El modelo del turismo y la construcción avanza mientras la industria y el conocimiento se estancan
El ‘V Informe de Coyuntura Económica de Cantabria’, presentado hoy por el Colegio de Economistas, revela que el Producto Interior Bruto (PIB) de la región avanzó un 2,3% durante el pasado año 2025, una cifra que permite acercarse al ritmo del 2,8% registrado por el conjunto del país y reducir el diferencial de crecimiento de años anteriores. A pesar de este balance anual positivo, la segunda mitad del ejercicio evidenció un escenario de ralentización. El estancamiento de la creación de empleo en la industria, el retroceso de las ventas al exterior y los altos precios condicionan el escenario actual, según detalla este estudio elaborado por los profesores de la Universidad de Cantabria Marcos Fernández y Alejandro Bedia.
El avance del 2,3% supone una leve ralentización de dos décimas frente a los registros de 2024. Aun así, la distancia con la media estatal es ahora bastante menor si la comparamos con ejercicios anteriores. Como contrapunto a esta mejora, el informe alerta sobre el comportamiento de la inflación. Los precios dieron un respiro a mediados de año, tal y como avanzó la edición de octubre de este estudio, pero volvieron a subir en el último trimestre hasta situarse en el 2,9% interanual en diciembre. Este encarecimiento supone un obstáculo para la competitividad de las empresas cántabras.
El presidente del Colegio de Economistas, Fernando García, ha valorado los datos macroeconómicos del año 2025 como «razonables y positivos por el acercamiento a la media española» en cuanto a tasa de crecimiento. No obstante, ha hecho hincapié en la necesidad de seguir trabajando en las áreas menos dinámicas que refleja el estudio. «Observamos retos estructurales que requieren la atención conjunta de las instituciones y del sector privado. El estancamiento de una rama tan vital como la industria y el descenso de las exportaciones son aspectos clave que debemos abordar para consolidar el futuro económico regional», ha destacado.
Por su parte, Marcos Fernández, profesor titular de Economía Aplicada en el Departamento de Economía de la Universidad de Cantabria y coautor del documento, ha incidido en que la industria y los servicios intensivos en conocimiento “han de desempeñar un papel clave” en el crecimiento económico de Cantabria a medio y largo plazo, aunque ha advertido de que “durante los últimos meses, sin embargo, la creación de empleo en estos dos ámbitos se está frenando”.
Mercado laboral y los servicios avanzados
La evolución del empleo muestra de forma evidente esa pérdida de tracción de la economía regional durante la segunda mitad de 2025. Cantabria comenzó el ejercicio con mucha fuerza y ritmos de crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social similares a los del resto del país, en torno al 2,5%. Después, la curva cayó mes a mes hasta situarse en el 1,4% interanual de diciembre. A nivel estatal, por el contrario, la fortaleza se mantuvo firme en el 2,4%.
El informe detalla que la tasa de paro bajó al 6,8%, una cifra muy positiva frente al 9,9% nacional. De todos modos, los autores advierten del motivo real detrás de este descenso: hay menos proporción de personas activas en el mercado laboral cántabro y ese factor influye más en el porcentaje estadístico final que la propia creación de nuevos puestos de trabajo.
Dentro del sector servicios existen realidades muy diferentes. El turismo completó un ejercicio de récord con un aumento de las pernoctaciones próximo al 23%, muy por encima del 10% nacional. Como contraste, los servicios de mercado intensivos en conocimiento sufrieron una fuerte disminución de su crecimiento. Estas actividades de alto valor añadido arrancaron 2025 con alzas del 5%/6% interanual, pero cerraron diciembre por debajo del 3%, superadas por el crecimiento de la media española.
Construcción frente a Industria
El documento refleja que la construcción actuó como uno de los principales motores del empleo gracias a la obra pública. El sector sostuvo un crecimiento en su afiliación a la Seguridad Social en torno al 3% durante todo el año. No obstante, hay señales de alerta: los visados de obra nueva y la compraventa de inmuebles empezaron a bajar a la vez que los precios de la vivienda se encarecieron un 12,6% interanual. Esta subida complica el acceso de los ciudadanos a un hogar y dificulta la fijación de población joven en la comunidad.
En el lado opuesto se sitúa la industria, un sector esencial para Cantabria ya que aporta el 20,9% del VAB regional frente al 15,6% nacional. A finales de 2025, la creación de empleo industrial se bloqueó por completo: el dato interanual de diciembre se quedó en un 0,0%, muy lejos del avance nacional del 1,8%. A este freno en las contrataciones se suma la bajada de la actividad productiva. El Índice de Producción Industrial (IPI) despidió el año con un descenso interanual del 4,3%.
Por otro lado, el sector primario ahonda en su tendencia negativa histórica. La destrucción de puestos de trabajo empeoró a finales de año con una tasa negativa del 2,7% y una pérdida del 6,6% en el censo de empresas en activo.
Empresa, debilidad exterior y cuentas públicas
El tejido empresarial cántabro demostró su resistencia con un ligero aumento del 0,9% en el número de compañías activas y un buen ritmo a la hora de crear nuevas sociedades. El punto negativo fue el aumento de los cierres patronales a final de año. La inversión en I+D continúa como la gran asignatura pendiente de la autonomía: el gasto en I+D se mantiene inamovible en el 0,98% del PIB, muy lejos del 1,60% estatal.
El sector exterior continúa siendo uno de los mayores puntos débiles de la economía cántabra. España ha logrado mantener en positivo sus ventas al extranjero, pero Cantabria sufrió una fuerte caída en la segunda mitad del ejercicio. Las ventas fuera de nuestras fronteras bajaron entre un 3% y un 5%. De forma paralela, las compras de productos importados subieron por encima del 10%. Estos datos apuntan hacia una pérdida evidente de competitividad de las compañías regionales.
Finalmente, en el ámbito de las finanzas de la Administración Autonómica, el documento señala un saldo presupuestario en verde (0,92% del PIB hasta noviembre). A pesar de este colchón, el informe indica que el gasto no financiero subió a un ritmo del 7,5%, por encima del aumento de los ingresos públicos (+4,9%).