De la tierra al cielo: La Mala Hierba alza el vuelo en Bandada
Uno diría que no hay nada con más contraste que la tierra y el cielo, que las raíces que se meten y el cielo que se abre. Pero hace tiempo que La Mala Hierba, el proyecto musical sembrado por Gema Martínez, artista y educadora conocida de proyectos como Spanish Peasant, desafió muchos convencionalismos, entre ellos el del silencio impuesto, la soledad forzada y la tentación del ¿adanismo?
Si ya vimos una suerte de expansión de ese universo de La Mala Hierba, que canta a la memoria soterrada, rebelde y colectiva de las mujeres, siempre en plural (como esa fiesta en la que logró juntar a tantas referentes), en aquel documental de ‘Maleza’, que enredó a profesionales del audiovisual como Lucía Venero o Marta Solano (guionista y directora del trabajo), a una maestra del teatro como Blanca del Barrio y a la coreógrafa Mariana de Paula junto a la propia Martínez, esta semana, que es la del 8 de Marzo, es decir, el Día Internacional de la Mujer, es decir, de las mujeres, muchas se han despertado con una sorpresa cálida, distinta, coherente y colectiva.
Tras buscar Cobijo, el nombre de su anterior disco, el nuevo trabajo echaba el vuelo y lo hacía, como siempre en La mala hierba, remitiendo a agruparse, a acompañarse, en Bandada.
Cuando a Gema Martínez le brotó esta canción, lanzada el domingo, sintió, como relata a EL FARADIO, “la misma pulsión” que cuando escribió La Mala Hierba, el tema que dio origen al proyecto, y que la llevó a “buscar un resquicio de luz y de esperanza” en una realidad “tan llena de oscuridad y de incertidumbres”. Para ella, la idea central conecta con su propia forma de estar en el mundo: “toda mi militancia tiene que ver con ser parte de bandadas”.
En el plano político y emocional, sitúa la canción en un contexto duro: “ahora mismo es un mundo que asusta bastante”. Habla de la reacción contra el feminismo como una embestida de sectores organizados con poder económico y mediático, y sostiene que el patriarcado se apoya en privilegios y subordinaciones que cualquier cuestionamiento convierte en “diana”. Aun así, reivindica la capacidad de lo colectivo para transformar lo cercano y para sostener una identidad compartida ante causas globales. Reconoce que también hay días en que se cae: “me invento canciones porque digo: ‘voy a ver si me agarro a algo, porque estoy aterrada’”.
CANCIÓN EN BANDADA
Lo que lanzaba el domingo se apoya en otra voces de mujeres cántabras muy conocidas: hablamos de la fuerza que transmite la voz de Marina Iniesta, de una banda tan mencionada fuera de aquí como Repion; la sorpresa y el respeto con que Irene Atienza fusionó la música electrónica y el folk en Casapalma, un proyecto que además bebe de toda un generación que en otros territorios está revitalizando la música popular –con Rodrigo Cuevas como principal exponente-, y está Soltxu, vinculada a proyectos de folk como Saltabardales y Tañedor –que aplica la fusión propia del jazz a tonadas montañesas y otros géneros populares–. Marina le sorprendió con una voz “cristalina” y “bonita”; de Irene destaca que “es sabia cantando” y que tiene “mil voces”; y de Soltxu subraya su potencia: “no necesita micro para cantar”, tuvieron que alejarlo porque “se saltaban todos los indicadores”.
Los versos iniciales, grabados en el Rvbicón, han sido escritos por Marta Peredo, una histórica de las luchas feministas a la que quién más quien menos ha escuchado hablar de cómo era el activismo en nuestra Edad Media reciente, un franquismo oscuro en general, pero sobre todo para las mujeres.
De eso va un poco Bandada, con constantes alusiones a “lo que me cuentan las viejas”, al aprendizaje de que “tras cada derecho” hay una “lucha”, sin perder de vista que no siempre se gana –en realidad, una expresión pequeñita, lo de ganar y perder, cuando de lo que estamos hablando es de mantener legados– y que también están “las que quedaron atrás”. Sin olvidar a las que están por venir.
Se trata, explica Gema, de entender, como activista, que “no todo depende” de una persona, que cada una es “parte de un todo”, y que los derechos y libertades actuales vienen de un “legado” de quienes estuvieron antes. En esa lógica, afirma, lo importante es “cómo sostener esa pulsión”, incluso cuando llegan tiempos difíciles.
Es una canción que, fruto del contacto y el matices que se ha ido revolviendo, está llena de apelaciones al territorio (“en cada semilla hay un bosque”, “te está llamando la tierra”), y que nos lleva enseguida a ese imaginario de las mujeres protectoras, defensoras, que tanto hemos visto en las luchas globales que nos trasladan distintas ONGDs que nos han permitido conocerlas aquí mismo o que, en clave de agenda de estos días, también nos conecta con ese acto de este jueves en Reinosa, organizado por ACPP y Mujeres Teda, con distintas experiencias conectadas al terreno (entre ellas, Yayo Herrero, afincada en Cantabria,y una de las grandes divulgadores de la relación entre mujer, vida y territorio).
En el plano instrumental, Nicolás Rodríguez asume mandolinas, guitarras españolas y acústicas, así como guitarra resonadora. Natxo Miralles firma la batería y las percusiones, mientras que Soltxu se encarga también de las panderetas.
Por otra parte, Pablo Cano ha realizado el bajo, los coros, así como la producción y mezcla en Lallana Estudio. La grabación de baterías y el mastering han corrido a cargo de Javi Escudero en Cubex Estudio. La imagen del lanzamiento está firmada por Rut Zabala, que suma así la autoría visual al trabajo musical sobre el escenario.
DOS CONCIERTOS EN BANDADA
Es una semana muy especial para La Mala Hierba, no sólo porque sea la del 8 de Marzo, con todo lo que eso remueve, sobremanera en tiempos oscuros en los que el odio organizado va desplegando sus dianas –y una de ellas siempre son las mujeres-, sino porque además pondrá de largo todo su disco en dos conciertos casi seguidos.
La primera cita será el viernes 6 de marzo a las 20:00 horas en el Centro Cultural Ramón Pelayo, en Solares, dentro del ciclo ‘Fusionarte’, impulsado por el Ayuntamiento de Medio Cudeyo. La propuesta lleva por título ‘Embandada’ e incluirá un repertorio especial “lleno de aves cantoras y viajeras”, según ha avanzado la formación.
El concierto contará con la participación de Natxo Miralles y Rut Zabala. Además de firmar la imagen del proyecto, Zabala forma parte de la formación que actuará el viernes como violinista, reforzando así su doble implicación artística en esta nueva etapa del grupo.
Al día siguiente, el sábado 7 de marzo a las 21:00 horas, parte de la formación regresará a los escenarios en formato más reducido. Nico y su compañero actuarán “mano a mano” en el Bar Bolero, en la calle San Celedonio de Santander, en una velada planteada para “ir jaleando los ánimos de cara al 8M y pasar un buen rato”.
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