Las Peñas #Piélagosentretodos imparten en Renedo una clase de cultura ochentera a pie de calle

Adultos, jóvenes y niños han recordado en unos casos (los primeros) y descubierto en otros (los segundos y terceros) cómo era la vida unos años atrás cuando en la tele únicamente se podían sintonizar dos canales y la programación finalizaba con la carta de ajuste, a través del desfile de los años 80 organizado por el Ayuntamiento de Piélagos con motivo de las Fiestas de San Antonio 2026
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Adultos, jóvenes y niños han recordado en unos casos (los primeros) y descubierto en otros (los segundos y terceros) cómo era la vida unos años atrás cuando en la tele únicamente se podían sintonizar dos canales y la programación finalizaba con la carta de ajuste.

Los peñistas han sido los encargados de explicarnos que en aquel tiempo no muy lejano la música no se escuchaba en Spotify sino en unas cintas de cassette sobre las que se ponían unas pegatinas con nombres como los de Nacha Pop, Radio Futura o Alaska y los Pegamoides (algunos de los grupos del momento), que hoy han vuelto a sonar en las Fiestas de San Antonio 2026 organizadas por el Ayuntamiento de Piélagos.

Al ritmo de canciones como “La chica de ayer”, “Escuela de calor” o “Bailando” han regresado personajes populares de los años 80 que forman parte de la memoria colectiva como la inolvidable Mayra Gómez Kemp, presentadora del concurso televisivo ‘Un, dos, tres’, sus azafatas, “las tacañonas” o la “Ruperta”, aquella calabaza naranja que compartió protagonismo con “Naranjito”, la mascota del Mundial de fútbol organizado por España en 1982.

Tampoco ha faltado a la cita con el desfile de los años 80, Eva Nasarre, aquella monitora de aerobic que, mucho antes de la irrupción de los gimnasios y los entrenamientos en nuestras vidas, nos enseñó a realizar ejercicio, a través de su programa “Puesta a punto”.

En aquella tele, hoy inimaginable, sin canales de pago ni programación 24 horas, éramos muchos los que esperábamos impacientes para ver la “Bola de cristal” y aprender con la “Bruja avería”; pero también “Fama”, aquella serie semanal, en la que una profesora enseñó a varias generaciones que no sólo que la fama cuesta sino que se paga con sudor.

La cultura ochentera no podría entenderse sin los Cazafantasmas, uno de los grandes taquillazos de la década, pero tampoco sin Los Pitufos y sin aquel videojuego llamado Pac Man que permitió a muchos jóvenes hoy cincuentones disfrutar cuando las consolas todavía no eran un regalo habitual por la Primera Comunión.

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