la jornada celebrada en Santander sirvió también para exponer las conclusiones de dos talleres participativos en los que científicos, gestores, representantes del sector pesquero y organizaciones no gubernamentales identificaron los principales retos de la pesca artesanal, desde perspectivas ecológicas, socioeconómicas y de gobernanza.
El proyecto ‘Impacto del Palangre de Fondo en los Hábitats Bentónicos en los LICs de la Red Natura 2000’ (IMPALHA II) está liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar, y se cofinancia por la Unión Europea por el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura). Tras la finalización de esta segunda fase, los trabajos tendrán continuidad con el inicio de IMPALHA III, que mantendrá el mismo marco de colaboración institucional y financiación, con el objetivo de seguir profundizando en el estudio del impacto de los distintos artes de pesca, mejorar la precisión espacial de las pesquerías artesanales y avanzar en propuestas de gestión basadas en evidencia científica.
El Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC), es un Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con nueve centros oceanográficos costeros, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por cinco buques oceanográficos, entre los que destacan el Odón de Buen, el Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño.