“Cuando se juntan dos cosas diferentes, emerge algo nuevo: una mezcla que enriquece mucho”
La Filmoteca de Cantabria Mario Camus, en Santander, acoge este martes 17 de marzo a las 20:00 horas la presentación del documental ‘El túnel del fuelle’ (Hauspoa & Tunela), dirigido por Iñaki Pinedo y Gorka Hermosa. La sesión combinará miniconcierto, proyección y coloquio con el público, con entrada libre hasta completar aforo.
El trabajo explora el origen de la trikitixa, un estilo musical vinculado al acordeón diatónico que surgió en el País Vasco a partir del encuentro entre distintas tradiciones culturales. El documental aborda así la historia de un instrumento que llegó al norte de la península a mediados del siglo XIX y que terminó integrándose en la música popular vasca.
Según explica el director, el acordeón diatónico fue introducido por trabajadores italianos, suizos y austriacos que llegaron a Zumárraga (Gipuzkoa) para trabajar en la construcción de los túneles de la línea ferroviaria Madrid-París. Entre ellos se encontraba el italiano Juan Bautista Busca, uno de los obreros que llevaron consigo pequeños acordeones con los que amenizaban el tiempo libre en los barracones donde residían.
Estos trabajadores especializados, que ya tenían experiencia en la construcción de túneles alpinos, trajeron también instrumentos como mandolinas o pequeñas guitarras. Con el tiempo, el acordeón diatónico comenzó a extenderse por el norte de la península.
En el País Vasco se produjo una fusión con la tradición de las pandereteras, muy presente también en Cantabria y en otras zonas del norte. Esa combinación entre un instrumento extranjero y una tradición musical arraigada dio lugar a una nueva forma musical.
“Cuando se juntan dos cosas diferentes, emerge algo nuevo: una mezcla que enriquece mucho”, explica el director Iñaki Pinedo al referirse al origen de esta tradición.
El documental plantea que la trikitixa, considerada por muchas personas como parte del folclore ancestral, es en realidad una construcción cultural relativamente reciente.
“Es interesante ver cómo una cultura tan amante de lo suyo se deja envolver por un sonido que viene de fuera y termina integrándolo completamente”, señala Pinedo.
Un cruce cultural que dio lugar a una nueva música
La formación musical que terminó consolidándose está compuesta habitualmente por acordeón diatónico, pandero y voz, y las coplas pueden interpretarse tanto en euskera como en castellano, o mezclando ambos idiomas.
“Muchas veces decimos que cuando se juntan dos cosas diferentes aparece algo nuevo”, añade el director. “En este caso, esa mezcla ha terminado convirtiéndose en una de las señas de identidad de la música popular vasca”.
El documental sitúa a Zumárraga como uno de los lugares clave en el desarrollo de esta tradición musical. A finales del siglo XIX y comienzos del XX el municipio se convirtió en un importante nodo ferroviario, donde coincidían varias líneas de tren.
Ese contexto generó un crecimiento rápido de la población y la llegada de personas de distintos países, lo que favoreció el intercambio cultural.
En ese entorno surgió en 1920 el primer grupo estable de trikitixa, formado en el Bar Eusebio de la localidad. Cuatro años después, en 1924, ese mismo grupo grabó el primer disco de este estilo musical para Columbia Records, que contaba entonces con una sucursal en San Sebastián.
“Zumárraga era un auténtico cruce de caminos, un lugar donde convivían personas de distintas nacionalidades”, explica Pinedo. “Ese encuentro entre culturas es precisamente lo que simboliza esta música”.
Testimonios de músicos y creadores
El documental reúne más de una veintena de testimonios vinculados a la cultura y la música. Entre ellos figuran el escritor Bernardo Atxaga, la novelista Toti Martínez de Lezea, así como músicos como Kepa Junkera, Joseba Tapia o Fermín Muguruza, entre otros.
La película también incluye la participación de integrantes actuales de la histórica Trikitixa de Zumárraga, que continúa en activo más de un siglo después de su nacimiento.
Además, el documental recoge la mirada de músicos que han desarrollado trayectorias internacionales vinculadas al acordeón.
“El acordeón ha evolucionado de formas muy distintas en cada lugar del mundo”, explica Pinedo. “El bandoneón argentino, por ejemplo, es también una evolución de este instrumento”.
El proyecto ha supuesto cerca de dos años de trabajo y se ha rodado en diferentes localizaciones del País Vasco, Navarra y Santander, incorporando también material de archivo.
Reconocimiento en festivales internacionales
El documental ha iniciado ya un recorrido por festivales internacionales de cine. Entre los reconocimientos obtenidos destaca el premio al mejor cortometraje internacional en el Arjuntala Film Festival de Calcuta (India).
La obra ha sido seleccionada en festivales de diferentes países, entre ellos Estados Unidos, Argentina, Chile o Colombia.
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