El teatro recupera la memoria de mujeres silenciadas: “Las vidas que se cuentan dejan de ser biografías ajenas”
Este fin de semana el Palacio de Festivales acoge el estreno de Las sombras de Catalina Bárcena, una obra escrita por María José Debén y dirigida por Román Calleja que recupera la figura de una de las grandes actrices del teatro español del siglo XX. La pieza, protagonizada por Miriam Díaz-Aroca, reconstruye la vida de la intérprete desde un camerino en el que, horas antes de volver a escena tras el exilio, dialoga con los recuerdos y las “sombras” de personajes que marcaron su carrera. La propuesta parte precisamente de esa pregunta: cómo pudo quedar relegada una actriz que estrenó obras de Federico García Lorca, tuvo proyección internacional y fue una figura central en la renovación del teatro de su tiempo, pero cuya memoria quedó durante décadas en segundo plano.
No es el único caso que esta semana devuelve a la vida, a través del teatro, a mujeres vinculadas de algún modo con Cantabria. Este sábado el Teatro Barakaldo acoge la representación de Leonora, el texto del dramaturgo Alberto Conejero interpretado por Natalia Huarte, un acercamiento poético a la figura de la artista surrealista Leonora Carrington. La obra se adentra en la imaginación, la rebeldía y la resistencia de la creadora, pero también recuerda un episodio especialmente ligado a Santander: su internamiento forzoso en el sanatorio del doctor Morales durante la Guerra Civil, una experiencia traumática que la propia Carrington narró después en Memorias de abajo y que forma parte del trasfondo histórico y simbólico que inspira esta propuesta escénica.
Se nos acumulan las citas en esa clave esta semana, que conmemoramos el 8 de Marzo, el Día Internacional de la Mujer,con una agenda cada vez más descentralizada en la que afloran muchas iniciativas, muchas en clave cultural y muchas en clave teatral.
Un par de ejemplos:
Otra de las propuestas que se suman a esta recuperación de memoria desde el teatro es Haciendo Histeria, un podcast teatral en directo impulsado por El Tejo Producciones que mezcla humor, historia y divulgación para revisar el papel de las mujeres a lo largo del tiempo. Con texto de Carlos Troyano y dirección de Anabel Díez, el espectáculo se plantea como una conversación escénica a tres voces —interpretada por Eva Barón, Lúcia de Lys y Belén Galarza— que recorre distintas épocas recordando a mujeres que fueron etiquetadas como “histéricas” simplemente por pensar diferente o reclamar su espacio. La propuesta, dinámica y participativa, transforma ese término utilizado durante siglos para desacreditar a las mujeres en una herramienta de reflexión colectiva sobre la memoria y la igualdad.
La propuesta recorrerá varios municipios de Cantabria durante el fin de semana: el viernes 6 a las 20.30 horas en el Auditorio Bajo Deva de Val de San Vicente; el sábado 7 a las 19.00 horas en el Centro del Espolón de Comillas; y el domingo 8 con doble cita, a las 13.00 horas en el Auditorio de San Felices de Buelna y a las 18.30 horas en la Casa de Cultura de Puente San Miguel.
También desde el ámbito del teatro aficionado surgen propuestas que combinan escena y compromiso social. Es el caso de la Agrupación Escénica Unos Cuantos, grupo teatral de Santander que el próximo sábado 7 de marzo a las 19.00 horas representará en la Asociación Cultural y Deportiva de Escobedo (Camargo) la obra Tres mujeres, escrita y dirigida por Ramón Q.
La pieza sitúa la acción en una ciudad devastada tras una “Gran Crisis” y la aparición del “Bicho”, donde dos mujeres sobreviven en los márgenes de la sociedad: una, Mayor, enferma pero de férrea voluntad, que duerme en los soportales tras una vida marcada por el trabajo y las penurias; y otra, Madura, que vive en un albergue mientras lidia con un trauma que le ha provocado la pérdida de memoria. La llegada de una tercera mujer, Joven, decidida y en busca de oportunidades, desencadena un diálogo entre ellas cargado de confidencias, tensiones, esperanzas y desilusiones, hasta que la dureza de la realidad social en la que viven termina imponiéndose.
Lo que conecta todas estas propuestas no es solo el teatro, sino la voluntad de devolver presencia a mujeres que han sido silenciadas, distorsionadas o simplemente relegadas a los márgenes del relato.
En todos los casos, el escenario funciona como un lugar de reparación simbólica. El teatro permite volver a escuchar voces que fueron interrumpidas, incomprendidas o invisibilizadas. Y lo hace además desde lugares muy distintos —el gran escenario institucional, el circuito cultural, el humor escénico o el teatro aficionado— recordando que la memoria no es solo una cuestión académica o histórica, sino también una experiencia emocional y colectiva.
CONSTRUTENDO UNA GENEALOGÍA FEMINISTA
La educadora y experta en coeducación en igualdad, además de creadora feminista, a través de la música con su proyecto La Mala Hierba, Gema Martínez destaca la importancia de la representación femenina en la cultura y el arte, especialmente en un contexto en el que el movimiento feminista ha abierto nuevos espacios para que se cuenten historias protagonizadas por mujeres. “Se está dando espacio a que se narren vidas de mujeres que dejaron un legado importante y que, por muchas razones históricas, sociales y culturales, no habían sido reconocidas ni valoradas en la justa medida de lo que aportaron a la sociedad”.
De la tierra al cielo: La Mala Hierba alza el vuelo en Bandada
En ese sentido, subraya la necesidad de construir lo que el feminismo denomina una genealogía feminista, es decir, recuperar referentes que han quedado fuera del relato tradicional. “Lo que nos han contado como historia universal o cultura universal estaba carente de una parte muy importante de esa historia”, explica, recordando que durante mucho tiempo el relato dominante ha estado marcado por una voz hegemónica masculina, blanca y con acceso a privilegios.
Martínez advierte, no obstante, de que no basta con que haya mujeres protagonistas si las historias no se cuentan desde una verdadera perspectiva de género. Además, pone en valor el papel del teatro como espacio privilegiado para transmitir estas experiencias: “El teatro es algo vivo, una voz directa que te habla”, afirma, destacando la capacidad de la escena para generar empatía y una conexión humana especialmente poderosa.
«LO QUE PERTENECE A TODOS»
En esa misma línea se sitúa la reflexión del autor teatral Carlos Troyano, vinculado a El Tejo Producciones, que reivindica el teatro como un espacio colectivo donde las historias dejan de pertenecer solo a quienes las escriben o las interpretan para convertirse en patrimonio común. “Siempre me gusta recordar que la palabra público procede del latín populus, es decir, pueblo, y que su significado original es precisamente ese: lo que pertenece a todos”, señala. Para Troyano, ahí reside el verdadero sentido de subirse a un escenario: en el momento en que el teatro sucede de verdad, cuando la palabra encuentra su lugar y la emoción se abre paso entre la gente, las historias cambian de dueño. “Las palabras ya no son del actor que las pronuncia ni del autor que las escribió. Las vidas que se cuentan dejan de ser biografías ajenas y comienzan a respirarse como propias”, explica. Y es entonces, añade, cuando se produce “el milagro más hermoso del teatro”: que lo que parecía pertenecer a otros pasa, en un instante, a formar parte de quien lo escucha para siempre.
La mujer que ayudó a preservar el legado de Lorca ve reparada la deuda con su historia
Esa mirada sobre el teatro como espacio de memoria también atraviesa el trabajo del autor Carlos Troyano, de El Tejo Producciones, que en otras obras ha explorado precisamente la recuperación de voces femeninas relegadas por la historia. Es el caso de El jardín de las posibilidades, una propuesta escénica que pone en primer plano a Emilia Llanos, una mujer que amó a Lorca y que fue clave para que no se perdiera su legado en los años oscuros. En ella, Troyano plantea el teatro como un lugar donde esas biografías pueden volver a ser contadas desde otra perspectiva, lejos del silencio o de los estereotipos que las acompañaron durante décadas.
CONSEGUIR QUE NO SEA UNA MODA
María Vidal es actriz y directora de la compañía cántabra Ábrego Teatro, un proyecto de teatro independiente fundado en Cantabria y dirigido junto al dramaturgo y director Pati Domenech. La compañía desarrolla desde hace más de dos décadas una línea de trabajo centrada en el teatro social, la memoria y las historias protagonizadas por mujeres. Entre sus iniciativas destaca el ciclo “Mujeres que cuentan”, dedicado a visibilizar a creadoras escénicas.

Una escena de ‘La novia del viento’, de Ábrego Teatro, que recrea el paso de Leonora Carrington por Santander
Dentro de esa trayectoria, Vidal interpretó a la artista surrealista Leonora Carrington en el espectáculo La novia del viento, estrenado en 2016 por Ábrego Teatro
María Vidal recuerda que el espectáculo sobre Leonora Carrington nació con la intención de rescatar la figura de una creadora fundamental que durante mucho tiempo permaneció invisibilizada. “Estamos muy satisfechos del trabajo, no tanto por lo que hicimos como por haber puesto en relevancia a alguien tan importante a todos los niveles, como mujer y como artista”.
La actriz sitúa este trabajo dentro del compromiso que la compañía Ábrego mantiene con las historias de mujeres desde sus inicios. “Nuestro primer espectáculo fue Mujeres fraguando sueños, en el año 2000, cuando todavía no se hablaba de nada de esto”, explica. Aquella obra abordaba la violencia contra las mujeres desde un enfoque poético y surgió tras una investigación profunda que, sin pretensiones comerciales, terminó recorriendo numerosos pueblos de España y abrió la puerta a la proyección internacional de la compañía.
Vidal reivindica además un camino propio dentro del teatro independiente y advierte del riesgo de convertir los temas de mujer en una simple tendencia. “Ahora parece que es lo que tiene tirón y eso me da un poco de miedo”, afirma. Por eso defiende seguir abordando estas cuestiones con honestidad artística y desde diferentes perspectivas, sin responder a modas ni a encargos que intenten encasillar los relatos sobre las mujeres en fórmulas repetidas.
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