El Astillero acoge Ladrones de fuego, un documental sobre los incendios forestales desde el abandono rural y la gestión del monte

El documental de Francisco José Vaquero Robustillo se proyectará este viernes, a las 19:00 horas, en el Centro Cívico Leonardo Torres Quevedo. La sesión, organizada por Metáfora Visual, Espacio Abierto y Son Gigantes—plataforma vecinal surgida en defensa del territorio frente a los proyectos de polígonos eólicos industriales y sus infraestructuras asociadas—, incluirá una presentación y un coloquio posterior con el director. El evento funcionará con taquilla inversa
Tiempo de lectura: 4 min

Hay incendios que comienzan mucho antes de la primera llama. Empiezan cuando se cierra un camino, desaparece un rebaño y el monte pierde las manos que sabían cuidarlo. En ese tiempo casi invisible, sitúa su mirada Ladrones de fuego, la nueva película documental del director y productor audiovisual Francisco José Vaquero Robustillo.

Producida por Metáfora Visual, Ladrones de fuego nació al escuchar a habitantes de territorios afectados por los incendios forestales en 2025. El proyecto que el equipo estaba preparando quedó en suspenso y la cámara se desplazó hacia los lugares donde el fuego dejaba su herida. La película reúne testimonios de personas afectadas, bomberos forestales y voces vinculadas al campo, los montes y la biología, y amplía la mirada del incendio hacia la gestión del territorio y las propuestas para cuidar los ecosistemas y sostener la vida rural.

El resultado atraviesa buena parte de la geografía española. La parte vinculada a los incendios se rodó en Palencia, León, Zamora, Ourense y Cáceres; las experiencias de gestión y prevención llevaron después al equipo hasta Álava, Soria, Navarra y Tarragona. La película desplaza así la mirada del momento espectacular de las llamas hacia aquello que sucede durante el resto del año: cómo se gestiona el monte, quién permanece en él y qué conocimientos desaparecen cuando un territorio pierde población y actividad.

El título, Ladrones de fuego, deja deliberadamente una pregunta abierta. Vaquero prefiere que sea el público quien decida quiénes son esos «ladrones». La imagen remite al mito de Prometeo y lo invierte: si Prometeo robó el fuego a los dioses para entregárselo a los seres humanos, la película pregunta quién se lo ha arrebatado hoy al mundo rural.

Durante siglos, el fuego formó parte de la relación de las comunidades rurales con el territorio. Vaquero sostiene que «desde hace unas décadas el fuego se ha prohibido, se ha demonizado» y que una herramienta también empleada para manejar el paisaje ha terminado asociándose casi exclusivamente a su dimensión destructiva.

Ladrones de fuego no se limita al diagnóstico. Entre las respuestas que recoge aparecen la gestión forestal, la introducción de ganado de forma consciente y bien gestionada y políticas que permitan sostener la vida en los pueblos. «Cada territorio, cada lugar, cada ecosistema necesita de un ganado diferente y una forma de gestionar diferente», señala Vaquero. La película reivindica así algo aparentemente sencillo: que la prevención se construye durante todo el año y que no existe una única receta válida para todos los paisajes.

Uno de los hilos centrales del documental es el trabajo de los bomberos forestales. Sus testimonios desplazan la mirada desde el verano hacia los meses en que el incendio todavía puede prevenirse. También acercan al público a las distintas condiciones laborales del colectivo, al riesgo y a la exigencia profesional de quienes intervienen cuando la emergencia ya ha desbordado el paisaje. Vaquero considera difícilmente aceptable que quienes «se juegan la vida por defender un patrimonio natural, cultural, social e histórico» trabajen, en algunos territorios, en condiciones que califica de «nefastas». El rodaje le hizo valorar también «la importancia de las personas como agricultores y ganaderos que, aun no siendo bomberos forestales, dan su vida —en ciertos momentos de forma literal— por defender los pueblos y los montes que son de todos».

La proyección en El Astillero permitirá continuar esa conversación con el director después de la película. Vaquero, fundador de Metáfora Visual y director de Ganado o desierto y Vidas irrenovables, insiste también en la interdependencia entre el mundo rural y el urbano y en la necesidad de entender el cuidado del territorio como una responsabilidad compartida. «Esto solo se puede revertir con la colaboración de todos», afirma, apelando al bien común y al respeto y cuidado de los recursos naturales.

La conversación saldrá de la sala dos días después. El domingo 2 de agosto, desde las 12:00 horas, la Finca de Rosequillo, en Villaescusa, acogerá la Romería Son Gigantes: una jornada de música, propuestas infantiles, artesanía y producción local que convertirá la defensa del territorio en encuentro y celebración. Primero, la pantalla para comprender lo que sucede cuando el paisaje deja de cuidarse; después, la romería para recordar que un territorio también se sostiene cuando quienes lo habitan se reúnen.

Mostrar comentarios [0]

Comentar

  • Este espacio es para opinar sobre las noticias y artículos de El Faradio, para comentar, enriquecer y aportar claves para su análisis.
  • No es un espacio para el insulto y la confrontación.
  • El espacio y el tiempo de nuestros lectores son limitados. Respetáis a todos si tratáis de ser concisos y directos.
  • No es el lugar desde donde difundir publicidad ni noticias. Si tienes una historia o rumor que quieras que contrastemos, contacta con el autor de las informaciones por Twitter o envíanos un correo a info@emmedios.com, y nosotros lo verificaremos para poder publicarlo.