Abraham Cupeiro, Arthur Miller, Gustav Klimt. Una semana con grandes en Cantabria de la música olvidada, el teatro pasional y la pintura simbolista.

Cantabria y sus circunstancias culturales ofrecen semanas plagadas de atrayentes espectáculos. La última tuvo a un genio de los brisas marinas y vientos de los bosques gallegos como Abraham Cupeiro, una tragedia de Arthur Miller con un plantel artístico y actoral excelente y la presentación en sociedad familiar de las posibilidades de juego y danza en una casita pensada para niños con Klimt de banderín de enganche. Tres eran tres. (Fotografía superior: Diego Segade)
Tiempo de lectura: 7 min

Taller de Abraham. Castrodorrei (Lugo) 

Abraham Cupeiro – Los sonidos olvidados – Teatro Casyc – 19 de febrero – 19:30 horas

Teatro lleno. Gente conocedora sabe que un vendaval de sonidos ancestrales va a llegar a un escenario donde , de momento, no aparece nadie. El artista, músico y luthier del viento -Abraham Cupeiro (Sarria, Lugo, 1980)- sale del fondo de la sala con una trompeta inusual y milenaria: un cornu romano de gran tamaño, forma circular y pasado guerrero. Tocarlo andando y subiendo escaleras es un reto que Cupeiro logra fácilmente para encontrarse con dos músicos: Cibrán Seixo y sus violines, Marta Cubas y su acordeón.

Karnyx (Fotografía: Pepe Saavedra)

Diez temas nada olvidados formaron un concierto donde el protagonismo fueron los diversos instrumentos que Abraham ha rescatado (queda mejor en gallego: Os sons esquecidos son un viaxe no tempo) y de los que gusta contar historias. La primera fue el mito del joven sátiro Marsias desafiando al dios Apolo con su aulós (flauta doble) a un duelo musical que pierde y le cuesta el destierro; Cupeiro toca esta flauta con lengüeta a modo de oboe en un Requiem por Marsias, recordando en Santander a este hijo del bosque mitológico.

Los mitos siguieron desfilando cada uno con su música y su instrumento, con el apoyo de otro sólido multinstrumentista como Seixo -cuerda y pequeñas percusiones- y la plasticidad de un acordeón que acompañaba a cántigas seculares o canciones de un Piazzolla moderno, ¡sabia Marta!. Historias de cuernos aparecidos en bosques gallegos, cornetos con fondo argentino, caracolas atlánticas, trompetas surgidas en el barrio de Lavapiés o el impresionante relato del instrumento de guerra de los galos y los celtas: el karnys, dos metros de tubo con terminación en una cabeza de animal. Verlo en acción en tiempos de paz (o casi) es un ejercicio admirable, dotado de hermosura por una recreación que hace entender edades del hierro y luchas contra los romanos. Hubo una propina dedicada a un acordeonista bielorruso de larga barba llamado Vadzim, con ritmos que hacían mover los pies. Un cierre de un artista que en cada visita a Santander sorprende y al que le esperan nuevos sonidos que tocados y grabados ya dejan de ser olvidados. O en palabras de Abraham, “una música de todos los mundos donde cada nota es una llave que abre, sin saberlo, el corazón de un niño, o corazón dun neno”. Bello oficio.

 

Fotografías: Gerardo Sanz

Panorama desde el puente – Arthur Miller, teatro – Sala Pereda – 20 de febrero – 19:30 horas

María Adanez

“¿Alguien juega?” son las primeras palabras que se oyen en un escenario donde dos estibadores neoyorkinos años 50, siglo pasado, se juegan sus centavos contra una pared. Nadie se anima del público, pero hubiera sido posible. La obra Panorama desde el puente no había comenzado oficialmente (ya saben: recordatorio de móviles en silencio) y la ambientación estaba conseguida con un documental en doble pantalla que mostraba la llegada de inmigrantes a Norteamérica, pero también a las costas turcas, a Budapest, a Melilla. Imágenes impactantes, con concertinas españolas incluidas y una estatua de la Libertad vigilando los muelles neoyorkinos. Un mensaje claro que se pierde entre el ir y venir de los espectadores. Una lástima.

Tres espacios escénicos son los lugares donde se desarrolla un drama que Arthur Miller (1915-2005) escribió en plena acoso del comité de actividades antiamericanas sobre su figura y escritos. A View from the Bridge (Ahora Panorama desde el puente) fue estrenada en 1955 y pocos meses más tarde -en 1956- se produce el matrimonio de Arthur con Marilyn Monroe, alguien que se cita en la obra. La versión actual -vista en Santander después de su estreno hace un mes en Valladolid- es de Eduardo Galán que enfatiza el enfrentamiento pasional de los personajes principales “buscando conservar la potencia del texto original mientras lo reviste de una mirada actual y universal”. Una mirada que esquiva un poco las obsesiones y celos amorosos existentes en el texto original.

La acción comienza y trascurre en el barrio de Red Hook, a la izquierda del puente de Brooklyn, donde viven un matrimonio de origen italiano con su sobrina. Reciben en su casa a dos familiares recién llegados -inmigrantes ilegales- que van a mezclar sus vidas y sus amores hasta desencadenar un final trágico. Mentalidad italiana: “Mi nombre y me honra es lo que importa. La ley no está escrita en los libros”. La tensión entre los personajes va en aumento y se trasmite al público. No solo Miller lo logra, sino los ocho actores que asumen papeles espinosos y hacen creíbles sus sentimientos.

La escenografía se ve ayudada -un acierto- por una cámara que acerca al espectador los momentos claves con primeros planos que muestran la calidad de María Adanez (como cariñosa y comprensiva Beatrice), de José Luis García-Pérez (como malhumorado y celoso Eddie), de la joven Ana Garcés (como ilusionada Catherine) o de Francesc Galcerán (como el abogado Alfieri, narrador de la historia y sus revueltas). Además, Pablo Bejar, Rodrigo Poison y Manuel de Andrés. Esfuerzo artístico de todos ellos que se vio recompensado con largos aplausos. Gran dirección artística de Javier Molina. Una obra que sigue atravesando siglos en una nueva versión que inquieta, emociona y hace pensar. Ya lo dijo Arthur Miller: “El teatro no puede desaparecer porque es el único arte dónde la humanidad se enfrenta a sí misma”. Larga vida a este nuevo panorama desde puentes teatrales.

 

En la casita Klimt – Escena Miriñaque – Escenario Sala Argenta – 21 de febrero – 17:00 horas

Pocas veces se programan espectáculos para los más pequeños de las casas y de las casitas, ese tramo que con dos años se asombra con las luces y sonidos, con cuatro años comenta en voz alta todo lo que ve o con seis intercambia comentarios con abuelos (abuelas por lo general). Todo esto se produjo en la última producción de Escena Miriñaque que toma al pintor austriaco Gustav Klimt (1862-1918) como excusa o gancho promocional.

En la sala escenario cinco módulos constituían un frente modernista con un fragmento de cuadro de Klimt en el reverso. Los módulos se van moviendo hasta crear un gran espacio con mesa central. Con música clásica aparece en este espacio Laura Marcos -bailarina y risueña actriz- debajo de una capa dorada que deja entrever alguien juguetón, como el joven público. Sus andanzas encandilan y cuando llega a esa casita una segunda bailarina -Yolanda González Sobrado- el juego aumenta entre persecuciones, sonidos varios y composturas vaqueras, flamencas o de Superman (y de Misión Imposible, y de la Pantera Rosa…). La música acompaña, no tanto la clásica de Chopin y Ponchielli -que se escuchan- como The Puppet Show (música infantil de Arthur Benson, 2014), Bohemian Raspberry (música peculiar y divertida de Laurent Dury, 2021) o esa increíble Paella por favor (Trabant 33, 2016). ¿Qué tiene que ver estas músicas con el austero Klimt? Misterio con arroz dentro.

La función es dinámica y breve (35 minutos), con un continuo movimiento de las bailarinas que saben conectar con el público menudo (¡menudo público!) y hacerlo disfrutar con sus andanzas como sombras humanas que hacen sonreír hasta el abuelo del asiento del lado. Un espectáculo bien pensado para niñas/os, pero que poco tiene que ver con Klimt (salvo el 4% del cuadro Las tres edades de la mujer -1905- que se utiliza como señuelo). Dirección y coreografía de Lorena Fernández Sáez.

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1 Comentario

  • peri saç kesimi
    27 de febrero de 2026

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