Manel Esclusa inaugura en 2026 el escaparate de La Caverna de la Luz
El fotógrafo presenta una imagen de una planta del camino como si fuera un retrato: aislada por el barrido de una linterna en medio de la noche, arrancada por un instante de la oscuridad durante uno de sus paseos nocturnos por el entorno inmediato de su casa.
Realizada con un smartphone, la imagen asume sin complejos su condición contemporánea y cotidiana, pero la trasciende. La luz artificial no solo revela la forma vegetal, sino que la convierte en presencia, en sujeto, estableciendo un diálogo íntimo entre quien mira y aquello que es mirado.
En ese gesto sencillo —iluminar una planta anónima— se condensa una reflexión más amplia sobre nuestras preocupaciones vitales y nuestra relación con el mundo. La noche, cargada de temor y misterio. El contacto con la existencia en bruto, primitiva. Mientras que la luz se manifiesta como un acto de reconocimiento y de cuidado.
Hay en la imagen una inclinación ante la belleza humilde, casi un acto de reverencia: ante el milagro cotidiano de la luz, ante el milagro del amanecer que se intuye, incluso cuando todavía domina la oscuridad.
La fotografía se convierte así en un espacio de preguntas esenciales: quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. En la fragilidad de la planta iluminada se refleja nuestra propia vulnerabilidad; en su resistencia silenciosa, nuestra capacidad de permanecer. El retrato no sólo habla de un fragmento del paisaje, sino de una búsqueda interior, de ese vínculo profundo entre el ser humano y su entorno más cercano, donde lo íntimo y lo universal se encuentran bajo un mismo haz de luz.
El fotógrafo
Manel Esclusa (Vic, 1952) es un reconocido fotógrafo, considerado uno de los creadores más representativos de la fotografía contemporánea en Cataluña, que ha desarrollado una obra, caracterizada especialmente por el uso de la luz en espacios oscuros y marcada por el tono introspectivo y reflexivo que expresan sus imágenes.
Descubrió la fotografía con tan solo ocho años, en el laboratorio fotográfico que tenía su padre, también fotógrafo y gran aficionado a la espeleología. Los fines de semana solía ir con él a las expediciones que hacía al interior de las cuevas, donde se adentraba y con su linterna jugaba con las luces y sombras.
Aunque estudió maestría industrial, trabaja en el mundo de la fotografía desde 1966. En 1973 le conceden una Beca de Fotografía de la Dotación de Arte Castellbach y asiste a los Stages Internationaux de la Photographie de Arles (Francia), donde tiene como profesores a fotógrafos como: A. Adams, N. White, A. Trees, E. Dieuzaide, D. Brihat y L.Clergue.
Funda, junto con Pere Formiguera, Rafael Navarro y Joan Fontcuberta, el grupo Alabern, que reivindica la fotografía como arte.
Tal y como nos cuenta Joan Bufill en el libro de la colección Photobolsillo dedicado a Manel Esclusa:
La noche es el escenario de la mayor parte de la obra de Manel Esclusa. La suya es una noche temporal, que tiende a la abstracción. A menudo es una noche urbana y despoblada, iluminada, una noche casi líquida y etérea donde todavía se reconocen cosas sólidas y donde es posible vislumbrar la aparición luminosa o incluso sombría. Y sobre todo es una noche donde el tiempo se hace visible.
En su obra fotográfica predomina la visión abstracta y mística, donde el componente humano se expresa sin que en la imagen aparezcan personas, y que además es una obra experimental, precursora, muy influyente en autores importantes y totalmente independientes de las modas fotográficas, artísticas y estéticas.
Suele expresarse mediante series. La naturaleza onírica, poética y fantasmal con que se suele identificar su trabajo tiene que ver con el carácter reflexivo e introspectivo que presentan sus imágenes. Algunas de sus series más conocidas son Gits y Ahucs (1970-1974), Venezia (1979), Sil·lepsis (1979-1981), Naus (1983-1996), Urbs de nit (1984-2015), Aquariana (1986-1989) y Aiguallum (2000). Sin dejar de lado sus últimos proyectos como son La pell efímera (2009-2015) y Societat Anònima (2012-2014).Y la última, Lluna d’aigua (2020-21).
Es coordinador del Postgrado en Fotografía y diseño editorial de la Escola EINA de Barcelona.
En 2024 ha expuesto en el Centro Niemeyer de Avilés una extensa retrospectiva, comisariada por Laura Terré, con el título «Luz que se esconde», que abarca sus 50 años de trayectoria como fotógrafo.