Yo no he sido
Para ser político, hay que graduarse en escurrir el bulto.
Además de preocuparse mucho de blindarse ante cualquier responsabilidad por los desmanes que suelen cometer.
A mediados del próximo mes de mayo se cumplirán cuatro años del suicidio de dos hermanas septuagenarias, vecinas de la calle Burgos de Santander.
¿El motivo?
La orden de desahucio que las amenazaba con dejarlas en la p… calle, sin alternativa habitacional.
Pero ¿saben qué?
El desahucio se había paralizado, precisamente por las circunstancias descritas de no contar con una alternativa de alojamiento para las dos ancianas.
¿Qué ocurrió?
Pues que nadie en el Ayuntamiento de Santander comunicó el hecho.
Ni los servicios sociales, ni la alcaldesa, ni el concejal Lavín, que era el responsable del área en cuestión.
Se limitó a decir: “Hemos llegado tarde”.
Como quien pierde el bus.
¿Culpables? Nadie.
¿Responsables? Tampoco.
Al susodicho Lavín se le mueve de Asuntos Sociales, donde demostró ser un inútil y su negligencia dañina, y se le encarga otro menester en donde sea más difícil matar a alguien.
Pero en el Ayuntamiento de Santander “los Lavines” crecen como setas.
Hace unos días se derrumbó la pasarela de madera de El Bocal.
El resultado trágico es de sobra conocido.
Al lugar de los hechos acudieron la presidenta Buruaga, la alcaldesa Gema Igual y el responsable del departamento de Costas.
La alcaldesa se ha apresurado a decir “yo no he sido”, incluso antes de que se lo hubieran preguntado.
Con lo que blanco y en botella.
Excusatio non petita, accusatio manifesta.
Y claro, buscando escapatoria, resulta que aparece una llamada al 112 el día anterior avisando del peligro existente.
Y resulta también que quien al parecer recogió el supuesto aviso no lo transmitió.
Y a ese recogedor de avisos (al parecer policía) se le abre expediente y se le carga con la culpa.
Caso cerrado.
“Ya os dije que yo no había sido”.
Veamos. Creyéndonos la historia del aviso aparecido, hagámonos una pregunta:
¿El accidente pudiera haber ocurrido una semana antes?
El hecho del derrumbe es totalmente independiente de si el día anterior hubo o no una llamada avisando del peligro.
¿Acaso los ciudadanos son los que tienen que estar pendientes de lo que corresponde a la administración?
En tal caso, ¿de quién sería la responsabilidad culposa del accidente?
Pues, en mi opinión, respondiendo a estas preguntas se encuentra al responsable de la tragedia.
Porque lo del aviso supuestamente realizado la noche anterior no deja de ser una anécdota dentro del cúmulo de negligencias y dejadez que impera en todos los rincones del funcionamiento del Ayuntamiento de Santander.
Y no es de recibo que se busque un chivo expiatorio en un funcionario que, independientemente de que sea un inútil, no es responsable de años de descuido y de la inoperancia general imperante bajo el mando de la alcaldesa Gema Igual.
Esta vez no ha sido culpa del concejal Lavín.
Esta vez han sido otros los que han llegado tarde.
Y, nuevamente, el resultado es que personas mueren.
Se está convirtiendo en una costumbre allí donde gobierna el PP. Olvidan cumplir con su trabajo y no pasa nada.
Total, los que mueren son los hijos de otros.
Y todo en un ayuntamiento en el que se impide crear protocolos de actuación que eviten desahucios y hagan frente a las calamidades que ocasionan.
Y, a la vista está, tampoco existen protocolos que actúen con previsión y prevención de accidentes en lugares donde se sabe que la afluencia de lugareños y turistas es alta.
Muchos de esos turistas alojados en apartamentos en comunidades de vecinos, gracias a la manga ancha con la concesión de licencias que otorga la alcaldesa Gema Igual, a quien no le importan los perjuicios ocasionados a los vecinos.
¿Saben esos turistas el peligro que corren al venir a Santander? ¿Saben que, en caso de no despeñarse desde cualquier pasarela sin mantenimiento y en mal estado, no van a poder evitar disfrutar de una magnífica contaminación que ha colocado a Cantabria en los primeros puestos en casos de cáncer de pulmón?
¿Algún partido político de esos que hoy reclaman explicaciones y señalan culpables ha dado la voz de alarma en los últimos dos o tres años denunciando el deterioro de las pasarelas?
Claro está que no es un problema exclusivo de Santander.
En Torrelavega, por ejemplo, en las últimas semanas el Ayuntamiento ha rechazado las iniciativas de implantar un protocolo que haga frente a la emergencia habitacional, así como crear una oficina municipal de vivienda.
Y lo curioso es que en Cantabria sigue funcionando el no hacer nada. Curioso y triste.
De eso se valen unos políticos verdaderamente ineptos, sea en el ámbito que sea.
Sería bueno dar voz a los padres de los jóvenes fallecidos.
Aunque, si le preguntan a la alcaldesa sobre quién es la persona responsable de la muerte de su hijo, tengo claro lo que responderá.
Yo no he sido.
Y puede que no haya sido solo ella.