La alcaldesa de Cartes mantiene cargo y militancia tras sus disculpas y la desautorización del partido

Casares critica que el Ayuntamiento “defiende lo indefendible” y asegura que la gestión “no representa los valores del PSOE”
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¿Se puede pedir perdón por la crisis generada por la reacción a la llegada de una veintena de menores extranjeros a Cartes sin pronunciar las expresiones migrantes, extranjeros, racismo o acogida? ¿Se puede disculparse, en general, sin mencionar ante quién se hace, en este caso, los propios menores a los que se ha señalado, la asociación cuya trayectoria ha puesto en entredicho, las siglas a las que se representa y los compañeros de militancia que estos días han sufrido unas políticas contrarias a sus valores?

La alcaldesa de Cartes, Lorena Cueto, con las siglas del PSOE, lo ha conseguido. Este es el mensaje de disculpas que ha colgado literal en su cuenta de Facebook:

“Desde Cartes pedimos perdón por todo lo que está sucediendo en torno a un tema tan sensible como el que nos ocupa en estos días. Lo hago con HUMILDAD y SINCERIDAD, lo hago desde la RESPONSABILIDAD y el COMPROMISO de acoger a esos menores en el municipio, antes, ahora y en el futuro. Nuestra/mí máxima prioridad es su bienestar y protección, para que encuentren en nuestro pueblo las oportunidades de vida que se merecen”.

Es un mensaje publicado en su cuenta en Facebook, es decir, sin hacer lo que ha hecho el líder del partido, convocar a los medios y someterse a sus preguntas; es una redacción genérica y plural: “desde Cartes pedimos” o “lo que está sucediendo”.

Cuando pasa a la primera persona, usa expresiones genéricas como “responsabilidad”, “compromiso”, “humildad”, “sinceridad” y “humildad”,´pero no la descripción de las acciones en las que se materializa su responsabilidad.

Y también es genérica la forma en que despacha la situación: un “lo que está sucediendo” bajo el que evita disculparse por hechos concretos como el uso de la palabra “castigo”, la vinculación a la inseguridad que supusieron sus alusiones a la Policía, la descripción de su municipio como sin servicios ni capacidad de acogida, o, la guinda, el expediente urbanístico en el que amenazaba con cierre del centro y corte de suministros –y su ocultación a las otras administraciones con las que se reunió–.

Entre los avances discursivos respecto a sus propias palabras desde que hace una semana generó la alarma social contra jóvenes procedentes de otros países, consolida algunas de las novedades del comunicado de ayer, en el que pudimos leer sus primeras declaraciones en las que usó la palabra “bienvenida” y se presentó como “garantía” de su acogida o de la prestación de servicios (en cualquier caso, incorrecto e innecesario, ya que buena parte de los servicios públicos como la educación o la sanidad dependen de otras administraciones y en general de la gestión de una entidad de prestigio probado y experiencia contrastada como la Fundación Cuin).

La alcaldesa de Cartes tarda una semana en pronunciar por primera vez la palabra “bienvenidos” asociada a los menores extranjeros no acompañados

A estas novedades en positivo en su vocabulario se suman en el mensaje de Facebook alguna otra, desde ese “compromiso de acoger a esos menores” que no deja de ser el mero cumplimiento de la Ley, intentado dejar claro que es una opinión que tiene “antes, ahora y en el futuro”, hasta explicitar que su “máxima prioridad” es su “bienestar” y protección”, cuando todas sus expresiones públicas hasta la fecha han sido relacionadas con trabas a su llegada: la vinculación con la inseguridad, la afirmación de no tener servicios con los que atenderles y las artimañas burocráticas para impedir su llegada, hasta acabar en un deseo de que “encuentren en nuestro pueblo las oportunidades de vida que se merecen” que, nuevamente, no dependerá de la gestión municipal ni del caldo de cultivo que ha generado su mayor escucha a los focos de opinión desinformados o abiertamente racistas.

SIN DECISIONES NI CONSECUENCIAS

Como siempre, lo más importante en los mensajes son las omisiones, sobre las que no ha podido abundar al no haber convocado a los medios para que le preguntasen: a la responsabilidad no le siguen medidas (retirada del expediente, –que seguramente no pueda, así de irreversible ha sido su gestión– o petición de reunión con la entidad responsable ) ni consecuencias: no las anuncia por iniciativa propia (una dimisión del cargo o del partido) ni a estas alturas parece que vaya a sufrirlas o siquiera estudiarse que las sufra (consecuencias sobre su militancia).

Asimismo, no hay una concreción de a quien se dirigen las disculpas, como podrían ser los propios menores extranjeros, la asociación a la que se ha puesto en el disparadero pese a su profesionalidad, las siglas del partido o los compañeros socialistas avergonzados…

¿Hay alguien al volante en el Ayuntamiento de Cartes?

SIN CRÍTICAS A VOX NI A LOS DISCURSOS RACISTAS

Tampoco hay ni una crítica a los mensajes de Vox y la extrema derecha, que han convertido la villa de los torreones en un constante mitín electoral y un plató por el que circulaba el que es su mensaje estrella, extrañamente amplificado –y no criticado—por una política que lleva las siglas socialistas y que por no defender no ha defendido ni a su propio Gobierno central, objeto de estas críticas.

No será por falta de tiempo ni intervenciones públicas en toda la semana, ni por una especie de fair play que le haya llevado a no confrontar con otros partidos: durante estos eternos 7 días, la alcaldesa ha polemizado con el Gobierno de Cantabria y ayer cargaba contra unas declaraciones de la portavoz del PP local, cuyas declaraciones de que no quiere a los menores “ni aquí ni en ningún sitio” pasaron desapercibidas porque ya estaba la alcaldesa para desbordarlas con las suyas y, más importante, sus acciones.

CASARES: “DEFIENDE LO INDEFENDIBLE”, Y “NO REPRESENTA LOS VALORES DEL PSOE”

Tras esa escueta petición de perdón, publicada al filo del mediodía y haciéndose de rogar, hasta el punto de no estar lista aún cuando llegaba la hora de la rueda de prensa del secretario general del PSOE, Pedro Casares, llegaba la desautorización expresa y pública del líder del partido, que sí comparecía ante los medios y respondía a sus preguntas.

Al secretario general de los socialistas la gestión le ha tocado en lo institucional ya que como delegado de Gobierno no sólo es la voz del Gobierno central –con competencias en extranjería y el que distribuye los menores por los territorios–, sino en quien se encuadran las competencias de seguridad: el discurso de odio desatado estos días en Cartes, cargado de tópicos e ignorancia, ha hecho que si alguien corre riesgo físico en estos momentos, sean los menores de edad.

Casares pidió perdón “en nombre de otros» por un Ayuntamiento «que se ampara en informes técnicos y jurídicos para defender lo indefendible».

Y asegura que la situación generada en torno al centro de acogida de menores en el municipio de Cartes «no representa los valores del Partido Socialista ni de Cantabria». Ese “otros” abarcaba también al Gobierno de Cantabria, del PP, “porque quien gobierna utiliza a unos niños para hacer la peor política y perdón porque el pueblo de Cantabria no está representado ni en la burocracia administrativa de unos ni en la irresponsabilidad de otros» .

El líder de los socialistas admitía que muchos cántabros y muchos socialistas sienten estos días «dolor, indignación, humillación y rechazo» por lo sucedido, que enmarcaba en una equivocación de una “buena alcaldesa y buena persona”.

Y trataba de desvincular a sus siglas del rechazo y trabas a un colectivo que suma varias situaciones de vulnerabilidad (minoría de edad, migración, ausencia de familia): «Esa nunca será mi batalla ni la del PSOE, que siempre está y estará en la defensa de los derechos humanos».

Finalmente, recordaba el papel jugado hasta la fecha del PP en la gestión de los menores extranjeros en Cantabria, con las peticiones de deportación y recursos a cada caso que les llega, apelando a la colaboración y el diálogo institucional.

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