Valores, constancia y disciplina: los jugadores del Racing Maguette y Suleiman comparten experiencias con menores migrantes

Mientras las instituciones responsables se limitan a acatar la acogida por imperativo legal, instituciones, vecinos y organizaciones sociales defienden la acogida
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En las instituciones no les quieren, y les atienden por imperativo legal: así viene quedando de manifiesto por la vía de las palabras y los hechos en la gestión que vienen haciendo las administraciones de la llegada de los menores extranjeros no acompañados a Cartes.

Por un lado, el Ayuntamiento reaccionó con mensajes alarmistas, vinculando su llegada a inseguridad ciudadana –afirmando públicamente no tener policía suficiente e incluso indicando a quien quisiera leerlas en qué horario el pueblo tiene menos efectivos- y, más allá de las palabras, con un amenaza de cierre que trató de presentar como reacción a denuncias vecinales cuando días atrás había avanzado inspección urbanística como iniciativa propia. Pasados los días, tras ver el ambiente creado en el pueblo, los mensajes racistas desatados, la hostilidad contra quienes pensaban diferente a ellos y, sobre todo, tras recibir el correctivo nacional, se pasó a hablar de acoger y por fin, semanas después de la crisis provocada por su alarmismo, el Consistorio ya colabora con la asociación que trabaja con los jóvenes migrantes para los que decía no tener servicios suficientes.

No va la cosa mejor en el Gobierno de Cantabria, consciente de la impopularidad de estos centros y participando de una tendencia que se ha visto en lugares como la Comunidad de Madrid de decidir su ubicación en municipios gobernados por rivales políticos. La vía de los hechos en contra de su llegada se traduce en el recurso judicial a cada expediente de traslado, y en declaraciones críticas con esta acogida que canaliza el Gobierno central y que concretan las autonomías al tener las competencias en servicios sociales y protección al menor. El Ejecutivo en todo momento muestra su rechazo vinculando a estos jóvenes a su rechazo a las políticas migratorias en lugar de a las políticas de protección al menor, pero organiza su llegada –apoyada con fondos estatales—por imperativo legal, como deja claro en cualquier intervención. Ni uno ni otro, por cierto, han dedicado aún minutos a desmentir bulos racistas y en el Ayuntamiento tampoco se han atrevido a distanciarse en público de los mensajes de Vox –carteles, visitas al pueblo de líderes autonómicos y nacionales–, entre otros motivos porque son coincidentes: no hay capacidad de acogida y se asocian a inseguridad ciudadana.

La reacción del Ayuntamiento de Cartes contra la llegada de los jóvenes migrantes allanó el camino al discurso de Vox

Al menos el PP tiene capacidad de confrontar en esto con Vox, aunque sea porque las dinámicas parlamentarias les llevan a debatir: lo vimos este lunes en el Parlamento, con la consejera defendiendo el modelo de atención en centros pequeños en lugar de en grandes espacios –el modelo de otros territorios, que sumado a la falta de dotación suficiente genera uan peor atención–s, todo frente a una especie de invocado derecho a conocer en todo momento donde están los menores. Pero siempre bajo el uso de la palabra obligación, que aunque no refleje convicción, desprende algo que deberían tener en cuenta quienes invocan el argumeto legal: lo ilegal sería no acoger,y parece evidente también que un menor acogido por la administración no puede encuadrarse bajo esa denominación.

ESFUERZO, CONSTANCIA Y LUCHA

Frente a ese escenario, son otras entidades representativas de la sociedad civil cántabra las que evidencian otra cuestión básica: la naturalidad con la que se convive con unos centros y unos jóvenes que, frente a lo que parecen lanzar las campañas propagandísticas y creer quienes hayan caído, no sólo no es la primera vez que vienen sino que llevan tiempo conviviendo sin problemas.

Entre ellas, una institución del arraigo y prestigio social del nivel del Racing de Santander, seguido por muchos jóvenes –para quienes, como se mostró en la manifestación del sábado—estar en clase o en equipos con gente de otros países es tan cotidiano que pintarlo como una realidad anómala e insegura refleja una visión poco menos que de otro planeta.

Los futbolistas del Racing Maguette y Suleiman visitaban este lunes a menores migrantes en otra de las residencias que existen en Cantabria desde hace tiempo. Los jugadores verdiblancos, de origen senegalés y gambiano respectivamente –los países de donde vienen muchos de estos jóvenes, frente a la propaganda que les sitúa en un único países–, mantuvieron un coloquio con los jóvenes durante el que relataron, además de sus vivencias deportivas hasta convertirse en profesionales, su experiencia personal.

Con ellos, compartieron una conversación basada en valores como el esfuerzo del que hacen gala cada día los jóvenes que se preparan para una inminente y necesariamente rápida salida al mercado labora: en su caso, hablaron de la constancia y la disciplina necesaria para llegar a jugar en LaLiga Hypermotion defendiendo la camiseta racinguista.

Esta acción fue organizada por el Racing y su Fundación -participaron Miriam Peña y César Anievas en representación de ambas instituciones-. De hecho, su delegado territorial, Víctor González, y el equipo educativo del centro mostraron su agradecimiento a Maguette y Suleiman por la visita, a los que además los menores han acudido a ver a los Campos de Sport, y que recibieron como obsequio un cuadro realizado por ellos, con frases de ánimo y motivadoras de cara al tramo final de la temporada 2025/26. Como las que le traslada cualquier joven cántabro al equipo al que aplauden cada domingo.

También desde la sociedad civil, confluyen estos días varias iniciativas:

-El Centro Social Smolny (calle Santa Teresa de Jesús) acogerá este viernes a las 19.30 horas un debate bajo el título ‘Frente al odio’, centrado en abordar la inmigración desde la experiencia y la convivencia, en una iniciativa conjunta entre este espacio y EL FARADIO.

Así, intervendrán Miler Alberto Ortiz, del colectivo Travesías Migratorias; Sara Peláez, maestra, artista y vecina de Cartes –que se ha pronunciado a favor de la acogida–; Pedro Quesada, monitor del centro de menores de Cartes gestionado por la Fundación Cuin; y Yassine, inmigrante marroquí vinculado al propio Centro Social Smolny. La mesa estará moderada por el periodista Pablo Moreno, de El Faradio.

Smolny acoge el viernes un debate frente al odio para abordar la inmigración desde la experiencia y la convivencia

-Y el fin de semana, sin estar expresamente centrada en los menores extranjeros no acompañados, la Plaza Porticada acogerá la Feria de ONG por los Derechos de la Infancia –que fue suspendida por la climatología en su anterior cita–. Seráá el domingo 22 de febrero a la Plaza Porticada de Santander en horario aproximado de 11:00 a 15:00 horas, organizada por la Coordinadora Cántabra de ONGDs, y reunirá a organizaciones sociales de la comunidad autónoma en una jornada participativa, familiar y educativa centrada en la promoción y defensa de los derechos de niños y niñas.

El encuentro incluirá juegos, talleres y manualidades, además de cuentacuentos, un espacio de micro abierto y paneles para que los menores puedan expresar sus opiniones. Asimismo, se celebrará una chocolatada popular como espacio de convivencia.

El tercer sector de Cantabria defiende la acogida de menores migrantes como una responsabilidad colectiva

-Y ya la semana que viene, el martes 24 a las 18:45 horas la Sala Mauro Muriedas, situada en la calle Pedro Alonso Revuelta número cinco, en Torrelavega, acogerá la charla ‘Del bulo a la realidad. Una charla necesaria sobre la acogida’.

El encuentro, impulsado por Izquierda Unida Cantabria, se plantea como un espacio de reflexión pública sobre las políticas de acogida y los discursos que circulan en torno a la migración.

Bajo el lema ‘Voces por la convivencia y la integración’, intervendrán Rubén Pérez, secretario de Estado de Juventud e Infancia del Ministerio de Juventud, a cuyo frente está Sira Rego, de Izquierda Unida); Aurora Otero, de Pasaje Seguro; Omar el-Khatabi, trabajador de gasolinera; Pedro Tresgallo, de la Fundación Cuin –responsable del centro de Cartes–; y Carmen Martín, de Izquierda Unida Cantabria, vinculada toda su vida al sector social en Cantabria y a nivel estatal.

Sira Rego exige a la alcaldesa de Cartes que rectifique tras amenazar con cortes de suministro y llamar “castigo” a la llegada de menores

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