¿Hay alguien al volante en el Ayuntamiento de Cartes?
La alcaldesa de Cartes, la socialista de siglas Lorena Cueto, parece haberse lanzado en tromba a por los votantes de Vox en su pueblo. No encontramos otra explicación. La regidora ha sobredimensionado (cada cual tiene sus entornos) la opinión de una minoría ruidosa que se ha movido entre la desinformación, la sobreexcitación, el miedo y el caldo de cultivo para el odio más puro y el racismo más crudo. Ya no parece funcionar aquello de que fuera una torpeza dialéctica llamar “castigo” a un centro de menores extranjeros no acompañados. Lo último que hemos conocido, esa amenaza (más que un aviso, un aviso son palabras, aquí estamos hablando de decisiones institucionales plasmadas en documentación) de cortar luz y agua a un centro al que ya han llegado los primeros jóvenes.
En el camino de esa obsesión de la que no está siendo capaz de descabalgarse, le está dando igual todo:
-Ha hablado mal de su propio pueblo, diciendo que no tiene servicios ni capacidad para atender a menos de 20 habitantes más (un 0,34% de su población). Es un mensaje que aunque haya dirigido a los menores extranjeros llega a todo el mundo: familias que busquéis donde vivir, en Cartes no tenéis servicios, no entran ni veinte más
-Ha despreciado la realidad pura y dura: la de un municipio que de por sí tiene una fuerte perspectiva comarcal, en la que muchas personas acuden a servicios educativos, sanitarios o directamente trabajar a otros pueblos o ciudades del Besaya; y también la de un municipio que, ante las últimas llegadas de familias jóvenes, se esforzaba en colocar constantemente una agenda de actividades familiares, de ocio o deporte que, parece, no valen si eres de otro país.
-Ha evidenciado el desconocimiento de la situación de los menores extranjeros no acompañados y en general del sector social: como el qué se hace en los centros de menores , que reciben una atención educativa y social por profesionales altamente especializados, y, en especial, el de una organización con tres décadas de experiencia y éxitos como es la Fundación Cuin, a la que todos en el sector social quieren y respetan, cuyo obrador El Lambión es un éxito de público y crítica.
-Ha manchado la imagen de su pueblo a nivel nacional: seguramente el sobredimensionamiento que parece tener de las voces contrarias a la llegada de menores de edad de otros países haga que no se lo parezca, pero para las voces que más debería escuchar, tal vez las progresistas, lo que está haciendo es poner a Cartes en el mapa del racismo y la xenofobia,
-Está por ver si es una decisión legal eso de tratar a una residencia de menores como un hotel, como un bar, si se puede cortar un suministro básico sin base legal en un centro que atiende a un colectivo vulnerable.
-Está atentando contra políticas de su propio partido: es el PSOE nacional el que tiene que defender sus políticas de extranjería frente a una ola reaccionaria que ha encontrado en los menores extranjeros y en los migrantes en general la diana fácil que cada par de décadas desde los años treinta del siglo pasando encuentra donde dar. Con un Pedro Sánchez gestionado los compromisos legales de España en materia de extranjería y protección de menores, la alcaldesa ha parecido creerse más importante que el propio Gobierno central.
-Peor aún que la ley y las políticas, está el atentado contra los valores, ya no socialistas, sino de los progresistas en general: el internacionalismo, los derechos humanos, la lucha contra la discriminación, la batalla contra el odio, el muro frente a la ultraderecha, y la protección de los más vulnerables, la igualdad de oportunidades y el equilibrio desde lo público a las desigualdades que genera el nacimiento, la desgracia o el mercado.
-Le ha regalado argumentos al Partido Popular, que ya disfrutó la primera torpeza, aquello del “castigo” y que ahora ha podido combinar en un mensaje público la crítica al Gobierno central por la “imposición” de los menores con su defensa legal y administrativa frente al Ayuntamiento.
-No ha sido capaz de frenar los mensajes de odio –que son el primer paso para que llegue la violencia física, como os dirá cualquier educador, trabajador social u ONG- que pueblan las redes y que son consecuencia directa de su primer paso levantando la polémica –insistimos, por sobredimensionar el peso de las voces de la extrema derecha-
-Ha fomentando la división entre vecinos, y, peor aún, ha hecho que muchos vecinos de Cartes, aquellos que no comparten los mensajes racistas, se sientan solos y con miedo de expresar su opinión, generando un ambiente que por minutos pareció de pensamiento único, y que no lo es para nada.
-Ha convertido Cartes en un mitin constante de Vox: carteles, visitas y vídeos de sus diputados, mesas para recoger firmas, y, sobre todo, una constante difusión de justo el mensaje que define a la extrema derecha. Si aspiraba a sus votos, malas noticias: los votantes racistas apostarán por el original. Y en el camino, se habrá dejado por el camino un puñado significativo de votos de personas con valores progresista. Eso significa menos concejales, menos mayoría.
Hay que recordar que enfrente tenemos al partido que privó a los migrantes de la atención en la sanidad pública, que está recurriendo cada llegada de menores y que privó a un municipio de un centro de acogida para personas refugiadas; y que en el otro enfrente está un partido que directamente basa su identidad en la propaganda contra los menores extranjeros no acompañados. Pues bien: la alcaldesa socialista de Cartes está siendo más racista que ellos.
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