Las quejas por los fallos en las comunicaciones de la Policía Local de Santander se repiten desde hace casi una década
La hemeroteca de los últimos años en Cantabria refleja que las críticas al funcionamiento de los sistemas de comunicación de la Policía Local de Santander no son recientes, sino que se repiten al menos desde 2018 y han sido planteadas de forma reiterada por distintos sindicatos del cuerpo a una de cuyas agentes se quiere responsabilizar ahora de forma individual por la gestión de la llamada del 112 en la que se avisaba del mal estado de la pasarela de El Bocal, uno de los restos de la frustrada senda costera, antes de que su colapso causara la muerte a seis jóvenes la semana pasada.
Las denuncias se centraban precisamente en el funcionamiento de las emisoras de radio que utilizan los agentes para comunicarse entre patrullas y con el centro de coordinación.
Uno de los precedentes más claros se sitúa en 2018. Ese año, varias organizaciones sindicales del Ayuntamiento de Santander reclamaron soluciones ante el mal funcionamiento del sistema de radio utilizado por los servicios de emergencia municipales. En un comunicado conjunto, sindicatos como la Unión Sindical Obrera (USO) denunciaron que las emisoras empleadas por Policía Local, Bomberos y Protección Civil seguían registrando fallos desde la implantación del nuevo sistema de comunicaciones, adjudicado en 2016 a una unión temporal de empresas tecnológicas.
Según explicaron entonces los representantes sindicales, el problema se arrastraba desde la puesta en marcha del sistema sin que el Ayuntamiento hubiera conseguido resolverlo de forma definitiva. En este sentido, advertían de que los fallos generaban dificultades operativas en los servicios de emergencia municipales, que dependen de la coordinación constante entre unidades desplegadas en la ciudad.
Las quejas reaparecieron años después. En 2022, varios sindicatos de la Policía Local volvieron a denunciar públicamente que las emisoras del cuerpo continuaban sin funcionar correctamente. Las organizaciones UGT, CCOO, APLB-USO y SIEP señalaron entonces que el problema llevaba ya seis años sin resolverse.
Los representantes sindicales alertaron de que, en determinadas intervenciones, los agentes podían quedarse sin comunicación con el centro de coordinación o con otras patrullas. Según trasladaron en aquel momento, esta situación podía suponer un riesgo añadido en actuaciones policiales complejas, como agresiones, peleas o intervenciones que requieren apoyo inmediato de otras unidades.
Además, los sindicatos subrayaron que la situación resultaba especialmente preocupante en periodos de mayor actividad policial. En este sentido, explicaron que durante campañas como la Navidad o durante determinadas celebraciones festivas el número de incidencias puede incrementarse de forma notable. En esos momentos, advertían, el volumen de trabajo policial puede aumentar en torno a un 40 %, lo que hace aún más necesaria una comunicación fluida entre las patrullas desplegadas en la ciudad.
El problema alcanzó uno de sus episodios más visibles en mayo de 2023. Ese mes, los fallos en las emisoras obligaron a retirar patrullas de la calle. Según explicó el sindicato Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) a la agencia Europa Press, durante una jornada concreta se produjo una situación de “transmisión nula” en las radios de la Policía Local.
Esta circunstancia impedía a los agentes comunicarse con normalidad entre ellos o con el centro de coordinación. Ante la imposibilidad de garantizar la comunicación entre los vehículos policiales y la central operativa, un mando decidió enviar los coches patrulla de vuelta a base por razones de seguridad.
Los representantes sindicales recordaron entonces que la Policía Local llevaba ya siete años denunciando el mal funcionamiento de las emisoras. Sin embargo, la retirada de patrullas de la calle por ese motivo era una medida que no se había producido hasta ese momento de forma tan explícita.
Ese mismo mes, el conflicto se intensificó cuando varios sindicatos advirtieron de que los agentes podían llegar a negarse a patrullar si no se resolvían los problemas de comunicación. Según informaron distintos medios regionales, los representantes policiales consideraban que salir a la calle sin un sistema de radio fiable suponía un riesgo tanto para la seguridad de los propios agentes como para la de la ciudadanía.
Las críticas sobre los medios materiales del cuerpo han seguido apareciendo posteriormente. En 2025, varios sindicatos de la Policía Local denunciaron una situación que calificaron de “crítica”, señalando un conjunto de problemas estructurales que incluían falta de efectivos, carencias materiales y un modelo de gestión que, a su juicio, no garantizaba una cobertura adecuada del servicio policial en la ciudad.
Ese mismo año, los representantes sindicales anunciaron medidas de presión ante lo que consideraban un “abandono institucional”. Entre las advertencias trasladadas públicamente figuraba la posibilidad de que los agentes dejaran de utilizar teléfonos personales para el servicio, una práctica que en ocasiones se empleaba para suplir las deficiencias de los sistemas oficiales de comunicación.
UN SISTEMA «ARCAICO»
La cuestión ha vuelto a situarse en el debate público en 2026, tras el accidente de la pasarela del Bocal. En los días posteriores al suceso, fuentes policiales citadas por la Cadena SER señalaron que dentro del cuerpo existe preocupación por el funcionamiento del sistema de comunicaciones y por la falta de herramientas tecnológicas modernas para gestionar incidencias.
Según esas fuentes, el sistema utilizado por la Policía Local de Santander es considerado “arcaico”. Además, apuntaban que la ausencia de protocolos o herramientas informáticas avanzadas puede favorecer errores humanos en la gestión de avisos procedentes del Servicio de Emergencias 112.
En ese contexto también trascendió que el Ayuntamiento había preparado en 2025 un contrato para probar un programa informático de gestión de incidencias policiales denominado Vinfopol. Este sistema permitiría registrar automáticamente las llamadas recibidas y realizar un seguimiento de cada aviso hasta su resolución.
Sin embargo, según informó la Cadena SER, los mandos policiales decidieron finalmente rechazar la implantación de ese programa, que ya utilizan otras policías locales en distintas ciudades españolas.
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