CARTA (muy personal) A NETANYAHU

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A la rata mayor:

He estado pensando muy seriamente si después de dos años y medio, (sin contar los 77 anteriores) merece la pena desahogarse en público contra el máximo representante de las porquerizas internacionales: usted.

Me han dicho que como no quieres oír que se meten contigo, has emitido una fatwa contra todas las que se atrevan. Así que, mira por dónde, aunque sólo sea por llevarte la contraria, aquí me tienes. Me moría de ganas de soltarte un par de cosas a la cara.

Y no porque con mi desahogo vaya a conseguir nada práctico o positivo sino, simplemente, porque… me da la gana.
No puedo evitarlo, pedazo de genocida, pero cada vez que veo tu macabra jeta en los noticieros me vienen a la mente esas, algunas, especies abisales, medio blandas, medio transparentes, ciegas como enormes amebas, pero con garras, moluscoides, no solo viejas, más allá de los años, sino burdas, sebosas, sucias. Un asco. Y es que, sinceramente, tus desdibujados rasgos dan bastante grima. En fin, a lo que vamos, si llegan a tu conocimiento, tómate estos pequeños piropos con filosofía y cómprate un par de cojones.

Y no te extrañes si recibes más mementos como este, asqueroso capullo, porque tu mera existencia es como si una enorme cotorra se nos hubiera cagado en el hombro, una guarrada verdaderamente asquerosa que nos vemos obligados a soportar porque el, literalmente, memo de Trump, ha decidido dejarte sin bragas y con la pilila al aire para que mees y cagues donde te apetezca.

Y lo peor de todo es que, como todos los seres vivos que habitan en el planeta seguro que tú también te reproduces. Fijo que tienes hijos. Los tipos como tú tienen que reproducirse sí o sí, una circunstancia que, desgraciadamente, viene a demostrar que dios no existe porque, si de verdad existiera, se cuidaría muy mucho de alentar la presencia de los escualos como tú.

Porque imagina que la naturaleza no hubiera dado a luz a linajes de monstruos como tú y de alguna manera se truncara su peligrosa existencia… sería quizá el cielo en la tierra y el paraíso se vería obligado a cerrar. Los ángeles se quedarían sin trabajo. La huelga de los espíritus alados se extendería y el orden de las esferas colapsaría. Adiós religiones, adiós Vaticanos.

Si, seguro que tienes hijos. Cuanto más estúpidos y siniestramente agresivos sois tú y los monstruos como tú, más obligados os sentís a continuar con vuestra estirpe. Así que escucha: En nombre de todos mis muertos, de todos los inocentes que por tu culpa han muerto y están muriendo asesinados, espero que a tus hijos los atropelle un camión y se mueran y que los veas agonizar sin poder hacer nada, que los ojos se les salgan de las cuencas chorreando sangre y que sus gritos te martiricen noche tras noche. Y después, cuando llegue el momento, tú también te mueras de una larga enfermedad y con dolor y que yo lo vea. Eso es, sinceramente, lo que hoy te deseo junto con algunas cosas más que prefiero no especificar.
He terminado. Y deja en paz a mi gente, genocida.

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