Unas flores para la ‘brujita blanca’

Merche fue asesinada, presuntamente, a manos de su pareja. Ya llevaba varios años viviendo en Pedreña, y algunas de sus amistades han querido hablar de la mujer que nos ha dejado
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A veces, en la vida, te encuentras miradas que pueden helarte la sangre. Por la profundidad que tienen y que puedes palpar. Porque te reconoces en ellas. Miradas de quien acaba de perder, sin previo aviso y en terribles circunstancias, a una persona muy querida.

Pedreña acaba de perder a una vecina y eso siempre se atraganta, más en un caso de violencia machista. La concentración del pasado lunes en el Ayuntamiento de Marina de Cudeyo estuvo llena de esas miradas de gente que no se cree que esté allí en ese momento y que su amiga ya no esté.

Daniela es una de las personas que forma parte del Espacio Jándala de Pedreña, situado junto al portal donde vivía Merche. Y Merche es de las primeras cosas que le llegaban cada día. De los primeros sonidos, su voz.

Su amistad fue breve, el año que lleva el Espacio Jándala tratando de alegrar a quien llega a este lugar pegado a la Bahía. Pero se entendieron muy bien. Debía ser la norma tratándose de Merche.

Daniela acudió al Ayuntamiento con un ramo de flores. Pero la idea era depositarlo después en la puerta del portal donde vivía Merche. Una nota de color que homenajeaba a una persona que ayudaba a colorear otras vidas.

Aunque la semana ha traído como nota negativa que las flores, velas y carteles que se han colocado para homenajear a Merche han sido arrancados y tirados dos veces. Debe haber alguien a quien le molesta que se tenga un detalle con una mujer asesinada.

Alex tuvo que venir desde más lejos. Conoció a Merche en la madrileña Collado Villalba hace unos 12 años, y ahora vive en Burgos. Su amistad tiene todo que ver con vivir la vida y atesorar muchos buenos momentos. Se conocieron tomando el aperitivo y eso es algo que siguieron haciendo juntos muchas veces. En esa primera ocasión, Alex andaba con ciertos nervios porque tenía una entrevista de trabajo, y el aperitivo se les alargó hasta la noche.

Dice que Merche era una persona muy especial, aunque no todo el mundo fuera capaz de verlo. Y la ve así por ser alguien con una sensibilidad fuera de lo común y una forma de ser que la distinguía de los demás. Algo que descubrió gracias a muchas conversaciones de aperitivo, de comida o de cena, o compartiendo paseos con su mascota. De hecho, Alex se ha hecho cargo de la perra de Merche.

Tanto Daniela como Alex revelan que Merche no quería seguir viviendo en Madrid, que le apetecía estar cerca del mar y en el norte. Pedreña fue el lugar elegido en el que consiguió establecerse y cumplir con sus aspiraciones. Un lugar donde logró ser feliz, a pesar de los sinsabores que la vida le trajo.

Estas dos amistades también destacan el lado más misterioso de Merche, el relacionado con el tarot, el echar las cartas. Tanto es así que ella misma se denominaba como una especie de ‘brujita blanca’, siempre interesada en estos temas y en investigar más sobre ellos.

Pero lo que más destacan es la empatía y el empeño de Merche en pasárselo bien. Mirando siempre hacia el lado más amable de la vida. El Espacio Jándala fue de gran ayuda para que consiguiera eso también en Marina de Cudeyo. Y a través de la música también lo conseguía, porque lo que suene sonar en el Jándala es lo que pega con los gustos de Merche. Cosas que animen a bailar o que lleven a pensar en la época de la movida madrileña.

La playlist de Merche

Alex, aunque parezca una contradicción, la define como una mujer muy educada, pero con un deje macarra en su comportamiento. En realidad, se puede tener ese arranque que puede parecer vulgar, muy de calle, de barrio, sin faltar el respeto a nadie. Para él ella era como su madrina, y hasta bromeaban con eso habitualmente. La diferencia de edad entre ambos no es algo que deba ser impedimento para tener una amistad revestida con la máxima confianza. Eso es lo que tenían, aún cuando vivieron distanciados.

Su amiga en Pedreña dice que a Merche le gustaba arreglarse. No siempre quería pasar desapercibida, sino tener un estilo propio que quería dejar marcado y que formaba parte de su personalidad.

Daniela y Alex subrayan también de Merche que era una persona viajada, acostumbrada a ver mundo. De hecho, siendo joven, en los años 80, estuvo viviendo en Londres, que era una de las puertas de salida que más utilizaban los españoles para probar experiencias fuera del país. Y haber viajado, claro, también hace que fuera una persona con muchas historias que contar.

La generosidad era otra de sus señas de identidad. Daniela también es una persona mucho más joven que Merche, y para ella eso tampoco fue un obstáculo. Es madre, y recuerda que Merche acostumbraba a hacerle regalos para su hija, por ser una personita que también formaba parte de su vida y con la que se encontraba muy a gusto, y por eso quería tener esos detalles.

Por todas estas cosas que aportaba, sus amistades no se creen todavía que Merche ya no esté. Pero siempre les quedará haber compartido una parte del camino de una persona tan espontánea, generosa, vivaz y divertida como ella.

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