Cuando la pantalla construía una imagen de la nación: toreros, censura y poder en el cine del franquismo
El cine español durante las primeras décadas del franquismo no fue solo entretenimiento: fue una herramienta política cuidadosamente controlada. “El cine estaba dirigido y controlado”, explica a EL FARADIO Gabriela Viadero, que subraya cómo convivieron “imágenes abiertamente propagandísticas con otras que respondían a lo que interesaba al régimen en cada momento”, asunto que ha investigado y que desarrollará este jueves a las 19.oo horas en el Agora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca (calle Juan XXIII).
Una de las más persistentes fue la de la España folclórica. “Toreros, cantaoras, todo ese imaginario ya se había creado en el siglo XIX y había vendido mucho. Al franquismo no le venía mal porque reflejaba una sociedad conservadora, tradicional y nacionalista”, señala, poniendo el acento en la estrategia de apropiación de un género que ya existía. Más que una simple estética, era una estrategia ideológica: “No se trata solo del franquismo, sino del nacionalismo español dentro del franquismo, que buscaba adhesión al régimen”.
La maquinaria funcionaba también con incentivos económicos. “Muchas películas no eran especialmente buenas, pero se rodaban para el régimen porque, a cambio, te concedían licencias para importar cine extranjero, que era lo que realmente funcionaba en taquilla”, explica Viadero.
La reescritura del pasado fue otra pieza clave. “La Guerra de la Independencia contra los franceses se representa siempre igual: el pueblo se levanta en armas contra el invasor malvado”, apunta. Una imagen que se adapta al contexto político de cada momento: “En los años cuarenta se presenta como que España se libera del yugo soviético; en los cincuenta se transforma en una lucha contra el comunismo, dejando de lado el componente fascista, porque al país le conviene más alinearse con Estados Unidos”.
Mientras tanto, la represión marcaba los límites de la creación cultural. “Hubo exilio, depuración y persecución”, recuerda. Y aun así, algunos directores lograron colar miradas críticas. “Los mejores cineastas, como Bardem o Saura, no estaban alineados con el régimen y tuvieron muchos problemas por hacer cine social”. Incluso películas inicialmente cercanas al ideario oficial acabaron chocando con la censura. “’Surcos’, cuyo directo era falangista,, terminó teniendo conflictos porque su crítica social era demasiado evidente”.
Ese imaginario no solo miraba hacia dentro, sino también hacia fuera. “Se trataba de vender España al exterior como algo especial, con mística, con el Quijote, con aventureros”, descrobe, en una extensión al cine de aquel Spain is different que se acuñó como lema turístico en los años de lo que se dio en llamar aperturismo. Todo con una identidad muy concreta y reducida: “El folclore se asocia casi siempre a Andalucía: toros, flamenco, en un 90% de los casos”. El resto de culturas apenas aparecen. “Todas quedan supeditadas a Castilla, presentada como el corazón de España, asociada a austeridad y sobre todo a la religión”. Hay territorios directamente invisibles. “Cantabria, por ejemplo, no aparece nunca”.
Esa estrategia dejó una huella cultural. “El imaginario nacionalista ligado a Franco continúa en ciertos partidos: toros, fiesta nacional, el torero como verdadero español, como símbolo único”, apunta, mientras advierte de las dificultades detectadas después para crear una narrativa alternativa.
En los años sesenta, el cine empieza a reflejar nuevas tensiones sociales. “Aparece la España yeyé, la lucha entre tradición y modernidad”, explica. “La España de siempre frente al bikini, y cómo integrar eso en el discurso oficial. Muchas películas muestran precisamente esa contradicción”.
Gabriela Viadero Carral es autora del libro ‘El cine al servicio de la nación’ (Marcial Pons, 2016), trabajo reconocido con el Premio Muñoz Suay de la Academia de Cine. Su trayectoria investigadora se ha centrado en el estudio del nacionalismo, la memoria colectiva y la cultura audiovisual, líneas en las que ha desarrollado diversas publicaciones académicas y participado en congresos y encuentros especializados.
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