‘Dislocaciones’ reivindica pensamiento crítico y autonomía ante la imposición tecnológica a las personas mayores

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El verbo “reflexionar” se ha multiplicado hasta el infinito durante los tres días de las jornadas ‘Dislocaciones, retos mayores ante la convulsión tecnológica’. Filósofas, economistas, sociólogas, expertas en Inteligencia Artificial (IA), lingüistas… La Fundación Patronato Europeo de Mayores (PEM) convocaba un foro de diálogo tan profundo como diverso mientras la ciudad de Madrid parecía colapsar por los frenéticos preparativos ante la visita del líder de la Iglesia Católica.

Pero en ‘Dislocaciones’, el encuentro financiado por el Imserso, el ritmo era otro. Seis mesas de conversación en las que, durante hora y media cada una, de dos en dos, las personas expertas convocadas iban desgranando los retos que plantea la aceleración tecnológica a las personas mayores en un tiempo que permitía —en lugar de pasar de puntillas por los temas—, profundizar hasta delinear las estructuras que determinan las brechas tecnológicas, las desigualdades potenciadas, las capacidades de reacción de las personas mayores, las líneas rojas… Luego, dos talleres de diálogo sosegado en los que algunas de las personas participantes —muchas mayores— pergeñaron algunas respuestas a las cientos de preguntas que se abrieron en las sesiones abiertas.

Para abrir los oscuros dilemas que plantea la convulsión tecnológica nombre de primera línea: Virginia Carcedo, Paula Kuffer, Santiago Alba Rico, Eulalia Pérez Sedeña, Irene Lebrusán, María del Carmen Barranco Avilés, Alba Taboada, Txetxu Austin, Feliciano Villar, Idoia Salazar, José Varela Ferrío, María Ángeles Quesada y Carmen Torrijos. Para trabajar en el tiempo del común de los talleres, Ángela Díaz, Andrea Sabio y la propia María Ángeles Quesada.

El resultado, tres intensos días con la participación presencial y digital de unas 420 personas que practicaron la escucha de forma tranquila. Virginia Carcedo desgranó las “dislocaciones” que genera una tecnología que puede ser ayuda o puede ser daño en una sociedad que sigue sin aceptar que todas las personas somos dependientes y que todas deberíamos tener agencia. La ponencia inaugural de la experta de la Fundación ONCE abrió un caudal de pensamiento imparable. Del marco filosófico dibujado por Paula Kuffer y Santiago Alba Rico que apunta a una sociedad “profundamente individualista pero sin individuos” que“radicaliza la soledad y el aislamiento, y despojada de capacidad de acción y de pensamiento” y que ahora está determinada por una “IA que puede hacerlo todo mejor que nosotros, excepto una cosa: morirse. La IA no se muere, y morirse es fundamental (…) porque el capitalismo nos ha prometido la inmortalidad y nos ha dado vejeces largas, difíciles y solitarias”.

Eulalia Pérez Sedeña, del Instituto de Filosofía del CSIC, planteaba una pregunta que pareciera evidente pero que pocas veces nos hacemos: “¿Por qué las soluciones tienen que pasar siempre por la tecnología? Estamos dando soluciones tecnológicas a problemas que son políticos, económicos, sociales…”. La socióloga Irene Lebrusán ponía el foco en el diseño de esas tecnologías que prometen las soluciones a casi todo y recordaba que “si una solución maravillosa no te soluciona nada, el problema no está en la persona que utiliza la herramienta, sino en el diseño de la misma”. Ya lo había planteado Virginia Carcedo, con algo de sorna, al inicio de la jornada: «¿Quién está fuera de lugar, las personas o la tecnología?”.

Carmen Torrijos, lingüista computacional y experta en IA aplicada al lenguaje, recomendaba, casi al final de las jornadas abiertas, pasar de las formaciones funcionales sobre los aparatos o las aplicaciones a informarse críticamente para poder enfrentarse a este momento histórico.

Por ello, Dislocaciones deja varios rastros de preguntas para alimentar ese proceso de pensamiento crítico. Por un lado, ya se pueden ver y/o escuchar en el canal de Youtube de la Fundación PEM y requieren del tiempo de la reflexión ya que suman 11 horas y media de pensamiento, información y propuestas que ayudan a que las personas mayores y las organizaciones que trabajan con o para ellas puedan repensar cómo abordan estas “convulsiones tecnológicas”. Por otro, antes de final de año, Fundación PEM pondrá a disposición del público un libro con los acercamientos, los hilos de reflexión y las preguntas que han surgido de este inmenso cúmulo de herramientas para (re)pensar la intersección y las fricciones entre las promesas tecnológicas de nuestro tiempo y la longevidad.

 


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